BIENVENIDOS

EN ESTA PAGINA ENCONTRARAN RELATOS Y CUENTOS DE TERROR QUE HE ESCRITO ESTOS ÚLTIMOS AÑOS, IRÉ PUBLICANDO SEMANALMENTE UN RELATO, LA IDEA ES RECIBIR COMENTARIOS Y QUE PUEDAN DISFRUTARLO, ME GUSTARÍA HABLAR CON GENTE QUE TAMBIÉN ESCRIBE Y HACER NUEVAS AMISTADES...¡BIENVENIDOS!

miércoles, 21 de marzo de 2012

BIENVENIDO AL NUEVO MUNDO



Con todo su cuerpo sudado y su rostro lleno de gotas que al caer en la tierra rojiza largaban hilos de humo, Julián no pudo contenerse más  y comenzó a llorar fuertemente. Hacía más de cuarenta grados centígrados y nunca había experimentado nada similar en su vida, mejor dicho, en su otra vida.
-¡Para de llorar!, no te preocupes… ya sé que tienes mucho calor, pero no te va a pasar nada, estás muerto-dijo el diablo seguido de una enorme sonrisa.
Julián quiso responderle pero solo emitió palabras inconexas, sin sentido.
-¿Qué dijiste?, ¡No te entendí!- Comento el demonio.
Con la cabeza gacha, mirando fijamente el suelo, trago saliva y temblando dijo: -No lloro por el calor, lloro porque este lugar no me pertenece.
La criatura se aclaro la garganta y poniéndose el puño debajo de la boca, largo una fuerte tos forzada.  De una pila de  hojas agarro un papel con sus dos enormes manos rojizas, sus uñas eran negras y largas. Dijo:
-Julián Luis García, 47 años, casado, dos hijos, causa de su muerte: explosión de un sifón de soda cerca de la cabeza. ACUSADO DE: matar a 5003 mosquitos, 4021 moscas, 3568 hormigas, 2001 cucarachas y 7 abejas. -¡Mato a 14600 seres vivos! , ¡14600 VIDAS! –Le grito fuertemente el monstruo con su voz tan grave que lo caracterizaba. -¿Alguna pregunta? ¿Quieres decir algo más?-le pregunto el demonio.
El hombre invadido de un escalofrió que le helaba la piel y sin parar temblar: quiso contestarle al demonio pero no tuvo palabras, solamente lo miro. Miro como se curvaban sus cuernos, sus dientes afilados y negros, sus ojos como víboras de color amarillo patito. Su enorme altura que sobrepasaba los dos metros,  como se le notaban sus costillas marcadas por enormes cicatrices. Pero no pudo decir nada y volvió a cerrar la boca.
-¡¡Llévenselo!!- grito Lucifer seguido de un fuerte silbido. De la oscuridad, salieron dos demonios que caminaban muy extraños con sus patas de cabras, llevaban cada uno un tridente en sus manos derechas y poseían unas colas que revoloteaban continuamente con unas puntas en forma de flechas. Son igual que su amo pero en escala normal- pensó Julián. -¡Nooooooooo!- grito hasta quedarse sin aliento. -¡Nooooooooo!-  exclamo seguido de lágrimas. Los demonios lo tomaron  con sus manos con mucha fuerza y le quemaron la piel dejándole marcas y quemaduras de segundo grado. Lo condujeron hasta donde terminaba el túnel y comenzaba a verse una luz anaranjada muy fuerte. Enormes montañas con lagos de lava por todas partes era el paisaje principal. El ambiente se encontraba todo dentro de un enorme cráter que parecía no tener fin. Julián siguió gritando la palabra NO continuamente  mientras lo arrastraban por el piso y descendía en forma oblicua.
Abrió los ojos y comenzó a ver el territorio donde se encontraba. Miles de personas trabajando con picos y palas, desnutridos, horriblemente sucios. Un volcán hizo erupción y pudo ver como lentamente la lava que bajaba iba quemando a cientos de personas que estaban tirados en el piso sin fuerzas hasta cubrirlos por completo. Cerró los ojos nuevamente mientras escucho a uno de los demonios decir: -¡BIENVENIDO AL NUEVO MUNDO!-seguido de una risa muy diabólica que jamás olvidaría hasta la eternidad.

sábado, 10 de marzo de 2012

ACTO DE TRANSFORMACIÓN




      A Laura le habían informado que le quedaban nueve meses de vida. El tiempo paso, tan efímero como siempre, y ahora solamente le quedaban dos. La pobre chica, tenía los días contados. Hacia meses que ya por culpa de esa maldita enfermedad no era la misma. El mundo se le había venido abajo. Todos sus futuros proyectos se les esfumaron como por arte de magia. Ella pensaba en buscar y conseguir un buen trabajo después de haber estudiado seis largos y duros años de abogacía. También soñaba con empezar a viajar por el mundo y otras cosas que las consideraba menores como la de contactar con gente nueva y realizar nuevas amistades. Ahora no paraba un segundo de  pensar en esas cosas que le rondaban la mente, se lamentaba porque no había disfrutado más la vida, por no haber viajado a otros lugares y otras tantas cosas que le recorrían la cabeza. También tenia mucho odio de haber hecho y elegido un mal camino para su vida, antes nunca se había pensado eso, lo que más la hacía sufrir y no poder dormir por las noches era de haber dejado todo para el futuro, porque el futuro lamentablemente ya no existía.
  Si existía ese maldito cáncer que le estaba comiendo todo el estomago y le habían dicho que con suerte llegaría a vivir hasta a fines de marzo. Pocas veces se veía un cáncer tan fuerte.
  Lo más impresionante era la forma de cómo había cambiado físicamente. Era una mujer muy linda, de cabello rubio, dientes blancos y bien cuidados, lentes de contactos verdes debido a que necesitaba usarlos para ver de cerca. También siempre trataba de estar con un cuerpo perfecto bronceado por el sol, por más que sea otoño, primavera, invierno o verano. Practicaba hockey sobre hielo y estaba acostumbrada a tener una buena alimentación. Le daba mucha importancia a las frutas y verduras.
  Ahora se encontraba pensado unos 40 kilos, no sería raro que tuviese bulimia o anorexia debido a todos los trastornos alimenticios que ella misma había llegado a ocasionarse. Se le notaban muchos sus huesos, y daba tanta lastima no poder ver esas piernas tan fortalecidas y musculosas que fueron una vez. Daba mucha impresión tocarla y sentir sus huesos.
  Comía una sola vez al día, solamente comida chatarra como hamburguesas, panchos y sándwiches.
  Su piel había pasado del bronceado, que a más de una mujer le hubiera gustado tener, al blanco de las paredes de una sala de hospital. Las ojeras eran gigantescas, parecía una lechuza. Los lentes de contactos no lo usaba más, pero si unos lentes muy grandes y antiguos que habían sido de su abuela. Esos lentes para ella siempre había sido un objeto muy preciado. Los padres le insistían en que se haga unos anteojos recetados ya que le podría traer consecuencias muy grandes pero ella aseguraba que veía bien con esos.
   Sus padres sabían que era mentira, pero no podían hacer nada. No paraba de decir malas palabras y de largarse a llorar cuando ellos le cuestionaban algo. Ya no sabían qué hacer con su tan querida y única hija.
  Otras de las cosas que más se le notaba a simple vista eran sus dientes. Hacia meses que no se lo lavaba y que le contestaba a todo el mundo la misma frase que muy pocos le habían contestado algo coherente:
  -¿Para que me los voy a lavar si en semanas me muero? El aliento era insoportable, como al olor de un gato muerto que lleva días al costado de la ruta y nadie lo levanta.
  Los dientes se componían por distintas tonalidades de amarillos y algunos llegaban al marrón oscuro.  La mayoría de los que llegaban a color marrón se le habían caído, sus padres no se habían dado cuenta porque eran muelas de atrás que no se notaban a simple vista. Eso también le dificultaba para poder comer, ya que era sus dientes que mas usaba. Su perfecto y cuidado cabello rubio, que se le parecía al de una muñeca, y se había ganado el apodo de Barbie, ahora era una pelada rapada por consecuencia de la quimioterapia. Amaba su cabello y se había deprimido mucho cuando comenzó a caerse.
  Los padres ya no sabían que hacer, intentaron con psicólogos para poder ayudarla, pero no había dado resultado ya que las veces que fue no le prestaba atención, los ignoraba y se quedaba mirando el piso durante toda la sesión. Ya no tenia cura, los días los tenia contado y el suicido ya estaba planeado.
  Había pensado muchas formas de matarse y lo más perverso era que lo llevaba escrito en una agenda donde anotaba la mayoría de sus pensamientos. En la lista se encontraba las distintas formas de suicidio que se había imaginado y anoto las siguientes frases:
·         tirarme a la avenida cuando pase un camión.
·         cortarme las venas de las dos muñecas y morir desangrada.
·         Tomar veneno o muchas pastillas.
·         Meter mi pelo en el ventilador y que me arranque el cuero cabelludo.
·         Tirarme del balcón.
·         Comprarme una pistola y pegarme un tiro en la cien

Pero todavía no se había animado con ninguna de estas formas de suicidio…todavía.
Y siempre iba a todos lados con el pensamiento de hacerse daño y con las voces que le hablan seguido en los momentos que estaba sola: casi siempre.
Se dio cuenta de lo importante que era estar bien de la cabeza. Nunca había llegado a ese extremo tan alto de estar a centímetros de la locura. Era impresionante como en cuestión de meses había cambiado su forma de pensar, que era tan positiva, de hacer cosas buenas y de tratar de disfrutar con lo poco que tenia. Ahora solamente tenia odio por cualquier cosa, todos sus pensamientos eran negativos y pensaba continuamente en lastimarse.

Si cocinaba y hervía el agua, se imaginaba que se tiraba el agua hirviendo en la cara.
Las tijeras, chuchillos y trinchetas eran para cortarse las venas. El fuego servia para que ella se incinere. Y por ultimo: Siempre que iba en algún transporte, ya sea un auto, moto o lo que fuere,  se imaginaba que chocaba haciéndose pedazos.
Estaba muy mal.
Pero un día realizo una actividad que todo el mundo la recordó por siempre. Su nombre quedo en la historia, para siempre, como ella se había imaginado en muchas ocasiones.
Hay que estar loco para hacer algo violento por el solo hecho de quedar nombrado en la historia. Me pregunto si el asesino de John Lennon abra pensado lo mismo que Laura.
Nadie pensó que iba a llegar a hacer algo tan trágico. Tan macabro y oscuro.
Ese terrible día, todo el mundo lloro.
Años atrás, Laura se desempeño en el labor de cuidar niños y hacer las tares domesticas. Era una excelente niñera y todo el barrio lo sabía. Uno de sus mejores dones que tenia era el de observar, y daba la casualidad que observando descubrió que su barrio estaba plagado de chicos. Fue muy inteligente al elegir esa changa.
Todo comenzó con un llamado de una vecina que vivía a 10 cuadras de su casa. Le pregunto si esa noche se encontraba disponible para cuidar a Tomas, su hijo de 8 meses de vida. Años atrás Laura había cuidado a su primer hijo, cuando era un bebe. Luego de cuatros segundos de silencio frente al tubo del teléfono, acepto el trabajo. A las 8:45hs tenia que estar en la puerta de la casa. Y así fue, ni un minuto más, ni un minuto menos. Era muy puntual.
Pero esta vecina llamada Carla, tenia adentro acumulado un odio mas profundo que el de Laura, y lo descargaba con cualquier persona que se le cruce en su vida, Laura nunca se había olvidado, recordaba bien las cosas que le había dicho y hecho hacer. Los recuerdos volvieron, eran muchos…demasiados horribles y muy desagradables.
Sintió como si tuviera algo adentro que le revolvió todo su cerebro, se imagino una cuchara revolviendo un guiso. El cerebro se le estaba revolviendo.
Su mente escucho una especie de sonido que la aturdió por dentro. Fue muy fuerte. Era como si tuviera muchos huesos entrelazados y alguien los rompía con una masa. Fue la única vez que sintió algo similar. Se tiro al piso y con una almohada se tapo la boca para que nadie escuchara sus gritos de horror. Sus pupilas se dilataron. Dos ríos de lágrimas comenzaron a circular por debajo de sus ojos. Hasta que finalmente el sonido fue disminuyendo hasta desaparecer, al igual que sus lagrimas y el latido en la sien que parecía un corazón con taquicardia.
Entonces se levanto del piso, se tranquilizo lo más que pudo y se mojo durante un rato la cabeza con agua fría. Una de sus otras voces distorsionadas que solía escuchar frecuentemente les dio las indicaciones para un horrendo plan. Lo acepto enseguida, y ella misma se juro que luego de ese plan se suicidaría. Después se vistió formalmente, nunca lo había hecho después de los resultados que le dieron los médicos. Su ropa estaba limpia y en buenas condiciones.
Busco y agarro su llave para abrir el último cajón del ropero. En ese cajón escondía todos sus secretos: desde íntimas cartas de la infancia hasta una pistola 9mm. Agarro su pistola y salio de su habitación, guardándola en su cartera.
-La venganza será terrible-se dijo a si misma.
Además  de vestirse formalmente, también decidió maquillarse lo más que pudo ocultando principalmente sus ojeras. Busco sus lentes de contactos y se los puso. Por ultimo decidió hacerse varios enjuagues bucales y cepillarse varias veces los dientes con el cepillo de su padre que luego lo tiro a la basura. Ella no tenia cepillo de dientes.
Se acordó que su madre tenía un blanqueador de dientes y lo uso. De cerca se notaba que estaban pintados, pero de lejos parecían dientes de una propaganda de Colgate.-Ya esta-se dijo y largo un suspiro.
Ese día ninguno de sus padres se encontraban, y por miedo a que cometa alguna atrocidad, el abuelo tuvo la tarea de vigilarla por unas horas para hacerle compañía.
Unas horas antes de irse a trabajar, escribió una nota pensando bien cada oración y la guardo en su cartera. Aprovecho el momento justo que su abuelo no estaba cerca para que no la viera y dejo un papel sobre la mesa con una oración que decía:
LOS QUIERO MUCHO A TODOS, SIEMPRE ME DIERON TODO, PERDONENMEN POR MI PATETICO COMPORTAMIENTO QUE VENGO LLEVANDO, SIEMPRE ESTARAN EN MI CORAZON, CON MUCHO CARIÑO. LAURA.
En el corto tramo de la casa hasta el lugar a destino, contemplo todas las cosas que la rodeaban alrededor suyo. El viento frío que le pegaba en la cara. Los chicos jugando en los jardines. Sus agradables vecinos que la saludaban. El sonido de las hojas que crujían cuando las pisaba. Una vez llegado al destino toco dos veces la puerta y espero a la persona que mas la había lastimado físicamente y psicológicamente. Ahí se encontraba Carla, con esa sonrisa tan perversa y falsa que tanto le daba repulsión.
Si existía algún premio para la sonrisa más perversa de la historia, Carla le ganaría a todos los participantes por una gran ventaja.
-¡Hola Laura! ¡Tanto tiempo!, pasa y ponete cómoda- dijo Carla.
-Que falsa que es por dios, como la odio, como la odio….-dijo la voz que escuchaba que era como la suya pero mas aguda. Matías se encontraba en su cochecito al lado de la mesa ratona del living. Estaba durmiendo.
-Hola, ¿que tal?, que lindo bebe….-dijo siguiéndolo con la vista hasta sentarse en el sillón mas grande que se encontraba.
-¡Te cortaste el pelo!, sos linda, te queda bien cualquier cosa que te hagas-comento alegremente.-Gracias, decidí cambiar el look, a vos también te queda bien el pelo corto.
Después de hablar un poco de varios temas, se dio cuenta de que no sabía nada de su enfermedad. Sino probablemente no la hubiera llamado.
-No te dejo las recomendaciones porque ya sabes todo lo que hay q hacer, hace lo mismo que con Lucas- Se refería a su primer hijo que había cuidado anteriormente, ahora tenía 5 años.
Una bocina se sintió enfrente de la casa. Miro por la ventana y grito:
-¡Llego el taxi Lucas, apúrate!!!-. Después de unos 15 segundos Lucas bajo corriendo las escaleras.
-¿Qué mierda hacías que no bajabas?- Su cara ya se había transformado- ¡vámonos!-dijo rápidamente.
-Chau, pórtate bien- le dijo al bebe besándole la frente.
-Cualquier emergencia me llamas, en la heladera esta anotado mi celular y cuando vuelva quiero la cena servida ¿si?-le dijo mirándola fija a los ojos.
-Si…-dijo Laura- No se preocupe y valla tranquila….
-La puerta se cerró quedando la casa en completo silencio. Prendió la tele porque el silencio hacia que este nerviosa.
Agarro al bebe dormido y lo llevo para la cocina. Lo peor estaba por ocurrir, las voces en su cabeza volvieron a decirle lo que tenia que hacer y Laura actúo como un robot sin negarse. Esta decidida.
A medida que recorría la casa los malos recuerdos aparecían sin dar tregua. Era tanto las cosas desagradables que había hecho en esa casa.
Las horas pasaron, Carla y Lucas volvieron a su domicilio, la luz del living estaba apagada.
Entraron y lo primero que vieron fue a Laura mirando televisión. Prendió la luz, se notaba que había llorado. Carla se dio cuenta de que algo le pasaba.
-¿Estas bien? ¿Pasa algo?-dijo Carla. Laura descubrió que la pregunta se debía a que había estado llorando.
-Si, estaba viendo los Simpson y un chiste me hizo reír tanto que me largue a llorar.
-Son muy graciosos- dijo Carla con una sonrisa que no parecía falsa. Su cara volvió a la normalidad……..pero por unos segundos.
-Mm....... que rico olor-Dijo Lucas.
-¿Te gusta?-dijo con una sonrisa- Me llevo mucho tiempo hacerlo, es un plato especial.
-Vamos a verlo, Laura es una excelente cocinera-comento Carla.
La mesa estaba servida con todos sus lujosos utensilios. Apago la luz de la cocina y dejo que las luces de las velas iluminen el ambiente. A carla le gustaba comer con la luz de las velas.
-Gracias por el detalle-dijo Carla.
-De nada-respondió Laura.
-Ahora mira el plato especial que te prepare-dijo Laura con un tono fuerte y haciéndole una sonrisa. Al destapar la fuente de aluminio, Carla lanzo un grito de horror hasta quedarse sin aliento. Lucas se largo a llorar como si le hubieran amputado un brazo. Matías se encontraba cocinado como si fuera un pollo. Estaba decorado con rodajas de papas, de anana, de tomates y hojas de lechugas formaban a su alrededor. Laura agarro una rodaja de limón y comenzó a bañar una de sus pequeñas piernas que se encontraba muy dorada, al igual que todo su cuerpo. Después de reírse, fijo la mirada únicamente en el bebe, le arranco una de sus piernas y comenzó a comerla dándole mordiscones en distintas partes.
-Mmmmm que delicia- comenzó a lamer parte del hueso hasta dejarlo blanco- Es mejor que el cerdo o el pollo……. ¿No queres un poco Lucas?, esta riquísimo…. de enserio- dijo Laura.
Lucas volvió a llorar más fuerte, transformando su cara de color rojo, como un tomate, y al ver los ojos desorbitados y esa mirada tan de psicópata que poseía Laura, retrocedió unos pasos hacia atrás y luego de unos segundos decidió salir corriendo.
-Como pudiste, como pudiste, como pudiste….….-decía Carla con las dos manos tapándose la cara. No paraba de llorar.  Estaba sentada en cuclillas y balanceándose para atrás y adelante.
Laura nunca pensó que Carla iba a reaccionar de esa forma. Ella se había imaginado que enseguida le cortaría el cuello con el cuchillo que estaba sobre la mesa. O que la estrangularía hasta que se le cansen las manos. Tal vez era solo de esperar unos segundos más, pero para Laura ya había pasado mucho tiempo a pesar de que no había pasado más de 15 segundos. Recordó cuando una vez choco fuertemente con su auto.
Sintió esa sensación de que el tiempo iba más lento. Y muchos al escuchar su relato de esa impresión afirmaban lo mismo. Entonces sintió la voz de un hombre que decía: -”cuando estás en esa situación, el tiempo va más lento, el reloj se detiene unos segundos, es así”.
Laura sin dudar, como cuando cocino el bebe como si fuera  lo mas normal del mundo, saco la pistola 9mm del bolsillo del delantal de cocinera y se disparo en la cien, desparramando sus sesos por toda la cocina. Carla al ver el rostro tan desfigurado y destrozado, lanzo un largo vomito que se mezclo con el gran charco de sangre que se iba agrandando a medida que pasaba el tiempo.
Todo el mundo se conmociono al escuchar la noticia. Carla se dio cuenta que debajo de la fuente había un papel. Lo miro más de cerca y se dio cuenta de que se trataba de una carta. La abrió y leyó la nota que decía:

Querida Carla:
Siempre odie las personas que tienen un carácter de mierda frente a los demás sin ningún motivo. Toda esta corta vida me cruce de gente que actúa igual que usted. A esa gente yo las llamo GENTE DE MIERDA. Y usted es la peor que conocí. Es una basura, una rata inmunda. Peor que las ratas, por lo menos las ratas no hacen esas atrocidades que usted me hizo, las ratas son más buenas que usted. Muchas veces me pregunte como mierda la toleran, sus allegados, y en especial como abra hecho su marido. Que descanse en paz, porque al estar a su lado creo que nunca la tuvo. Para mí que le faltaban varias neuronas porque convivir con usted y sin matarla, la verdad que no tiene explicación.
Espero que con este horneado o mejor dicho con esta lección, aprenda a ser una persona mejor. No se si escucho el rumor de que tengo cáncer y me esta comiendo de a poco hace unos meses. Ahora me quedan días y a partir de esta enfermedad digamos que me volví un poco loca, mis ideas hacia el mundo cambiaron. Y ahora me comporto como el orto, tengo su carácter. Al final tanto que te odiaba, termine copiándote inconcientemente. ¿Pero sabes una cosa? Yo tengo cáncer.
El SIDA y el cáncer son problemas importantes. Las otras cosas son boludeces que uno se hace la cabeza para tener un problema muy jodido. Sino hay problema, uno se suicida. Lo que pasa es que usted debe tener esos problemas que usted crea y se descarga con toda la gente que la rodea. Entonces al recibir el llamado suyo, me volvieron esas ganas de venganza, de querer hacerle algo que le duela mucho. Como a mi me duele esta enfermedad en todo sentido. Me duele mucho. Y quiero que a usted este acto que hice le duele mucho más. Esta acción de cocinar a su hijo después de pensarla varias veces, le puse un nombre. Se llama: ACTO DE TRANSFORMACION. Quiero que a partir de este día usted cambie. Más halla de lo que le va a ocasionar la perdida de su hijo, quiero que cambie para bien. Piense mas las cosas que va a decir y las acciones que va a realizar. No mienta por cualquier cosa. No sea tan negativa y deje de desparramar mierda con cualquier persona que se relaciona. Abandone esos gritos de odios por las cosas que usted considera que están mal. No tire los platos porque la comida esta caliente o le falta sal. No trate a las mucamas como si fueran seres inferiores.
 Prefiero saltear todas las cosas impensables que me lastimaron porque seria interminable y me hace muy mal. Ya se que piensa que si me hacia tan mal porque no renuncie. Ahora que lo pienso mejor tendría que haber dejado el primer día. Pero me encontraba en esa etapa consumista en la que necesitaba comprarme cosas y por lo tanto su sucio dinero era lo único que tenia.
Bueno le aconsejo que compre algún libro de autoayuda o alguien la ayude a ser mejor persona. También puede empezar a ir a alguna iglesia evangelista y empezar a ser una persona mejor.
Muchas personas cambian por ir a esas misas, capaz que le haga bien. Y rece  por su bebe para que este en el cielo, lugar que si sigue con ese carácter, usted no va a llegar…..
No sea hija de puta y cambie. Y si no quiere cambiar para bien, recurra al suicidio como yo…. Pero no creo que usted tenga tantos ovarios para hacerlo…….
Finalmente le deseo una vida en la que sea BUENA PERSONA Y FELIZ, y que Dios la ilumine por el buen camino……

Con cariño, Laura.



 











 
     
  

miércoles, 22 de febrero de 2012

CUANDO LOS MUEBLES HABLAN


Pablo soñaba con mucha agua. Era un sueño muy surrealista, como la mayoría de los sueños que uno jamás recuerda. Y el tampoco lo recordó. Pero si recordó por varias semanas que se hizo pichi encima. El sueño era muy extraño, carente de sentido, el estaba como en un mar, donde el cielo era blanco como una hoja de papel y se encontraba con el agua hasta su cintura. Miro para todos lados y se dio cuenta de que estaba completamente solo. Su única compañera era su sombra que era el doble de alto que el y el doble de flaca. No se dio cuenta de que era de color azul marino. Le llamo tanto la atención de que no había sol… ¿Cómo rayos podía ver su sombra? ¿Cómo se proyectaba? Si era todo blanco… 
Buscaba por unos segundos si podía ver algo que sobresaliera del blanco que dominaba todo ese extraño lugar  pero no encontró nada. Y el lugar parecía no terminar, parecía ser infinito. Salvo por el enorme inodoro que se encontraba enfrente de el. ¡Era gigantesco! Nunca había visto uno igual. Era como la torre del monumento a la bandera. -Debe tener como dos cuadras de alto… Si eso tiene como doscientos metros de altura-pensó sorprendidamente. El agua donde estaba metido era cristalina como la que tomaba todo los días y se bañaba…. y eso a el le provoco una alegría enorme ya que era la primera vez que estaba en un lugar con el agua tan limpia. El único lugar que lo asocio con el sueño por ser tan amplio y haber tanta cantidad de agua fue con el agua del rió Paraná, el río que bordeaba a Rosario, su ciudad natal. Y esa agua no le agradaba, era marrón y el odiaba el color marrón, le daba asco. Aparte de que un tío le había comentado una vez que toda la mierda que cagaba la gente de Rosario, iba a parar ahí. No sabia si era verdad o otra de las tantas bromas que solía hacer, pero después de ese día le comenzó a dar  mas repulsión al agua de la que tenia. Comenzó a nadar de espalda, a  sambuyirce hasta no tener más respiración. Hasta que pensó en ir detrás del inodoro para ver si había alguna especie de puerta para que el pueda salir cuando quisiera y encontrar algo distinto a lo que veían sus ojos. Trato de ser positivo y mantenerse con ese pensamiento. Era extraño que un chico de 6 años no haya tenido miedo de estar en soledad. Cualquier chico de esa edad, se largaría a llorar enseguida al ver que no había nadie, que sus padres no estaban cerca. Encima enfrente de ese lugar tan raro y tan vacío. Pero Pablo no tubo miedo a la soledad,  se lo pudo ver por varios minutos contento y jugando con esa agua tan limpia que jamás había conocido. Tampoco le tenía miedo a morir, a morir de hambre por no tener nada que comer, porque pensar en morir de sed hubiera sido un chiste.
Se encontraba a unos 30 metros de ese inodoro enorme de color verde claro que se levantaba y fue corriendo hasta tocarlo. Estaba helado, le dio impresión y retrocedió para atrás. Volvió a voltear la cabeza para arriba y esta vez le pareció  algo más gigantesco e inalcanzable que antes. Decidió ir caminando lo más rápido que podía y rodearlo hasta llegar a la parte que no divisaba.
Se llevo una terrible desilusión al ver que no había diferencia en el ambiente, era todo lo mismo: agua hasta la panza y el cielo de valor blanco puro.
De repente se dio cuenta que tenia muchísimas ganas de orinar. Y para colmo comenzó a oír el goteo de algo que se encontraba en su espalda.
No se había dado cuenta pero en la parte detrás del inodoro, a unos metros arriba de su cabeza, pudo divisar una canilla de color violeta, era de metal por el brillo que le hacia cerrar los ojos. Y las gotas que caían eran de color amarillo y teñían el agua formando una enorme mancha. Le sorprendió el sonido ya que estaba seguro que antes no lo había escuchado. Esta canilla apareció recién- dijo en voz baja.
Pablo no aguanto más y decidió orinar. Al caer el primer chorrito de orín sobre una de las piernas se despertó y fue corriendo hasta el baño que se encontraba pegado a su habitación. Antes de orinar su mente pensó: Recomendaciones de mama: Tenes que tirar la piel para que se asome la cabecita así el pichi no sale para cualquiera lado y salpico la tabla.
No terminaba más de orinar, si hubiera tenido una botella de dos litros de coca-cola la hubiera llenado. Finalmente sacudió el pito y se fue a lavar las manos y volvió a la cama. Se quedo durante unos segundos tratando de recordar el sueño pero a pesar del esfuerzo que hizo no recordó absolutamente nada. Lo único que se le escapo una palabra sin pensar, fue algo que lo dijo como si el fuera una maquina, y le llamo mucho la atención, la palabra fue: “AGUA”.
Volvió acomodarse en su habitual posición fetal, mirando hacia la izquierda, para así volver a tratar de conciliar el sueño. Pero después de unos minutos de haber cerrado sus ojos se dio cuenta de que los muebles estaban rechinando. Otra vez los mismo ruidos-pensó. Siempre se preguntaba lo mismo. Algunos días escuchaba la mesita del televisor. Otras veces algunas sillas y la mesa del living. Pero esta vez eran muchas cosas, y le dio una gran sensación de miedo. De impresión al no saber que era lo que pasaba. ¿Por qué hacen tanto ruido, sino hay nadie? Capaz que hablan entre ellos, capaz que tienen vida y son nocturnos como los murciélagos-se decía.
Tenía mucho bronca porque siempre se olvidaba de preguntar a alguien si también escuchaba esos ruidos por la noche. Entonces decidió esta vez anotarlo en un papel y ponerlo en su mesita de luz. Decidió en dejar de prestarle atención a esos sonidos y relajarse para poder dormir, pero tenía un poco de sed, así que fue a tomar un poco de agua fría de la heladera. Cuando llego hasta el living estiro la mano para prender la luz y contemplo la larga mesa llena de platos, cubiertos, vasos, copas que habían sido usados por sus familiares y amigos en su festejo de cumpleaños. Había cumplido 6 años. Le llamo la atención que su madre no haya lavado todo antes de irse a dormir como solía hacerlo, pero seguro que estaba muy cansada. Por suerte no había moscas en la casa. Miro por octava vez sus regalos: un muñeco de dragon ball z, un perfume, dos calzoncillos, un par de medias, un auto a control remoto y una gorra a rayas con su nombre que no le gustaba. Volvió a dejar todos sus regalos en una de las banquetas y fue hacia la heladera. Antes de abrir la heladera su mente le hablo nuevamente y dijo: recomendaciones de mama:Nunca habrás la heladera descalzo porque te puede dar electricidad”. Miro alrededor y busco algo que pudiese pisar para no estar en contacto con el suelo. Agarro uno de los manteles que estaba en el piso y lo uso. Había porciones de pizzas, casuelas de salchichas cortadas con salsa de tomate, piononos, empanadas y algunos postres. No tenía mucha hambre pero se tentó y comió unos sándwich de jamón y queso que habían sobrado con un vaso de Pepsi. Al tirar el mantel en el rincón vio que había dejado huellas de sus mugrientos pies. Las tapo como pudo y volvió a su cama.
Cuando paso por el living se tiro un pedo que hizo retumbar toda la casa. Se río tan fuerte que tubo que taparse la boca por miedo a que se levanten sus padres. Con los ojos llenos de lágrimas de tanto reírse fue corriendo hasta la cama y dio un salto haciendo rebotar el colchón. Volvió a concentrarse para dormir. A los 5 minutos ya se encontraba roncando.

Sus otros familiares que estaban cenando en el living también lloraron de la risa al escuchar la larga y fuerte flatulencia de Pablito.
-¡que hijo de puta! Dijo riendo la tía Stella. Para mi que nos vio y lo hizo apropósito.
-Pero si salio a la madre… ¿recordas Stella, el pedo que se rajo María cuando estaba en el patio, esta tarde?- dijo Susana, la madrina hablando como si tuviera hipo.
 -En todas las casas pasa algo, por eso tenemos que ir rotando-dijo riendo el abuelo Hernán.
Los tres se encontraban dispersos por la enorme mesa comiendo las sobras de lo que Pablo había visto en la heladera.
-Bueno prefiero escuchar un pedo, vimos cosas más desagradables….dijo Stella.
Se refería en una noche que habían estado en la casa de un primo de Pablo y habían visto como se masturbaba frente a un canal porno. En esa ocasión no eran 3, eran 7 y se tuvieron que ir de la casa a las corridas y cada uno con una cara que es indescriptible de contar. Hernán se levanto de la silla haciéndola rechinar y al apoyar sus manos en la mesa también movió la mesa haciendo otro fuerte chillido que Pablo esta vez no escucho. Siempre había tenido mucha fuerza y había sido el mas alto de toda la familia.  
-Bueno voy a calentar y comer unas empanadas, ¿alguien quiere que le caliente una?-dijo Hernán.
-Siiii, yo quiero, son riquísimas las empanadas que hace la María- dijo Susana.
-Yo no, te agradezco, ya comí mucho, estoy por reventar-comento Stella seguido de un bostezo.
Minutos después mientras Hernán calentaba las empanadas, José, el padre de Pablo fue hasta la cocina y se dirigió en dirección a la heladera traspasando el cuerpo de Hernán. Pero luego de traspasarlo volvió y se quedo mirando una de las hornallas que en la otra dimensión estaba prendida.
Mfffhhh mfffhhh- se escucho al olfatearla. Olía olor a gas. Comprobó que la llave del caño del gas estuviera cerrada y que las ornayas estuvieran con el punto rojo en dirección a la derecha. Agarro una de las sillas de la mesa de la cocina, se subió arriba y busco una caja llena de remedio en la alacena. Saco un sobrecito de ubasal y lo disolvió en un vaso de agua. Se lo tomo de un solo trago y volvió a acomodar la silla debajo de la mesa. Se sonó el cuello girando para todas las direcciones y cuando cruzaba el living lanzo un eructo que retumbo más fuerte que el pedo que se había tirado Pablo. Luego cerró silenciosamente la puerta.  Todos volvieron a reír desaforadamente. Pero lo que mas había causado risa no era el eructo, sino la cara que había puesto José como si hubiese chupado un limón.
No podemos estar mas en esta casa, ¡nos vamos!-dijo Susana con la boca llena, tenia tarta de jamón y queso, mezclado con sidra. Todos se habían tentado por unos segundos.
-Que lastima que me perdí la cara- dijo Hernán en un tono alegre y entre risas. Luego de seguir charlando durante mas de una hora y haber comido una porción de torta cada uno, Stella sugerío hacer un brindis.
Todos se sirvieron sidra por ultima vez y brindaron: ¡por el cumpleaños de Pablo!-dijo Hernán. ¡Porque se le cumplan todos sus deseos y tenga una buena vida!
-¡Chin chin!-dijo Susana.
-¡Salud!-dijo Stella.
Siendo las 7:00hs de la mañana (23:00hs para los familiares difuntos), los tres se retiraron en fila india traspasando el enorme ventanal que daba con el frente de la casa. El despertador de José había sonado. Susana antes de retirarse dejo un regalo debajo de la mesa.
Horas mas tarde Ana encontró el paquete y lo puso junto a los otros regalos ya abiertos. Le llamo la atención que Pablo no lo haya abierto porque era lo primero que hacia al tenerlo en sus manos.
 Mientras Pablo tomaba la leche, Ana le alcanzo el regalo contándole que lo había encontrado debajo de la mesa. Le llamo la atención ya que no recordaba el papel de regalo con esos dibujos de animalitos de colores.
-Este regalo no me lo dio nadie, mama-contesto Pablo.
-Seguro que se si, se te cayo enseguida y no lo viste, si llegaron todos los invitados juntos.
Pablo le hizo caso a las palabras de su madre y despedazo la envoltura. Era un estuche de madera muy lujoso. Lo abrió y se encontró con una medalla de la virgen del Rosario bañada en oro. A pesar de que no era un juguete, ni ropa de la marca a la que Pablo le gustaba, le gusto mucho y se lo colgó. Fue el regalo que mas le duro en la vida y que lo tuvo hasta después de su muerte en el nicho del cementerio donde también se encontraban los familiares que lo habían ido a visitar.






viernes, 17 de febrero de 2012

LAS SIRENAS




Lao miro la hermosa sirena que había pescado con esa gigantesca red llena de camarones. Era rubia, de ojos verdes y tez pálida.
Sus escamas variaban de un verde esmeralda hasta llegar a un azul cielo.
Se quedo bloqueado y luego de unos segundos volvió a arrojar la red diciendo que no había ningún pescado antes de que sus compañeros se asomen a mirar. No sabía porque lo hizo. Había dejado escapar esa criatura tan maravillosa. Ese hecho podía haber cambiado el mundo. Pero largo a la sirena como a sus sueños. Decidió seguir siendo un pobre pescador que trabaja 15 horas al día.  Su vida no tenía sentido y entonces había dejado soltar algo mágico. Una sensación extraña de angustia le invadió fuertemente. Se sentía tan mal por lo que acababa de hacer. Estaba triste desde hacia meses por su patética vida que llevaba. Y este acto que hizo sin pensar lo deprimió tanto que se arrojo de cabeza al mar para suicidarse. Cerro los ojos y dejo que pasara el tiempo. Pero de golpe una agradable y dulce voz comenzó a escuchar muy despacio desde las profundidades del océano. Era un canto que cada vez empezó a aumentar más y sintió la sensación de que una mano lo agarraba empujándolo hacia abajo. Al abrir los ojos se dio cuenta que se trataba de la sirena que acababa de pescar. El cántico lo conmovió tanto que comenzó a llorar. La sirena le acomodo sus dos brazos entre sus hombros fuertemente y comenzó a llevarlo hacia las profundidades, a gran velocidad. Lo metió en una cueva en completa oscuridad, pero después de pasar por varios túneles comenzó a ver una luz verde muy potente que comenzaba a iluminar las aguas. Era una ciudad oculta muy parecida a la de Machu Pichu. Una construcción en medio de las montañas con cientos de escalinatas, murallas y pasarelas. Era lo mas extraño que había visto en su vida. Tantas luces de distintos colores fluorescentes. Además de las luces de la ciudad, centenares de peces luminosos iluminaban el extraño ambiente. En las construcciones predominaba el verde en sus distintas tonalidades. Las edificaciones de sus casas y demás residencias tenían formas de pirámides. Pero no como las de Egipto, estas era muy alargadas y unas 5 veces superiores en cuanto al tamaño. Eran flacas y muy altas. Todas estas extrañas arquitecturas se encontraban dentro de un domo. El material parecía similar al vidrio. Era de color rosado salmón y al traspasarlo sintió como si fuera de gelatina, estaba helado. Al atravesarlo se dio cuenta que ya podía respirar porque el agua no pasaba el domo. El pensamiento de que se iba morir por falta de aire se alejo de su mente. Le costó mucho volver a respirar normalmente, estuvo alrededor de un minuto conteniendo el aire. Se imagino que la cúpula funcionaria como un campo de fuerza o algo por el estilo. Estando en el piso lo subió a un auto eléctrico muy similar de los que se ven en las campos de golf. La sirena lo llevo hasta la pirámide más alta de toda esa misteriosa ciudad. Esa pirámide estaba iluminada exteriormente por un color anaranjado fluorescente. Era 3 veces más grande que todas y se encontraba en el centro. Adentro todas sus luces eran blancas y las paredes de los pasadizos eran doradas. Varias sirenas se encontraban dentro de la pirámide a medida que subieron los pisos. Se cruzo en total con 5 sirenas. Lo llevaron hasta la punta de la pirámide. Al llegar al último piso, lo empujaron cayendo al piso fuertemente. Se sintió como si hubiera corrido una maratón de muchos kilómetros. Estaba tan tensionado, en especial en la zona de las piernas. Lo dejaron descansando y en completa soledad. El pensaba que estaba soñando pero era todo tan real. Su falta de aire que lo hacia respirar abriendo la boca como un pez que esta fuera de la pecera a punto de morir. Su cuerpo congelado y temblando por culpa del agua y recientemente de la barrera que separaba lo mojado con lo seco. Sus ojos cegados ante tantas luces que le hacian ver bichitos verdes flotando  en cualquier dirección que miraran sus ojos.
A pesar de tantas sensaciones que manifestaba se pellizco pero no se despertó de su humilde cama que le hacia doler la espalda por su finísimo colchón.
Después de un rato de estar tirado en el piso decidió dormir para recuperar fuerzas. Cuando se despertó estaba en una cama muy lujosa lleno de almohadones. Una sabana que parecía ser de seda, cubría todo el cuerpo que ahora estaba desnudo. Una sirena pelirroja le trajo una toga rosa, sandalias y una corona formada por rosas rojas. Poseía una belleza exactamente igual a la sirena que lo había traído hasta ese lugar.
Pensó en que se veía vestido muy homosexual, pero no le importo porque nadie se enteraría estando en una ciudad desconocía en el fondo del océano. -Además, los romanos se vestían así y la mayoría eran bien machos…-pensó. Le agrado su extraño aroma de su traje y el olor de las rosas. El siempre olía a pescado. Comenzó a hablarle a la sirena que él había pescado y la apodo mentalmente como “la sirena mucama”. Esta hablo en una lengua que parecía similar al alemán. No entendía nada, entonces se retiro. Después de unos minutos apareció otra hermosa sirena con el pelo de color verde que dominaba el japonés a la perfección. Esta era la sirena que se encargaba de las traducciones, Lao la llamo “sirena especializada en traductorado de japonés”. Se largo a reír a pesar de los nervios frente a todo este mundo desconocido. No paraba un segundo de pensar.
Le explico que eran una especie formada por mitad pez y mitad humanos. Que habitaban la tierra hacia más de 15000 años. Y que habían desarrollado mucho su cultura y su tecnología. La escritura que contaban estaba formada por medio de 30 caracteres muy raros que jamás había visto en su vida.
Después recordó que muchas de las construcciones tenían grabados algunos de esos símbolos. Podían vivir hasta los 150 años. Adoraban usar el pelo muy largo, decorado con algas y demás plantas acuáticas. En cuanto a los medios visuales no lo habían desarrollado como nosotros. No existían los dibujos, las fotografías, las pinturas y ni hablar de la televisión. Este comentario medio que le amargo su estadía, porque Lao era un amante del cine en general. Sabían todas las noticias de la tierra que escuchaban por medio de unas especies de radio que codificaba al idioma de ellos. En cambio, los medios auditivos eran superiores a los nuestros. Este medio se había desarrollado muchos siglos antes que en la tierra.  Siempre les aterraban las noticias de los humanos desde hacia décadas por eso decidieron ocultarse ante la vista de cualquier persona y pasar a ser solamente una leyenda. Pero mas halla de saber que el hombre hacia guerras y que en cada minuto del mundo había muerte por violencia, creían que el hombre iba a ser el salvador de la raza humana. Entonces por esa razón la sirena que tenia la misión de contarle los hechos principales de su raza, de ahora en adelante, seria su sirena “especial” que lo acompañaría y cuidaría a lo largo de su vida. Les contó otras cosas que le llamaron la atención.  Su especie nunca había desarrollado un medio de transporte ya que siempre habían habitado ese lugar desde sus inicios. Siempre fueron sedentarios y no se comunicaban con otras sirenas de otras regiones. Toda la ciudad estaba alimentada  por la energía que le brindaban peces y criaturas desconocidas por los humanos. Eran de enormes tamaños y se encontraban acorralados por redes, con una especie de cables conectados a sus cuerpos, le disponían de electricidad continuamente a toda la ciudad.
Lao después de escuchar las dulces palabras de la voz de la sirena, se quedo maravillado ante lo que le estaba sucediendo y el cambio que iba a tener su vida. De ser un pobre pescador que vivía únicamente para trabajar paso a ser un hombre adorado y que recibiría todo los lujos y comodidades por partes de estas amables criaturas. Era todo tan extraño que le llevo varios días adaptar su mente con el entorno que se encontraba. A pesar de que tenían miles de años de antigüedad y de ser unos seres muy inteligentes, contaban con poca historia para contar.
Sus viejos antepasados  vivían entre arrecifes y cazaban pequeños peces, plancton y algas. Luego de pasar miles de años comenzaron a observar diferentes tipos de  embarcaciones en la superficie del mar y conocieron a los seres humanos que la tripulaban. Se dieron cuenta que eran seres malignos y que en varias ocasiones casaron a sirenas por medio de arpones y lanzas. Entonces como venganza, las sirenas mataron a cualquier humano que avistaban en su camino y cerca de su lugar donde habitaban, dejando solamente barcos sin rumbos. La forma de asesinar a los humanos era muy simple, los encantaban por medio de sus hermosos cantos, haciendo que de esta manera los marineros se arrojen al agua para apreciar mejor de cerca el sonido. Las sirenas se sumergían cada vez más en las profundidades para que estos la siguiesen y se ahogaran. Era una especie de Hipnosis. En algunos casos se comenta que algunos hombres lograron salir del trance del encantamiento, pero no del océano.

Luego con los avances tecnológicos por parte de los humanos, en especial con la llegada de los submarinos, recibieron las visitas de unos seres muy especiales que viajaban con naves en forma de esferas. Eran muy veloces. Estos entes que apodaron como “amiggua”, no eran de esta galaxia, y pasaron a ser sus únicos amigos del agua hasta la actualidad. La ayuda que recibieron las sirenas de estos seres fue enorme. Estos seres del espacio que habían vivido a escondidas en el agua al igual que las ninfas marinas, le transmitieron la noticia de que para que no sean extintas por los humanos, deberían ocultarse en cuevas y en profundidades inalcanzables para el hombre. De esta manera con su ayuda, y con elementos que no eran de este planeta, construyeron diferentes ciudades a lo largo del mundo. Le enseñaron diferentes e importantes actividades. Una de las mas importantes fue la de escribir. También le revelaron que la tierra en cualquier momento podría tener una catástrofe similar a la que tuvieron los dinosaurios, llevando a los seres humanos a la extinción. Es por eso que a cambio de su ayuda por la construcción de las ciudades y de disponer de variados y deliciosos alimentos robados de cualquier parte del mundo, deberían firmar un pacto. A cambio de estas ayudas que les estoy contando, tienen como deber principal cuidar a cientos de hombres y mujeres de diferentes partes del mundo.  
A eso se debe el cuidado y aprecio por partes de las sirenas hacia Lao. “El hombre salvara la humanidad”, es su lema principal.
Entonces estableció una nueva vida que gozo como nunca antes se hubiera imaginado. Pensaba en lo estupido que hubiera sido al suicidarse. Ahora era el rey de las sirenas. Recibía deliciosos manjares como cualquier rey de la edad media. Contaba con joyas y objetos de oro muy elegantes. Contemplaba los cantos por las noches de las sirenas y de la música que componían cuando tocaban instrumentos de cuerdas en lo que solamente el arpa era el instrumento que pudo reconocer.
Tenía la suerte de que podía pedir cualquier cosa que le sea accesible. Pero después de la primera semana de haber convivido con estos seres y descubrir cantidades de cosas nuevas y extrañas, su antigua sensación de que su vida no tenia sentido comenzó a invadirle fuertemente. Descubrió  por medio de antiguos libros, muchos secretos que lo aterraron. Se dio cuenta de que no podía salir de la pirámide en que se encontraba. Siempre viviría allí. Esto le provoco un horror muy profundo ya que el sueño de Lao era el de viajar y vivir en diferentes lugares. Se dio cuenta como estaba compuesta esta extraña ciudad. La ciudad en la que se encontraba contaba con un grupo de 200 sirenas. El era el único ser humano de la misma, pero en reiteradas ocasiones recibiría la visita por parte de una mujer francesa, para satisfacer sus necesidades sexuales ante la incapacidad por partes de las sirenas.
Esta noticia lo alivio un poco, pero igual, pasar el resto de su vida encerrado en una gigantesca pirámide y sin poder conocer lugares no era su estilo de vida. Y su mente comenzó a funcionar distinta, empezó a soñar y pensar cosas oscuras. Tenía mucho miedo de cometer una locura.
A pesar de esas cosas negativas continúo descubriendo esa extraña raza con la que se había cruzado. Poco a poco fue aprendiendo hasta adaptarse y vivir como uno más de la especie. Los años pasaron y decidió seguir con esa vida subacuatica. Se pudo adaptar. Sabía que nunca podría salir porque las sirenas no se lo permitían y de intentar escaparse sería una locura. Por las mañanas corría a lo largo de los pasillos y pisos de la pirámide y realizaba diversos ejercicios para estar en forma. Los aparatos de gimnasia habían sido pedidos por el. Fue en la visita número 30 de los amigguas que los pidió. De esas visitas habían conseguidos muchos cosas útiles como era el automóvil eléctrico pedido en la quinta visita. De ser muy flaco debido a su pésima nutrición paso a tener un excelente cuerpo y bien dotado de músculos. A la tarde realizaba algún pasatiempo como leer o escribir sus memorias de vida, era la única actividad que le obligaban realizar. Apreciaban mucho la escritura y contaban con miles de libros de diversos tamaños y lugares. Tuvieron suerte de que al hombre le agradaba mucho la lectura y apreciaba los poemas que las sirenas componían. Y a la noche, era la parte que mas se aburría y le invadía una tremenda soledad. Siempre se sentía que era un prisionero.  Los dolores de cabezas lo atormentaban, al igual que sus recurrentes pensamientos y sueños muy oscuros. Pero en esa cúpula no podía hacer otra cosa que esperar a que pase tanto el dolor como sus sueños incumplidos.
Hasta que una noche, pudo apreciar desde las paredes transparentes del lugar, una extraña nave tripulada por humanos que iluminaban la sala donde se encontraba con enormes farolas de distintos tamaños.  Propulsada por dos hélices en cada costado que hacían sacudir todo lo que encontraba a su paso (especialmente distintos tipos de plantas exóticas).Lao justo estaba contemplando el exterior de aquel extraño lugar.  El día que tanto soñó para escaparse había llegado. Era un riesgo de vida o muerte. Así que agarro una maseta que contaba con un helecho y la revoleo rompiendo el enorme ventanal. Pudo ver que uno de los hombres abrió una de sus puertas que descendió hacia arriba. Lao comenzó a correr hasta estar a unos metros. Pero de golpe un fuerte ardor comenzó a surgirle en su espalda. Una de las sirenas se había acercado corriendo y le lanzo un líquido verde que comenzó a penetrarle la piel. Fue tan extraña la sensación, ya que la sustancia se le deposito adentro dejando intacta la piel. Comenzó a marearse un poco, pero con mucho esfuerzo salto hacia la nave y logro entrar dentro de la misma. Los hombres cerraron la puerta y huyeron a gran velocidad. Sus parpados comenzaron a pesarles, lo último que vio fue que una vez que traspasaron el domo, unas aletas que giraban muy rápido, salieron de las dos alas de la nave, mientras las hélices se ocultaban. Luego se quedo dormido. Se despertó en una playa rodeado de estos dos muchachos que le habían salvado la vida. Les comento detalladamente todo lo sucedido, dejándolos asombrados y con una intensiva investigación por delante. Habían podido sacar increíbles fotos y filmaciones del lugar, pero estaban bajo el dominio del área 51, haciendo imposible la divulgación de la misma. Después de horas de entrevista y de contar durante varios días sus experiencias vividas, lo dejaron en libertad. Pasaron los años y Lao pudo conseguir un trabajo agradable y formar una familia. Su sueño se cumplió, viajo por todo el mundo con un barco de última generación que había comprado con sus ahorros a lo largo de varios años. Nadie le creía esta absurda historia de que vivió cinco años en un domo poblados por pirámides donde vivían hermosas sirenas que le daban todo lo que el quería. Conoció muchos lugares y tantas personas a lo largo del mundo que le brindaban trabajo para subsistir lo mínimo indispensable.
Las sirenas comenzaron a alejarse de su mente. Los sueños repetidos de que seguía prisionero en la ciudad comenzaron a disminuir hasta desaparecer de su inconciente.
Pero no se pudo quitar el hábito de escribir y contó todo lo que se acordaba de lo sucedido en el fondo del mar. Era las únicas horas que volvía a recordar a las sirenas. Y a pesar de que a veces le causaba mucha repulsión las cosas vividas, en especial el sentimiento de soledad, era algo que no podía dejar de hacer. Era una forma de liberar todo lo que llevaba adentro suyo. No le importara que nadie los leyera, de esta forma sentía que comenzaba a liberarse de un peso del pasado que siempre había estado atado a él. Finalmente cuando termino de redactar su extenso libro, las sirenas pasaron a ser un lejano recuerdo.
Pero lamentablemente un trágico hecho hizo recordarlas de por vida y hacerlo internar en una clínica psiquiatrita, debido a sus violentos comportamientos.
Fue el día que nació su primera hija. Se llevo la horrible sorpresa de presenciar el nacimiento y ver que no contaba con piernas, pero si con aletas. Era como aquellas criaturas que odio durante toda su vida. Entendió ahora porque aquella misteriosa sirena le había introducido aquel líquido verdusco que nunca lo se mostro presente en ninguno de los tantos estudios de su organismo que se le llevaron a cabo después del contacto con las mismas. 

miércoles, 15 de febrero de 2012

Detrás de la virgen sin nombre



-¡Es la primera vez que me pasa algo así!- grito Virginia muy enojada.
-¿De qué hablas?- pregunto Daniel un poco agitado. Había empezado a llover torrencialmente tres horas atrás.
-De que es la primera vez que camino dos kilometro bajo una tormenta tan fuerte como esta. Virginia y Daniel eran mochileros, se encontraban caminando por un campo donde no contaban con ningún refugio para protegerse y descansar un buen rato.
-Es verdad, yo también que recuerde, es todo campo, todo verde y tanto la niebla como el viento no ayudan mucho que digamos…
Ya se habían cansado de hacer dedos a los autos que pasaban para pedirle un aventón de algún desconocido que los ayudara hasta llevarlo al pueblo más próximo de donde se encontraban.         –Menos mal que te hice caso de llevar las camperas impermeables-dijo Virginia. –Viste es que tengo el don de saber cuándo va a llover- comento Daniel seguido de una risa. De lejos parecían dos jorobados ya que contaban con la mochila debajo del pilotín. Finalmente luego de caminar otros veintes minutos sin descansar pudieron divisar una colina en donde estaba instalada una gruta con una virgen en su interior. 
Tuvieron que atravesar una extensa laguna que se había formado a lo largo de la ruta.  Las zapatillas quedaron completamente cubiertas con un barro muy espeso.  A medida que se acercaron descubrieron que era bastante grande en comparación con otras grutas que habían visto anteriormente los dos. La virgen era de aproximadamente dos metros, su túnica era negra con flores violetas pintadas a lo largo de la misma. La pintura de la piel simulaba una tez muy pálida y contaba con ojos de color verde. El pelo era pelirrojo. La escultura se hallaba rodeada de flores que en su mayoría eran rojas. Predominaban las rosas y los tulipanes. En las paredes  había muchas fotos pegadas o clavadas en los ladrillos. También contaba con cientos de papelitos en los que le pedían cosas a la virgen. 
Al fin debajo de un techo- dijo Virginia sentándose en el piso. Mientras contemplaban el paisaje en el que se hallaban, un rayo cayó en medio de la ruta, en donde minutos atrás habían estado. Los aturdió  por completo.-como nos salvamos-dijo Virginia.-Tuvimos suerte-acoto Daniel. Se saco la campera, luego la mochila y la dejo en un recoveco. Su amada hizo lo mismo y se puso a su lado, abrazándolo y luego dándole un apasionado beso. –Nunca había visto un rayo tan cerca-comento Daniel. A los pocos minutos los dos se quedaron roncando profundamente. Las horas pasaron y la tormenta también paso. El cielo se despejo alejando las enormes nubes grises que llevaban tantos días. El sol del atardecer apareció muy radiante y con un tono anaranjado que pocas veces se ve. Virginia se despertó y lo contempló mientras  fumó unos cigarrillos. Después del crepúsculo se despertó Daniel con un fuerte bostezo.-Necesitaba descansar las piernas- dijo mirándola. -Yo igual, y la espalda también, no me quiero imaginar si tuviera la mochila grande de campamento.- Vamos a cambiarnos los pantalones y las medias-dijo Daniel.
Se cambiaron y pusieron la ropa sucia en una bolsa.-Lo tendríamos que haber hecho antes-dijo Virginia y los dos lanzaron unas fuertes carcajadas. –Comamos algo, no aguanto más-comento Daniel. -¿Y después que hacemos?-acoto Virginia mirándolo fijamente a los ojos. -Me parece que lo mejor sería pasar la noche acá, hay muchos cables cortados y zonas inundadas. Aparte es una zona de poco tráfico, vamos a perder tiempo haciendo dedo.      
-Estoy de acuerdo, mejor descansemos más tiempo así mañana estamos bien, faltan 40 kilómetros para el próximo pueblo, esperemos que alguien nos lleve, no quiero caminar mas.-Caminar es lo principal para ser mochilero, vos te los buscaste- le dijo en tono burlón seguido de una carcajada. Pero Virginia no le siguió el juego y en vez de sonreírle bostezo. 
-Mira lo que descubrí-dijo Daniel prendiendo un interruptor que encendió una luz que ilumino todo el vidrio que cubría a la virgen. Se quedaron los dos durante unos segundos contemplando a la figura que se imponía ante el cielo que estaba cada vez más oscuro.
-¿Qué virgen será?- dijeron los dos al mismo tiempo seguido de risas. –Debe tener alguna placa      -dijo Virginia fijándose alrededor de la estatua. –La robaron o se salió- dijo señalando donde había un hueco rectangular. Se notaba que tenía dos agujeros donde iban los tornillos.  
Comieron unos sándwich y contemplaron  el enorme cielo repleto de estrellas.-Tengo un regalo para vos-dijo Daniel sorprendiéndola.-A ver….comento contenta esperando con que la iba a sorprender. Busco en uno de los bolsillos de la mochila y saco una enorme barra de chocolate. -¡Gracias, me muero por comer algo dulce!- acoto alegremente. Lo partieron por la mitad y siguieron  contemplando la noche con la luna como protagonista principal.
De golpe Daniel noto unas luces que ascendían en el horizonte. Saco los binoculares de su mochila y camino unos metros hasta llegar a donde comenzaba la laguna que habían atravesado horas atrás. Esperaba que sea algo extraño como un ovni o algo por el estilo pero era un avión. Lo contemplo igual hasta que desapareció del alcance de su vista.
-¿Qué era?- Grito desde lejos Virginia. –Nada, un simple avión- dijo con un tono medio triste. Estaba subiendo la colina cuando noto que alguien paso corriendo velozmente detrás de la gruta y se escondió entre los árboles. A pesar de estar lejos le pareció que era de baja estatura.
Sintió un escalofrió que le recorrió todo el cuerpo.  Se palpo y sintió que tenía el cuchillo en el bolsillo del pantalón.-Mejor así-dijo en voz baja. Corrió hasta donde estaba Virginia y le dijo:                   -acabo de ver una sombra, tenemos compañía. Ella se sorprendió y le alcanzo una linterna que tenía en la mano.-Te acompaño, no me dejes sola, por favor. –Está bien, pero tenemos que estar muy atentos y siempre juntos. Salieron en fila india, Daniel alumbro al árbol que le parecía haber visto en donde se había escondido la silueta, pero después de rodearlo no encontró nada.  Se dieron cuenta que a lo lejos estaban rodeado de un pequeño bosque. Virginia noto que en unos de los arboles  que estaba donde comenzaba el bosque comenzaban a caer hojas. -Halla hay algo- le dijo señalando. Fueron lentamente alumbrando pero no veían nada, solo las largas y enredadas raíces de un viejo árbol. Se estaban por dar vuelta cuando vieron caer una rama y escucharon una risa. Parecía de un niño.  Se acerco  y cuando alumbro para ver detenidamente las ramas alguien salto cayendo a centímetros de Daniel. Virginia pego un grito. Daniel temblando alumbro su rostro y pudo darse cuenta que se trataba de un niño. Vio que tenía el pelo blanco del mismo tono que la piel y sintió un escalofrió. –Me abra parecido a mí, estoy muy nervioso-pensó.  Este miro hacia un ángulo del bosque y volvió a reír nuevamente. Salió corriendo hacia el oeste y se perdió entre los árboles. La linterna se le cayó al suelo.
 Virginia grito nuevamente un alarido más largo y salió corriendo en dirección al bosque.                  – ¡Espérame!-grito Daniel.  Pero esta no le hizo caso y desapareció enseguida de su vista.
Mientras iba a su encuentro otro niño paso corriendo al lado suyo en dirección opuesta pero cuando lo alumbro ya estaba muy lejos. -¡Espera!, ¿Qué pasa?, ¿A dónde van?- Le grito Daniel, pero este pareció como no oírlo y siguió corriendo hacia adentrarse en el bosque.
-¡Daniel!-grito Virginia y pudo ver a los lejos una llama que se agitaba de un lado para el otro. Era la llama del encendedor. Fue a su encuentro y cuando llego tuvo que esperar unos segundos para poder hablar. Estaba muy agitado. –Habíamos quedado que no nos separábamos- dijo Daniel enojado. –Lo siento, fueron esos niños… ¿Qué está pasando?-pregunto Virginia con un tono de voz perturbado.
-No sé, es todo muy extraño, esos niños corriendo de noche en la oscuridad, uno se reía y el otro parecía asustado. –Fue como si no nos hubieran visto, ¿viste?- dijo él. Sí, me tuve que correr para esquivarlo y ni me miro.- Es muy raro, aparte,  en este sitio desolado, no entiendo nada.  En ese momento comenzaron a escuchar un canto que levemente iba aumentado. Era una voz que estremecía, pero muy dulce.  El tramo de la canción que pudieron oír decía:
“Todo es ausencia, dulce carencia.
Necesito hablar con alguien.
Pongo el mundo en off, apago nervios,
ya lo creo que...
 
Dios es una mujer de piel negra,
es una mujer…”
Lentamente como hipnotizados siguieron el canto, decidieron apagar la linterna. De repente algo le llamo la atención a Virginia.-Mira…-comento.  
Vio a la luz de la luna, una pareja de adolescentes que se besaban contra un árbol.
Virginia vio que Daniel estaba por alumbrarlos con la linterna y le tomo la mano haciéndosela bajar. -Para…están entretenidos, mejor no lo molestemos-Le susurro al oído. Es que quería preguntarle si saben algo de esos chicos. O de la mujer que está cantando. El canto se escuchaba más alejado y parecía provenir desde el norte.
Te entiendo, pero caminemos un poco más, tengo curiosidad por la mujer-comento ella. Está bien-dijo no muy convencido. Trataron de alejarse sin hacer ruido, pero Daniel piso un rama seca que emitió un crujido y se hizo un tajo que lo lastimo bastante.-La concha de su madre- Grito dolorosamente y después de darse cuenta de lo que acababa de cometer se tapo la boca.
Se quedaron atentamente esperando que alguno se asomara a mirar hacia su dirección, pero la pareja siguió en su asunto.  Esto les pareció igual de extraños que los niños.
Siguieron caminando tomados de la mano durante un largo trayecto.  Se aproximaban más a la voz y lograron escuchar una estrofa que decía:
“su juventud adora envejecer
marchito el jardín
la hiedra crece
entre tú y yo
corazón mordido
se desangra herido
dios es una mujer de piel negra
es una mujer
dios es una mujer de piel negra
es una mujer...”
Que canto tan extraño. Me parece haberlo escuchado. -¿Si?, es muy raro.- Me hiela la piel. A mí el alma. Parece muy triste.
Sacando la voz de la mujer, solamente se escuchaban algunos grillos y el canto de lo que parecía ser una lechuza.
De golpe Daniel noto que sus zapatillas se habían mojado por completo. Se detuvo haciendo que Virginia se chocara con él. Lo siento es que hay agua. -Mira- le dijo alumbrándole con la linterna una laguna muy similar a la que habían cruzado en la tarde. No era muy ancha pero si larga.  Era una zona donde había pocos árboles. Como el suelo venia en bajada tenían miedo de que sea más profunda de lo que imaginaran. Además no le daba mucha confianza a Virginia pisar esas aguas.  Bordearon la laguna pero se dieron cuenta de un pequeño detalle: acababan de perder la voz de la mujer.
Perdimos la voz, mejor volvamos-dijo Daniel. Caminemos un poco más, es por aquella dirección-dijo Virginia. Subieron una subida muy empinada agarrándose de las raíces de un árbol que parecía tener muchos años. Espera, le dijo el tomándola de la mano. -Tendríamos que haber hablado con esa pareja.- Es todo muy raro.- No quería molestarlos, estaban muy entretenidos. Igual no creo que sepan  mucho más que nosotros.- Pero capaz que si…
-¿Qué te pasa?, ¿no queres ver quién es la que canta y ver quien son esos niños?  -Está bien, sigamos, yo fui el que se metió acá, me hago cargo. -Estoy cansado y algo nervioso, nada más. Se besaron y siguieron caminando. Después de caminar varios minutos siguieron sin escuchar el canto. Me parece que la cantora cambio de rumbo. Si, pensaba lo mismo. -Sostenme la linterna que tengo los cordones desatados- comento Daniel.  Mientras se agachaba  miro en dirección al este y entre los yuyos noto una llama a lo lejos. Después de mirarlo con el binocular  se dio cuenta de que era un fogón ya que estaba acompañado de dos troncos.
Hay una fogata allá. Acerquémonos más. Caminaron con la linterna apagada nuevamente y al estar cerca pudieron ver con más detalles. A unos metros del fogón, un largo tablón estaba ocupado por varias personas. Solamente se podía observar lo que parecían dos personas. Eran las más próximas a la llama que tenían iluminado la mitad de sus cuerpos. Estaban comiendo, pero al igual que los niños tenían el pelo del mismo color que la cara: blanco. Retrocedió unos pasos para atrás y se alejo lentamente el binocular. -¿Qué pasa? Quiero ver…-dijo su mujer.
Se lo saco de la mano y al ver aquellas misteriosas presencias, su rostro se horrorizo. Esta los miro durante varios segundos.  Su ropa también era blanca, y al hacer más zoom noto también que sus labios y bocas eran blancos. -¡Volvamos!…. Volvamos, son fantasmas-grito.  Se dio vuelta mirando como Daniel tenia la mirada perdida, pero algo que venía detrás de él, hizo que soltara la  linterna y largara un largo alarido de horror.    
Le pudo alumbrar a la silueta que iba al encuentro de su pareja y vio un rostro tan blanco como una hoja de papel. Al correrse su esposo, noto que llevaba varias ramas entre sus brazos. Virginia salió corriendo y Daniel lo siguió. Corrieron sin detenerse hasta llegar a toparse con la laguna.
  Agitados los dos se sentaron en el piso apoyados sobre un árbol. Menos mal que la luna era llena porque si no hubieran tenido dificultad para orientarse.  Y también más terror.
Tranquila, tranquila, ya estamos lejos- le dijo Daniel muy agitado, rodeándola con su brazo.  Pero el que estaba más nervioso y no paraba de mirar para todos lados era él. -Son fantasmas-comento su mujer. -Creo que sí, humanos no son. Viste que tenía razón, son todos blancos. Algunos estaban comiendo en la oscuridad, eran sombras pero pude notar que comían.
Después de toparse con los chicos habían comenzado a hablar en voz baja, y siguieron haciéndolo hasta la mañana siguiente. Si bien no contaban con la linterna y tenían que caminar detenidamente para no llevarse alguna raíz por delante o algo por el estilo, les pareció llegar a la gruta rápidamente. Y esto les jugo en contra, ya que pensaban que estaban cerca de los supuestos entes que acababan de ver.  A pesar de estar muy agotados los dos, durmieron unas pocas horas.  El día había vuelto a amanecer con una espesa niebla y con un hombre encapuchado mirándolos fijamente. De su rostro solo se le notaba una nariz grande y curva.                       
Los dos se quedaron  atónitos ante la llegada del desconocido.  Llevaba una túnica de color marrón oscuro atada con una soga que les llegaba hasta las rodillas.  Se acerco lentamente y mirándolo a Daniel le dijo. –Los estuve observando desde que llegaron pero decidí esperar que sea de día, no quería asustarlos.  Daniel se palpo para saber si tenía el cuchillo y al darse cuenta que lo llevaba encima se paro acercándose unos metros. –Hola, ¿necesita algo?- le pregunto al desconocido.
-hola, antes que nada, me pueden llamar Ermac. Su voz era bastante grave y por como pronunciaba las palabras parecía extranjero -Ermac…-dijo Virginia.
 Al darse cuenta que el desconocido lo miro, se ruborizo diciendo que nunca había escuchado ese nombre.
-Solamente quería decirles que fue lo que les sucedió anoche…
-Los dos se encontraban muy nervioso ante la llegada de aquel desconocido,  su vestimenta y nombre les parecían raros y hacía horas que habían vistos supuestos espíritus.
 -¿De qué hablas?- dijo haciéndose el distraído.  De lo que vieron en el bosque. Se saco la capucha y le pudieron apreciar mejor su rostro. Contaba con una enorme cicatriz que le cruzaba el ojo izquierdo. Su pelo de color castaño oscuro era largo y enmarañado. Virginia lo miro a Daniel y luego dijo: -Vimos fantasmas de distintas personas, eran completamente blancos, sus pieles, sus rostros, sus ropas…
- Me lo imaginaba, yo también los conozco bastante bien… vivo cerca de este lugar. –No están locos, son completamente blancos.
 –Seguramente abran visto a una pareja de adolescentes, muy cariñosos entre ellos, a unos niños correteando por ahí y a una mesa con gente comiendo en la oscuridad, ¿no es así? – Los dos seguían muy perturbados y atentos ante las palabras de aquel misterioso hombre. -Sí, y  también escuchamos el canto de una mujer-dijo Daniel. -Cierto, me la estaba olvidando, la mujer también es como ellos. -Como verán por mi vestimenta soy un monje. Vivo en aquella catedral abandonada-Les dijo señalando hacia el bosque. Era una dirección opuesta a la que habían estado en la noche.
Se podía ver como sobresalía una cruz entre los árboles y pinos. -Les contare lo sucedido pero si primero aceptan almorzar conmigo. -¿Aceptan la invitación?- Daniel y Virginia se miraron mutuamente, los dos recordaron las veces que habían estado con gente de apariencias extrañas y nunca les había ocurrido nada. Pero también la pareja tenía el presentimiento que no debían confiar en el desconocido pero a la vez le carcomía saber la verdad. Virginia recordó que en la mañana había revisado las mochilas y no le quedan alimentos entonces al pensar que posiblemente pasaría hambre hasta el anochecer asintió con la cabeza.-Si, me gustaría, gracias por su atención…-dijo Daniel al ver la respuesta de su mujer y agarro las dos mochilas del suelo.
 Los tres llegaron rápidamente frente a la catedral sin decir una palabra. Estaba formada por enormes bloques de adoquines. Tenía el techo hecho en dos aguas, compuestas por tejas verdes. Muchos gorriones estaban sobre la misma. Varios vitrales  en formas rectangulares estaban rotos, parecían por piedrazos. -¿Por qué esta abandonada?-pregunto Daniel. -Por el simple hecho de que no venia gente. Las últimas dos misas, solo concurrieron tres personas. Antiguamente, hace 40 años atrás, donde ahora está localizado este bosque, había un pueblo. Se llamaba Ceibo viejo. Contaba con 3700 habitantes. Una extraña peste venida desde muy lejos lo hizo desaparecer del mapa, en tan solo 35 días….
-Caían muertos como arañas envenenadas…
-¡Que horrible!- dijo  Daniel tristemente. Perdone mi curiosidad pero… ¿sabe como era el nombre de la peste?
-Jamás supe el nombre, vinieron científicos de todas partes, durante varios años, era desconocida. Los síntomas eran vómitos, diarreas y cefaleas. Pero muy intensos… los tres síntomas.  Y el cuarto síntomas era el peor de todos. Ataque cardiaco. Nadie se pudo escapar del ataque al corazón, y después algo raro les pasó a las víctimas, su piel se volvía muy elástica y pálida. Las venas se veían dibujadas por todo el cuerpo. Sobresalían como si fueran relieves de alguna escultura. Ningún medico había visto algo igual. Nadie supo porque el organismo se comportaba de ese modo luego del ataque cardiaco. Pero lo que si encontraron fue quien lo originaba. -¿Qué cosa era el culpable?-dijo rápidamente Daniel. La culpable mejor dicho…-acoto Ermac.
-Era la virgen que está en donde fue su refugio. La virgen apareció en el mismo lugar que está ahora, nadie sabe quien fue la persona que la trajo. La gente del pueblo venía a orarle y muchas tocaron a la estatua o la besaron y se contagiaron de la peste.-Virginia recordó que había tocado el vidrio, se puso pálida y le comenzó a faltar el aire.
 Ermac se dio cuenta de la situación y aclaro que  en ese entonces no tenía un vidrio que la protegiera. –Qué alivio-dijo ella lanzando un suspiro.   Entonces se fueron contagiando entre sí, yo fui el único que me encontraba ausente debido a un retiro espiritual en tierras muy lejanas, gracias a Dios.  Ocurrió hace 40 años atrás, cuando la virgen llego, el pueblo desapareció. La gente de otros pueblos cercanos sabe de la historia y piensan que la virgen esta maldecida. –Al igual que el lugar que lo rodea.-Qué extraño….-acoto Virginia. -No tanto como lo que vimos anoche- dijo Daniel mirándola con una mirada despectiva.  Vengan pasen y seguimos hablando mas cómodos. Hace años que no tengo visitas. –Muy poca gente anda por estas tierras, como les decía.
- Ermac abrió la puerta de la vieja iglesia y unos gorriones salieron revoloteando, el ruido de las alas hizo retumbar el lugar. Pasaron en fila india.- Acompáñenme. Les prepare unas tazas de té. Pasaron entre los dos conjuntos de bancos que estaban ubicados en  hileras hasta llegar al altar. Había estatuas de santos y vírgenes por todos lados, estaban muy bien hechas. Una imagen de Jesucristo bañada en oro colgaba resaltando la pared. –Tomen asientos-les dijo señalando unos sillones que estaban rodeando una mesa ratona. Detrás de los mismos se podía apreciar un altar que tenía una biblia abierta en dos.  El piso estaba forrado de una felpa verde del mismo tono que el techo, con líneas y firuletes en tono dorado. En algunas partes estaba rasgado y se notaba el antiguo piso de madera.
Volvió con dos libros que parecían muy antiguos forrados en cuero. Los dejos en un estante donde había un  cáliz muy deteriorado que cumplía la función de pisapapeles sobre unos papiros. Virginia le estaba mostrando a Daniel que la herida  en la pierna se estaba infectando al estar llena de barro cuando de repente Ermac los interrumpió.
-¿No le molestaría si pongo algo de música?-comento.  Para nada, es tu casa-dijo Daniel. Una música extraña, que parecía budista, comenzó  a retumbar  por toda la enorme sala.-Voy a buscar las tasas-acoto Ermac. Era extraño estar en un altar de una iglesia abandonada en medio de un lugar donde no había nadie. Daniel le susurro al oído diciéndole que se quedara tranquila y que no tenga miedo. También le recordó que contaba con el cuchillo. Volvió con una bandeja grande que contaba con una cafetera con dos tazas que le sobresalían los hilos de los saquitos del té. En el medio de las dos tazas había un plato con unas cuantas medialunas. Dejo la bandeja sobre la mesa.
Con la tasa en la mano, a Virginia de golpe se le ocurrió pensar que pasaría si le habría puesto alguna sustancia para dormirlos u algo por el estilo. Pero ya era tarde para decirle que no, tendría que haberlo dicho antes y hacia semanas que no tomaba te. Daniel a ver que su esposa le temblaba la mano y que miraba dentro de la taza como si fuera algo extraño que jamás hubiera visto en su vida, trato de distraerlo a Ermac para que no notara lo sucedido. –Volviendo al tema de la virgen… ¿cómo es su nombre?
El monje con una servilleta señalo unas páginas del antiguo libro, lo cerró y lo dejo sobre la mesa.  -Desde que esta en este lugar nunca tuvo nombre. Siempre le falto la placa en donde llevaba su nombre.  He recurrido a muchos sitios tratando de encontrarla por su vestimenta pero nadie tiene registro de la misma. -La verdad que es un caso único-dijo Virginia y le dio un largo sorbo a su tasa.-Por cierto, están muy buenas las medialunas-comento Daniel con la boca llena y la mitad de una en su mano. Los cantos de unos monjes budistas en algún extraño idioma seguían escuchándose de fondo.
-Muchas gracias, las hice yo-dijo Ermac con una leve sonrisa. -¿Y la iglesia como tomo el tema de la virgen y de lo ocurrido?-pregunto Daniel. –Se opuso rápidamente al ver las miles de muerte que había ocasionado esta virgen. –Además todavía piensa que es obra del ocultismo, de alguna secta. Su orden era romperla hasta hacerla desaparecer, pero yo decidí plantearle lo de la gruta y de cubrirla con vidrio para proteger a las personas. Es un vidrio blindex. La iglesia al no haber ningún pueblo cerca en kilómetros aceptó finalmente pero con la condición de que si algún día se establece un pueblo cerca deberá desaparecer de donde se encuentra.
-Sé que es un riesgo muy grande pero esa estatua tiene algo que me dice que esa virgen no debe ser destruida…
-¿Se puede saber que es ese “algo”?-dijo Virginia en un tono que parecía enojada.
-La virgen cuando hay hechos de mucha violencia y muerte llora sangre, creo que en realidad esa fue la razón principal por lo que me permitieron dejarla.
-Que buena historia-dijo Daniel. Virginia dejo el pocillo sobre el plato y le pregunto si tenía alguna conexión con lo que habían visto en la noche.
 -Ninguna-dijo seriamente. –Empezare a contarle la historia de una vez por todas.-Pero me encanto la historia de la virgen, fue increíble- comento Daniel rápidamente y excitado.
-Lo que ustedes vieron anoche eran estatuas.
Lo que menos esperaban era esa respuesta y se quedaron paralizados y desconcertados ante semejante respuesta. Pero no estaban tan lejos de lo que ustedes creían. Son espíritus, fantasmas, entes o como ustedes quieran llamarlos, dentro de estatuas.-Estatuas…dijo pensativamente Virginia conectando con el recuerdo de las estatuas vivientes que trabajan por unas monedas ante las miradas de la gente que paseaba por el centro de Rosario, su ciudad natal. –Están atrapados por un hechizo que yo mismo les hice para que puedan descansar en paz.  Son las almas de personas que murieron de formas trágicas por asesinatos o accidentes. Cuando una alma no consigue descansar en paz, queda entre lo que es el cielo y el infierno, el planeta tierra…
-Pero se hallan en otro plano, en otra dimensión, en ese lugar están todas las almas que murieron trágicamente y no pudieron realizar lo que querían en nuestra dimensión. O no se quieren ir a su próximo destino por miedo a encontrarse con el infierno, debido a haber cometido algo que realmente lo atormenta mucho como por ejemplo haber matado a una persona. En ese lugar en donde se encuentran, los ángeles y demonios no pueden acceder. Por último están también los que necesitan comunicarse para decir algún mensaje a sus seres queridos como es el caso de la cantora que oyeron que no se suicido de un tiro en la cabeza, sino que su hermana la asesino para cobrar la herencia de su padre y de esa forma no tener que dividirla en dos. –Y eso es principalmente lo que sucede. Quedaron callados por unos segundos, en la música se escuchaban unos tambores acompañados de instrumentos extraños. Unos silbidos parecían de flautas muy agudas. –Que historia tan asombrosa-dijo Virginia. -No puedo creer que sea de verdad, pero anoche ya lo comprobé-dijo entrecortado tomándole la mano a su mujer. –Seguro que tienen más preguntas por hacerme. -¡Muchas!-dijo Virginia seguido de una risa.-Dime-dijo Ermac.
-¿Las veinticuatro horas están estas estatuas vagando por esta zona?
-No, el conjuro está hecho para que  sea desde las 11:00hs pm hasta la salida del sol.
-¿Pueden vagar por cualquier zona, estos fantasmas?
-Esta catedral, al igual que la mayoría de catedrales e iglesias del mundo está construida sobre tierra santa. Solamente puede vagar por esta zona donde es santa, que principalmente es donde está ubicado este bosque.-Que mas deseas saber…
-¿Por qué corren los niños?, ¿porque canta la mujer?, y esas personas… ¿qué hacían reunidos comiendo?
-Los niños juegan a las escondidas, la mujer canta, la pareja de adolescentes se besan, las personas comen un asado y charlan entre ellos. Estas acciones son las que ellos deseaban hacer el día de su muerte y no la pudieron realizar. Son acciones que deseaban efectuarlas con todo el corazón y después de su muerte siguieron haciéndolas, pero en el lugar de su muerte. Que en la gran mayoría fue en su casa donde habitaban, o en el tramo de la ruta o calle donde murieron. Por eso mi misión era trasladarlas para dejar en paz a los familiares o cualquier persona que se encuentre con estas presencias.  Todos los días en el horario en que fueron muertos hasta el comienzo del otro día podrían aparecerse y hacer dichas actividades, asustando a  los que se encontraban en el hogar donde vivía esta persona u ocasionando accidentes en las rutas donde aparecían. Intentamos otros métodos pero el único que dio resultado fue este conjuro.
Virginia después de un rato de intentar buscar otra pregunta para decirle dijo: -Ya no se me ocurre una nueva pregunta, si queres pregunta alguna vos Daniel.
El la miro a los ojos a su mujer que parecía estar meditando y luego clavo la mirada en Ermac.-Ya respondiste todas las preguntas que tenia, pero se me ocurrió una que es muy importante…
-A ver, pregúntame…
-¿Quién fabrico las estatuas?, y en la vida real, antes de sus muertes… ¿Las personas lucían como las estatuas?
-Las estatuas las fabrique yo, además de monje también soy escultor desde temprana edad. Amo las dos profesiones.  Todas las estatuas de esta gran sala las fabrique con mis manos. En cuanto a sus aspectos físicos, son los que contaban las victimas antes de su muerte, trate de imitarlos lo mejor posible gracias a fotos que me cedieron familiares o conocidos. Las fotografías necesitan ser recientes a sus muertes, sino me resulta muy difícil hacer el trabajo. -Necesitan lucir como lucían el día de su muerte sino el hechizo no es realizable.
-¿Ya le aclare todas sus dudas?-dijo rascándose el pelo en la parte de la nuca.
-La ultima y le prometo que no lo molestamos más.
-No son molestia, si yo los invite…
-Me dio curiosidad por saber cómo murieron las demás personas que vimos anoche, la historia de la mujer que canta ya la sabemos.
-Bueno, a ver…los chicos que vieron son cinco, murieron ahogados tratando de rescatar a un perro que se había caído en un rio. La pareja que vieron besándose fueron acuchilladas por un asesino serial. El grupo de personas cerca del fogón murieron en un accidente de tránsito, todos viajaban en el mismo autobús, fueron amigos en su infancia. Hacían diecisiete años que no se veían entre ellos, eran diez en total.
-Que muertes trágicas-dijo Virginia tristemente.-Horribles-acoto Daniel perturbado.
-Bueno, debemos continuar el viaje hasta llegar al próximo pueblo-dijo Virginia. -¿Van a Mocovi?- pregunto Ermac. -Sí, tenemos que tratar de encontrar alguien que nos lleve.
-Yo me ocupo, tengo una carreta. No, ya hizo mucho por nosotros, estamos acostumbrados a este ritmo de vida, de enserio-dijo fuertemente Daniel. –Necesito comprar provisiones en Antiguo Jerusalén.  – ¿Dónde queda?- Es una localidad que está a setenta kilómetros de Mocovi. Se llega por un camino de tierra, espero que no esté inundado.
 Virginia y Daniel  le agradecieron por su amabilidad a Ermac y partieron atravesando un atajo por un camino que comenzaba cruzando el bosque.  A medida que transcurría su trayectoria, entre la extensa arboleda, pudieron ir observando a la luz del día, la mayoría de las estatuas que acababan de nombrar. Vieron primero a tres de los niños, dos corrían muy juntos a esconderse, mientras el otro contaba pegado a un árbol con el brazo tapándose los ojos para no ver a sus amigos. Luego tuvieron que esquivar la carreta para pasar por al lado de la señora que cantaba.-Al fin la pudimos ver-dijo Virginia con una sonrisa. Tenía el aspecto de una mujer de 40 años aproximadamente, era de apariencia delgada, su pelo era enrulado y notaron que contaba con una excelente dentadura al tener la boca abierta. Poseía un hermoso vestido con elegantes bucles. –Lo que abra costado hacerla-dijo Daniel en voz baja a Virginia. –Fue la que más me costo-dijo Ermac con una sonrisa.
Por último pudieron ver a lo lejos el tablón con cuatro personas que parecían que habían estado hablando entre ellas en el momento del amanecer. Otras seis se encontraban sentadas sobre los troncos que miraban restos de cenizas que horas atrás habían sido una alta fogata. Luego de salir del bosque siguieron atravesando el camino entre un profundo maizal. Mientras Ermac seguía conduciendo la carreta, Virginia y Daniel descansaron hasta llegar a Mocovi. – ¡Llegamos!-grito Ermac sobresaltándolos con su voz tan grave.-Lo siento por sobresaltarlos-dijo con un tono más bajo.  Se pusieron las mochilas y en respuesta a la hospitalidad del escultor, le regalaron un enorme frasco de miel que habían comprado días atrás. -¡Muchas gracias!-dijo alegremente y un poco sorprendido ante aquella sorpresa.-Lo conservare para el invierno que se aproxima. –Fue un gusto haber escuchado y vivido aquella historia de las ánimas, creo que nunca me la voy a olvidar-dijo Virginia conmovida.-La historia de la virgen también-acoto Daniel.
–Adiós, suerte a los dos, ya saben que después de la muerte el viaje continua, les deseo lo mejor, fue un gusto hablar con ustedes, si andan por estas tierras pasen a visitarme. -¡Lo tendremos en cuenta!-dijo Daniel.
 -¡Arre!-le dijo tirando de las sogas amarradas al caballo.  Y la pareja se quedo abrazada mirando cómo se alejaba la carreta hasta perderse de vista en una tarde con el cielo completamente despejado.