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EN ESTA PAGINA ENCONTRARAN RELATOS Y CUENTOS DE TERROR QUE HE ESCRITO ESTOS ÚLTIMOS AÑOS, IRÉ PUBLICANDO SEMANALMENTE UN RELATO, LA IDEA ES RECIBIR COMENTARIOS Y QUE PUEDAN DISFRUTARLO, ME GUSTARÍA HABLAR CON GENTE QUE TAMBIÉN ESCRIBE Y HACER NUEVAS AMISTADES...¡BIENVENIDOS!

miércoles, 22 de febrero de 2012

CUANDO LOS MUEBLES HABLAN


Pablo soñaba con mucha agua. Era un sueño muy surrealista, como la mayoría de los sueños que uno jamás recuerda. Y el tampoco lo recordó. Pero si recordó por varias semanas que se hizo pichi encima. El sueño era muy extraño, carente de sentido, el estaba como en un mar, donde el cielo era blanco como una hoja de papel y se encontraba con el agua hasta su cintura. Miro para todos lados y se dio cuenta de que estaba completamente solo. Su única compañera era su sombra que era el doble de alto que el y el doble de flaca. No se dio cuenta de que era de color azul marino. Le llamo tanto la atención de que no había sol… ¿Cómo rayos podía ver su sombra? ¿Cómo se proyectaba? Si era todo blanco… 
Buscaba por unos segundos si podía ver algo que sobresaliera del blanco que dominaba todo ese extraño lugar  pero no encontró nada. Y el lugar parecía no terminar, parecía ser infinito. Salvo por el enorme inodoro que se encontraba enfrente de el. ¡Era gigantesco! Nunca había visto uno igual. Era como la torre del monumento a la bandera. -Debe tener como dos cuadras de alto… Si eso tiene como doscientos metros de altura-pensó sorprendidamente. El agua donde estaba metido era cristalina como la que tomaba todo los días y se bañaba…. y eso a el le provoco una alegría enorme ya que era la primera vez que estaba en un lugar con el agua tan limpia. El único lugar que lo asocio con el sueño por ser tan amplio y haber tanta cantidad de agua fue con el agua del rió Paraná, el río que bordeaba a Rosario, su ciudad natal. Y esa agua no le agradaba, era marrón y el odiaba el color marrón, le daba asco. Aparte de que un tío le había comentado una vez que toda la mierda que cagaba la gente de Rosario, iba a parar ahí. No sabia si era verdad o otra de las tantas bromas que solía hacer, pero después de ese día le comenzó a dar  mas repulsión al agua de la que tenia. Comenzó a nadar de espalda, a  sambuyirce hasta no tener más respiración. Hasta que pensó en ir detrás del inodoro para ver si había alguna especie de puerta para que el pueda salir cuando quisiera y encontrar algo distinto a lo que veían sus ojos. Trato de ser positivo y mantenerse con ese pensamiento. Era extraño que un chico de 6 años no haya tenido miedo de estar en soledad. Cualquier chico de esa edad, se largaría a llorar enseguida al ver que no había nadie, que sus padres no estaban cerca. Encima enfrente de ese lugar tan raro y tan vacío. Pero Pablo no tubo miedo a la soledad,  se lo pudo ver por varios minutos contento y jugando con esa agua tan limpia que jamás había conocido. Tampoco le tenía miedo a morir, a morir de hambre por no tener nada que comer, porque pensar en morir de sed hubiera sido un chiste.
Se encontraba a unos 30 metros de ese inodoro enorme de color verde claro que se levantaba y fue corriendo hasta tocarlo. Estaba helado, le dio impresión y retrocedió para atrás. Volvió a voltear la cabeza para arriba y esta vez le pareció  algo más gigantesco e inalcanzable que antes. Decidió ir caminando lo más rápido que podía y rodearlo hasta llegar a la parte que no divisaba.
Se llevo una terrible desilusión al ver que no había diferencia en el ambiente, era todo lo mismo: agua hasta la panza y el cielo de valor blanco puro.
De repente se dio cuenta que tenia muchísimas ganas de orinar. Y para colmo comenzó a oír el goteo de algo que se encontraba en su espalda.
No se había dado cuenta pero en la parte detrás del inodoro, a unos metros arriba de su cabeza, pudo divisar una canilla de color violeta, era de metal por el brillo que le hacia cerrar los ojos. Y las gotas que caían eran de color amarillo y teñían el agua formando una enorme mancha. Le sorprendió el sonido ya que estaba seguro que antes no lo había escuchado. Esta canilla apareció recién- dijo en voz baja.
Pablo no aguanto más y decidió orinar. Al caer el primer chorrito de orín sobre una de las piernas se despertó y fue corriendo hasta el baño que se encontraba pegado a su habitación. Antes de orinar su mente pensó: Recomendaciones de mama: Tenes que tirar la piel para que se asome la cabecita así el pichi no sale para cualquiera lado y salpico la tabla.
No terminaba más de orinar, si hubiera tenido una botella de dos litros de coca-cola la hubiera llenado. Finalmente sacudió el pito y se fue a lavar las manos y volvió a la cama. Se quedo durante unos segundos tratando de recordar el sueño pero a pesar del esfuerzo que hizo no recordó absolutamente nada. Lo único que se le escapo una palabra sin pensar, fue algo que lo dijo como si el fuera una maquina, y le llamo mucho la atención, la palabra fue: “AGUA”.
Volvió acomodarse en su habitual posición fetal, mirando hacia la izquierda, para así volver a tratar de conciliar el sueño. Pero después de unos minutos de haber cerrado sus ojos se dio cuenta de que los muebles estaban rechinando. Otra vez los mismo ruidos-pensó. Siempre se preguntaba lo mismo. Algunos días escuchaba la mesita del televisor. Otras veces algunas sillas y la mesa del living. Pero esta vez eran muchas cosas, y le dio una gran sensación de miedo. De impresión al no saber que era lo que pasaba. ¿Por qué hacen tanto ruido, sino hay nadie? Capaz que hablan entre ellos, capaz que tienen vida y son nocturnos como los murciélagos-se decía.
Tenía mucho bronca porque siempre se olvidaba de preguntar a alguien si también escuchaba esos ruidos por la noche. Entonces decidió esta vez anotarlo en un papel y ponerlo en su mesita de luz. Decidió en dejar de prestarle atención a esos sonidos y relajarse para poder dormir, pero tenía un poco de sed, así que fue a tomar un poco de agua fría de la heladera. Cuando llego hasta el living estiro la mano para prender la luz y contemplo la larga mesa llena de platos, cubiertos, vasos, copas que habían sido usados por sus familiares y amigos en su festejo de cumpleaños. Había cumplido 6 años. Le llamo la atención que su madre no haya lavado todo antes de irse a dormir como solía hacerlo, pero seguro que estaba muy cansada. Por suerte no había moscas en la casa. Miro por octava vez sus regalos: un muñeco de dragon ball z, un perfume, dos calzoncillos, un par de medias, un auto a control remoto y una gorra a rayas con su nombre que no le gustaba. Volvió a dejar todos sus regalos en una de las banquetas y fue hacia la heladera. Antes de abrir la heladera su mente le hablo nuevamente y dijo: recomendaciones de mama: “Nunca habrás la heladera descalzo porque te puede dar electricidad”. Miro alrededor y busco algo que pudiese pisar para no estar en contacto con el suelo. Agarro uno de los manteles que estaba en el piso y lo uso. Había porciones de pizzas, casuelas de salchichas cortadas con salsa de tomate, piononos, empanadas y algunos postres. No tenía mucha hambre pero se tentó y comió unos sándwich de jamón y queso que habían sobrado con un vaso de Pepsi. Al tirar el mantel en el rincón vio que había dejado huellas de sus mugrientos pies. Las tapo como pudo y volvió a su cama.
Cuando paso por el living se tiro un pedo que hizo retumbar toda la casa. Se río tan fuerte que tubo que taparse la boca por miedo a que se levanten sus padres. Con los ojos llenos de lágrimas de tanto reírse fue corriendo hasta la cama y dio un salto haciendo rebotar el colchón. Volvió a concentrarse para dormir. A los 5 minutos ya se encontraba roncando.

Sus otros familiares que estaban cenando en el living también lloraron de la risa al escuchar la larga y fuerte flatulencia de Pablito.
-¡que hijo de puta! Dijo riendo la tía Stella. Para mi que nos vio y lo hizo apropósito.
-Pero si salio a la madre… ¿recordas Stella, el pedo que se rajo María cuando estaba en el patio, esta tarde?- dijo Susana, la madrina hablando como si tuviera hipo.
 -En todas las casas pasa algo, por eso tenemos que ir rotando-dijo riendo el abuelo Hernán.
Los tres se encontraban dispersos por la enorme mesa comiendo las sobras de lo que Pablo había visto en la heladera.
-Bueno prefiero escuchar un pedo, vimos cosas más desagradables….dijo Stella.
Se refería en una noche que habían estado en la casa de un primo de Pablo y habían visto como se masturbaba frente a un canal porno. En esa ocasión no eran 3, eran 7 y se tuvieron que ir de la casa a las corridas y cada uno con una cara que es indescriptible de contar. Hernán se levanto de la silla haciéndola rechinar y al apoyar sus manos en la mesa también movió la mesa haciendo otro fuerte chillido que Pablo esta vez no escucho. Siempre había tenido mucha fuerza y había sido el mas alto de toda la familia.  
-Bueno voy a calentar y comer unas empanadas, ¿alguien quiere que le caliente una?-dijo Hernán.
-Siiii, yo quiero, son riquísimas las empanadas que hace la María- dijo Susana.
-Yo no, te agradezco, ya comí mucho, estoy por reventar-comento Stella seguido de un bostezo.
Minutos después mientras Hernán calentaba las empanadas, José, el padre de Pablo fue hasta la cocina y se dirigió en dirección a la heladera traspasando el cuerpo de Hernán. Pero luego de traspasarlo volvió y se quedo mirando una de las hornallas que en la otra dimensión estaba prendida.
Mfffhhh mfffhhh- se escucho al olfatearla. Olía olor a gas. Comprobó que la llave del caño del gas estuviera cerrada y que las ornayas estuvieran con el punto rojo en dirección a la derecha. Agarro una de las sillas de la mesa de la cocina, se subió arriba y busco una caja llena de remedio en la alacena. Saco un sobrecito de ubasal y lo disolvió en un vaso de agua. Se lo tomo de un solo trago y volvió a acomodar la silla debajo de la mesa. Se sonó el cuello girando para todas las direcciones y cuando cruzaba el living lanzo un eructo que retumbo más fuerte que el pedo que se había tirado Pablo. Luego cerró silenciosamente la puerta.  Todos volvieron a reír desaforadamente. Pero lo que mas había causado risa no era el eructo, sino la cara que había puesto José como si hubiese chupado un limón.
No podemos estar mas en esta casa, ¡nos vamos!-dijo Susana con la boca llena, tenia tarta de jamón y queso, mezclado con sidra. Todos se habían tentado por unos segundos.
-Que lastima que me perdí la cara- dijo Hernán en un tono alegre y entre risas. Luego de seguir charlando durante mas de una hora y haber comido una porción de torta cada uno, Stella sugerío hacer un brindis.
Todos se sirvieron sidra por ultima vez y brindaron: ¡por el cumpleaños de Pablo!-dijo Hernán. ¡Porque se le cumplan todos sus deseos y tenga una buena vida!
-¡Chin chin!-dijo Susana.
-¡Salud!-dijo Stella.
Siendo las 7:00hs de la mañana (23:00hs para los familiares difuntos), los tres se retiraron en fila india traspasando el enorme ventanal que daba con el frente de la casa. El despertador de José había sonado. Susana antes de retirarse dejo un regalo debajo de la mesa.
Horas mas tarde Ana encontró el paquete y lo puso junto a los otros regalos ya abiertos. Le llamo la atención que Pablo no lo haya abierto porque era lo primero que hacia al tenerlo en sus manos.
 Mientras Pablo tomaba la leche, Ana le alcanzo el regalo contándole que lo había encontrado debajo de la mesa. Le llamo la atención ya que no recordaba el papel de regalo con esos dibujos de animalitos de colores.
-Este regalo no me lo dio nadie, mama-contesto Pablo.
-Seguro que se si, se te cayo enseguida y no lo viste, si llegaron todos los invitados juntos.
Pablo le hizo caso a las palabras de su madre y despedazo la envoltura. Era un estuche de madera muy lujoso. Lo abrió y se encontró con una medalla de la virgen del Rosario bañada en oro. A pesar de que no era un juguete, ni ropa de la marca a la que Pablo le gustaba, le gusto mucho y se lo colgó. Fue el regalo que mas le duro en la vida y que lo tuvo hasta después de su muerte en el nicho del cementerio donde también se encontraban los familiares que lo habían ido a visitar.






viernes, 17 de febrero de 2012

LAS SIRENAS




Lao miro la hermosa sirena que había pescado con esa gigantesca red llena de camarones. Era rubia, de ojos verdes y tez pálida.
Sus escamas variaban de un verde esmeralda hasta llegar a un azul cielo.
Se quedo bloqueado y luego de unos segundos volvió a arrojar la red diciendo que no había ningún pescado antes de que sus compañeros se asomen a mirar. No sabía porque lo hizo. Había dejado escapar esa criatura tan maravillosa. Ese hecho podía haber cambiado el mundo. Pero largo a la sirena como a sus sueños. Decidió seguir siendo un pobre pescador que trabaja 15 horas al día.  Su vida no tenía sentido y entonces había dejado soltar algo mágico. Una sensación extraña de angustia le invadió fuertemente. Se sentía tan mal por lo que acababa de hacer. Estaba triste desde hacia meses por su patética vida que llevaba. Y este acto que hizo sin pensar lo deprimió tanto que se arrojo de cabeza al mar para suicidarse. Cerro los ojos y dejo que pasara el tiempo. Pero de golpe una agradable y dulce voz comenzó a escuchar muy despacio desde las profundidades del océano. Era un canto que cada vez empezó a aumentar más y sintió la sensación de que una mano lo agarraba empujándolo hacia abajo. Al abrir los ojos se dio cuenta que se trataba de la sirena que acababa de pescar. El cántico lo conmovió tanto que comenzó a llorar. La sirena le acomodo sus dos brazos entre sus hombros fuertemente y comenzó a llevarlo hacia las profundidades, a gran velocidad. Lo metió en una cueva en completa oscuridad, pero después de pasar por varios túneles comenzó a ver una luz verde muy potente que comenzaba a iluminar las aguas. Era una ciudad oculta muy parecida a la de Machu Pichu. Una construcción en medio de las montañas con cientos de escalinatas, murallas y pasarelas. Era lo mas extraño que había visto en su vida. Tantas luces de distintos colores fluorescentes. Además de las luces de la ciudad, centenares de peces luminosos iluminaban el extraño ambiente. En las construcciones predominaba el verde en sus distintas tonalidades. Las edificaciones de sus casas y demás residencias tenían formas de pirámides. Pero no como las de Egipto, estas era muy alargadas y unas 5 veces superiores en cuanto al tamaño. Eran flacas y muy altas. Todas estas extrañas arquitecturas se encontraban dentro de un domo. El material parecía similar al vidrio. Era de color rosado salmón y al traspasarlo sintió como si fuera de gelatina, estaba helado. Al atravesarlo se dio cuenta que ya podía respirar porque el agua no pasaba el domo. El pensamiento de que se iba morir por falta de aire se alejo de su mente. Le costó mucho volver a respirar normalmente, estuvo alrededor de un minuto conteniendo el aire. Se imagino que la cúpula funcionaria como un campo de fuerza o algo por el estilo. Estando en el piso lo subió a un auto eléctrico muy similar de los que se ven en las campos de golf. La sirena lo llevo hasta la pirámide más alta de toda esa misteriosa ciudad. Esa pirámide estaba iluminada exteriormente por un color anaranjado fluorescente. Era 3 veces más grande que todas y se encontraba en el centro. Adentro todas sus luces eran blancas y las paredes de los pasadizos eran doradas. Varias sirenas se encontraban dentro de la pirámide a medida que subieron los pisos. Se cruzo en total con 5 sirenas. Lo llevaron hasta la punta de la pirámide. Al llegar al último piso, lo empujaron cayendo al piso fuertemente. Se sintió como si hubiera corrido una maratón de muchos kilómetros. Estaba tan tensionado, en especial en la zona de las piernas. Lo dejaron descansando y en completa soledad. El pensaba que estaba soñando pero era todo tan real. Su falta de aire que lo hacia respirar abriendo la boca como un pez que esta fuera de la pecera a punto de morir. Su cuerpo congelado y temblando por culpa del agua y recientemente de la barrera que separaba lo mojado con lo seco. Sus ojos cegados ante tantas luces que le hacian ver bichitos verdes flotando  en cualquier dirección que miraran sus ojos.
A pesar de tantas sensaciones que manifestaba se pellizco pero no se despertó de su humilde cama que le hacia doler la espalda por su finísimo colchón.
Después de un rato de estar tirado en el piso decidió dormir para recuperar fuerzas. Cuando se despertó estaba en una cama muy lujosa lleno de almohadones. Una sabana que parecía ser de seda, cubría todo el cuerpo que ahora estaba desnudo. Una sirena pelirroja le trajo una toga rosa, sandalias y una corona formada por rosas rojas. Poseía una belleza exactamente igual a la sirena que lo había traído hasta ese lugar.
Pensó en que se veía vestido muy homosexual, pero no le importo porque nadie se enteraría estando en una ciudad desconocía en el fondo del océano. -Además, los romanos se vestían así y la mayoría eran bien machos…-pensó. Le agrado su extraño aroma de su traje y el olor de las rosas. El siempre olía a pescado. Comenzó a hablarle a la sirena que él había pescado y la apodo mentalmente como “la sirena mucama”. Esta hablo en una lengua que parecía similar al alemán. No entendía nada, entonces se retiro. Después de unos minutos apareció otra hermosa sirena con el pelo de color verde que dominaba el japonés a la perfección. Esta era la sirena que se encargaba de las traducciones, Lao la llamo “sirena especializada en traductorado de japonés”. Se largo a reír a pesar de los nervios frente a todo este mundo desconocido. No paraba un segundo de pensar.
Le explico que eran una especie formada por mitad pez y mitad humanos. Que habitaban la tierra hacia más de 15000 años. Y que habían desarrollado mucho su cultura y su tecnología. La escritura que contaban estaba formada por medio de 30 caracteres muy raros que jamás había visto en su vida.
Después recordó que muchas de las construcciones tenían grabados algunos de esos símbolos. Podían vivir hasta los 150 años. Adoraban usar el pelo muy largo, decorado con algas y demás plantas acuáticas. En cuanto a los medios visuales no lo habían desarrollado como nosotros. No existían los dibujos, las fotografías, las pinturas y ni hablar de la televisión. Este comentario medio que le amargo su estadía, porque Lao era un amante del cine en general. Sabían todas las noticias de la tierra que escuchaban por medio de unas especies de radio que codificaba al idioma de ellos. En cambio, los medios auditivos eran superiores a los nuestros. Este medio se había desarrollado muchos siglos antes que en la tierra.  Siempre les aterraban las noticias de los humanos desde hacia décadas por eso decidieron ocultarse ante la vista de cualquier persona y pasar a ser solamente una leyenda. Pero mas halla de saber que el hombre hacia guerras y que en cada minuto del mundo había muerte por violencia, creían que el hombre iba a ser el salvador de la raza humana. Entonces por esa razón la sirena que tenia la misión de contarle los hechos principales de su raza, de ahora en adelante, seria su sirena “especial” que lo acompañaría y cuidaría a lo largo de su vida. Les contó otras cosas que le llamaron la atención.  Su especie nunca había desarrollado un medio de transporte ya que siempre habían habitado ese lugar desde sus inicios. Siempre fueron sedentarios y no se comunicaban con otras sirenas de otras regiones. Toda la ciudad estaba alimentada  por la energía que le brindaban peces y criaturas desconocidas por los humanos. Eran de enormes tamaños y se encontraban acorralados por redes, con una especie de cables conectados a sus cuerpos, le disponían de electricidad continuamente a toda la ciudad.
Lao después de escuchar las dulces palabras de la voz de la sirena, se quedo maravillado ante lo que le estaba sucediendo y el cambio que iba a tener su vida. De ser un pobre pescador que vivía únicamente para trabajar paso a ser un hombre adorado y que recibiría todo los lujos y comodidades por partes de estas amables criaturas. Era todo tan extraño que le llevo varios días adaptar su mente con el entorno que se encontraba. A pesar de que tenían miles de años de antigüedad y de ser unos seres muy inteligentes, contaban con poca historia para contar.
Sus viejos antepasados  vivían entre arrecifes y cazaban pequeños peces, plancton y algas. Luego de pasar miles de años comenzaron a observar diferentes tipos de  embarcaciones en la superficie del mar y conocieron a los seres humanos que la tripulaban. Se dieron cuenta que eran seres malignos y que en varias ocasiones casaron a sirenas por medio de arpones y lanzas. Entonces como venganza, las sirenas mataron a cualquier humano que avistaban en su camino y cerca de su lugar donde habitaban, dejando solamente barcos sin rumbos. La forma de asesinar a los humanos era muy simple, los encantaban por medio de sus hermosos cantos, haciendo que de esta manera los marineros se arrojen al agua para apreciar mejor de cerca el sonido. Las sirenas se sumergían cada vez más en las profundidades para que estos la siguiesen y se ahogaran. Era una especie de Hipnosis. En algunos casos se comenta que algunos hombres lograron salir del trance del encantamiento, pero no del océano.

Luego con los avances tecnológicos por parte de los humanos, en especial con la llegada de los submarinos, recibieron las visitas de unos seres muy especiales que viajaban con naves en forma de esferas. Eran muy veloces. Estos entes que apodaron como “amiggua”, no eran de esta galaxia, y pasaron a ser sus únicos amigos del agua hasta la actualidad. La ayuda que recibieron las sirenas de estos seres fue enorme. Estos seres del espacio que habían vivido a escondidas en el agua al igual que las ninfas marinas, le transmitieron la noticia de que para que no sean extintas por los humanos, deberían ocultarse en cuevas y en profundidades inalcanzables para el hombre. De esta manera con su ayuda, y con elementos que no eran de este planeta, construyeron diferentes ciudades a lo largo del mundo. Le enseñaron diferentes e importantes actividades. Una de las mas importantes fue la de escribir. También le revelaron que la tierra en cualquier momento podría tener una catástrofe similar a la que tuvieron los dinosaurios, llevando a los seres humanos a la extinción. Es por eso que a cambio de su ayuda por la construcción de las ciudades y de disponer de variados y deliciosos alimentos robados de cualquier parte del mundo, deberían firmar un pacto. A cambio de estas ayudas que les estoy contando, tienen como deber principal cuidar a cientos de hombres y mujeres de diferentes partes del mundo.  
A eso se debe el cuidado y aprecio por partes de las sirenas hacia Lao. “El hombre salvara la humanidad”, es su lema principal.
Entonces estableció una nueva vida que gozo como nunca antes se hubiera imaginado. Pensaba en lo estupido que hubiera sido al suicidarse. Ahora era el rey de las sirenas. Recibía deliciosos manjares como cualquier rey de la edad media. Contaba con joyas y objetos de oro muy elegantes. Contemplaba los cantos por las noches de las sirenas y de la música que componían cuando tocaban instrumentos de cuerdas en lo que solamente el arpa era el instrumento que pudo reconocer.
Tenía la suerte de que podía pedir cualquier cosa que le sea accesible. Pero después de la primera semana de haber convivido con estos seres y descubrir cantidades de cosas nuevas y extrañas, su antigua sensación de que su vida no tenia sentido comenzó a invadirle fuertemente. Descubrió  por medio de antiguos libros, muchos secretos que lo aterraron. Se dio cuenta de que no podía salir de la pirámide en que se encontraba. Siempre viviría allí. Esto le provoco un horror muy profundo ya que el sueño de Lao era el de viajar y vivir en diferentes lugares. Se dio cuenta como estaba compuesta esta extraña ciudad. La ciudad en la que se encontraba contaba con un grupo de 200 sirenas. El era el único ser humano de la misma, pero en reiteradas ocasiones recibiría la visita por parte de una mujer francesa, para satisfacer sus necesidades sexuales ante la incapacidad por partes de las sirenas.
Esta noticia lo alivio un poco, pero igual, pasar el resto de su vida encerrado en una gigantesca pirámide y sin poder conocer lugares no era su estilo de vida. Y su mente comenzó a funcionar distinta, empezó a soñar y pensar cosas oscuras. Tenía mucho miedo de cometer una locura.
A pesar de esas cosas negativas continúo descubriendo esa extraña raza con la que se había cruzado. Poco a poco fue aprendiendo hasta adaptarse y vivir como uno más de la especie. Los años pasaron y decidió seguir con esa vida subacuatica. Se pudo adaptar. Sabía que nunca podría salir porque las sirenas no se lo permitían y de intentar escaparse sería una locura. Por las mañanas corría a lo largo de los pasillos y pisos de la pirámide y realizaba diversos ejercicios para estar en forma. Los aparatos de gimnasia habían sido pedidos por el. Fue en la visita número 30 de los amigguas que los pidió. De esas visitas habían conseguidos muchos cosas útiles como era el automóvil eléctrico pedido en la quinta visita. De ser muy flaco debido a su pésima nutrición paso a tener un excelente cuerpo y bien dotado de músculos. A la tarde realizaba algún pasatiempo como leer o escribir sus memorias de vida, era la única actividad que le obligaban realizar. Apreciaban mucho la escritura y contaban con miles de libros de diversos tamaños y lugares. Tuvieron suerte de que al hombre le agradaba mucho la lectura y apreciaba los poemas que las sirenas componían. Y a la noche, era la parte que mas se aburría y le invadía una tremenda soledad. Siempre se sentía que era un prisionero.  Los dolores de cabezas lo atormentaban, al igual que sus recurrentes pensamientos y sueños muy oscuros. Pero en esa cúpula no podía hacer otra cosa que esperar a que pase tanto el dolor como sus sueños incumplidos.
Hasta que una noche, pudo apreciar desde las paredes transparentes del lugar, una extraña nave tripulada por humanos que iluminaban la sala donde se encontraba con enormes farolas de distintos tamaños.  Propulsada por dos hélices en cada costado que hacían sacudir todo lo que encontraba a su paso (especialmente distintos tipos de plantas exóticas).Lao justo estaba contemplando el exterior de aquel extraño lugar.  El día que tanto soñó para escaparse había llegado. Era un riesgo de vida o muerte. Así que agarro una maseta que contaba con un helecho y la revoleo rompiendo el enorme ventanal. Pudo ver que uno de los hombres abrió una de sus puertas que descendió hacia arriba. Lao comenzó a correr hasta estar a unos metros. Pero de golpe un fuerte ardor comenzó a surgirle en su espalda. Una de las sirenas se había acercado corriendo y le lanzo un líquido verde que comenzó a penetrarle la piel. Fue tan extraña la sensación, ya que la sustancia se le deposito adentro dejando intacta la piel. Comenzó a marearse un poco, pero con mucho esfuerzo salto hacia la nave y logro entrar dentro de la misma. Los hombres cerraron la puerta y huyeron a gran velocidad. Sus parpados comenzaron a pesarles, lo último que vio fue que una vez que traspasaron el domo, unas aletas que giraban muy rápido, salieron de las dos alas de la nave, mientras las hélices se ocultaban. Luego se quedo dormido. Se despertó en una playa rodeado de estos dos muchachos que le habían salvado la vida. Les comento detalladamente todo lo sucedido, dejándolos asombrados y con una intensiva investigación por delante. Habían podido sacar increíbles fotos y filmaciones del lugar, pero estaban bajo el dominio del área 51, haciendo imposible la divulgación de la misma. Después de horas de entrevista y de contar durante varios días sus experiencias vividas, lo dejaron en libertad. Pasaron los años y Lao pudo conseguir un trabajo agradable y formar una familia. Su sueño se cumplió, viajo por todo el mundo con un barco de última generación que había comprado con sus ahorros a lo largo de varios años. Nadie le creía esta absurda historia de que vivió cinco años en un domo poblados por pirámides donde vivían hermosas sirenas que le daban todo lo que el quería. Conoció muchos lugares y tantas personas a lo largo del mundo que le brindaban trabajo para subsistir lo mínimo indispensable.
Las sirenas comenzaron a alejarse de su mente. Los sueños repetidos de que seguía prisionero en la ciudad comenzaron a disminuir hasta desaparecer de su inconciente.
Pero no se pudo quitar el hábito de escribir y contó todo lo que se acordaba de lo sucedido en el fondo del mar. Era las únicas horas que volvía a recordar a las sirenas. Y a pesar de que a veces le causaba mucha repulsión las cosas vividas, en especial el sentimiento de soledad, era algo que no podía dejar de hacer. Era una forma de liberar todo lo que llevaba adentro suyo. No le importara que nadie los leyera, de esta forma sentía que comenzaba a liberarse de un peso del pasado que siempre había estado atado a él. Finalmente cuando termino de redactar su extenso libro, las sirenas pasaron a ser un lejano recuerdo.
Pero lamentablemente un trágico hecho hizo recordarlas de por vida y hacerlo internar en una clínica psiquiatrita, debido a sus violentos comportamientos.
Fue el día que nació su primera hija. Se llevo la horrible sorpresa de presenciar el nacimiento y ver que no contaba con piernas, pero si con aletas. Era como aquellas criaturas que odio durante toda su vida. Entendió ahora porque aquella misteriosa sirena le había introducido aquel líquido verdusco que nunca lo se mostro presente en ninguno de los tantos estudios de su organismo que se le llevaron a cabo después del contacto con las mismas. 

miércoles, 15 de febrero de 2012

Detrás de la virgen sin nombre



-¡Es la primera vez que me pasa algo así!- grito Virginia muy enojada.
-¿De qué hablas?- pregunto Daniel un poco agitado. Había empezado a llover torrencialmente tres horas atrás.
-De que es la primera vez que camino dos kilometro bajo una tormenta tan fuerte como esta. Virginia y Daniel eran mochileros, se encontraban caminando por un campo donde no contaban con ningún refugio para protegerse y descansar un buen rato.
-Es verdad, yo también que recuerde, es todo campo, todo verde y tanto la niebla como el viento no ayudan mucho que digamos…
Ya se habían cansado de hacer dedos a los autos que pasaban para pedirle un aventón de algún desconocido que los ayudara hasta llevarlo al pueblo más próximo de donde se encontraban.         –Menos mal que te hice caso de llevar las camperas impermeables-dijo Virginia. –Viste es que tengo el don de saber cuándo va a llover- comento Daniel seguido de una risa. De lejos parecían dos jorobados ya que contaban con la mochila debajo del pilotín. Finalmente luego de caminar otros veintes minutos sin descansar pudieron divisar una colina en donde estaba instalada una gruta con una virgen en su interior. 
Tuvieron que atravesar una extensa laguna que se había formado a lo largo de la ruta.  Las zapatillas quedaron completamente cubiertas con un barro muy espeso.  A medida que se acercaron descubrieron que era bastante grande en comparación con otras grutas que habían visto anteriormente los dos. La virgen era de aproximadamente dos metros, su túnica era negra con flores violetas pintadas a lo largo de la misma. La pintura de la piel simulaba una tez muy pálida y contaba con ojos de color verde. El pelo era pelirrojo. La escultura se hallaba rodeada de flores que en su mayoría eran rojas. Predominaban las rosas y los tulipanes. En las paredes  había muchas fotos pegadas o clavadas en los ladrillos. También contaba con cientos de papelitos en los que le pedían cosas a la virgen. 
Al fin debajo de un techo- dijo Virginia sentándose en el piso. Mientras contemplaban el paisaje en el que se hallaban, un rayo cayó en medio de la ruta, en donde minutos atrás habían estado. Los aturdió  por completo.-como nos salvamos-dijo Virginia.-Tuvimos suerte-acoto Daniel. Se saco la campera, luego la mochila y la dejo en un recoveco. Su amada hizo lo mismo y se puso a su lado, abrazándolo y luego dándole un apasionado beso. –Nunca había visto un rayo tan cerca-comento Daniel. A los pocos minutos los dos se quedaron roncando profundamente. Las horas pasaron y la tormenta también paso. El cielo se despejo alejando las enormes nubes grises que llevaban tantos días. El sol del atardecer apareció muy radiante y con un tono anaranjado que pocas veces se ve. Virginia se despertó y lo contempló mientras  fumó unos cigarrillos. Después del crepúsculo se despertó Daniel con un fuerte bostezo.-Necesitaba descansar las piernas- dijo mirándola. -Yo igual, y la espalda también, no me quiero imaginar si tuviera la mochila grande de campamento.- Vamos a cambiarnos los pantalones y las medias-dijo Daniel.
Se cambiaron y pusieron la ropa sucia en una bolsa.-Lo tendríamos que haber hecho antes-dijo Virginia y los dos lanzaron unas fuertes carcajadas. –Comamos algo, no aguanto más-comento Daniel. -¿Y después que hacemos?-acoto Virginia mirándolo fijamente a los ojos. -Me parece que lo mejor sería pasar la noche acá, hay muchos cables cortados y zonas inundadas. Aparte es una zona de poco tráfico, vamos a perder tiempo haciendo dedo.      
-Estoy de acuerdo, mejor descansemos más tiempo así mañana estamos bien, faltan 40 kilómetros para el próximo pueblo, esperemos que alguien nos lleve, no quiero caminar mas.-Caminar es lo principal para ser mochilero, vos te los buscaste- le dijo en tono burlón seguido de una carcajada. Pero Virginia no le siguió el juego y en vez de sonreírle bostezo. 
-Mira lo que descubrí-dijo Daniel prendiendo un interruptor que encendió una luz que ilumino todo el vidrio que cubría a la virgen. Se quedaron los dos durante unos segundos contemplando a la figura que se imponía ante el cielo que estaba cada vez más oscuro.
-¿Qué virgen será?- dijeron los dos al mismo tiempo seguido de risas. –Debe tener alguna placa      -dijo Virginia fijándose alrededor de la estatua. –La robaron o se salió- dijo señalando donde había un hueco rectangular. Se notaba que tenía dos agujeros donde iban los tornillos.  
Comieron unos sándwich y contemplaron  el enorme cielo repleto de estrellas.-Tengo un regalo para vos-dijo Daniel sorprendiéndola.-A ver….comento contenta esperando con que la iba a sorprender. Busco en uno de los bolsillos de la mochila y saco una enorme barra de chocolate. -¡Gracias, me muero por comer algo dulce!- acoto alegremente. Lo partieron por la mitad y siguieron  contemplando la noche con la luna como protagonista principal.
De golpe Daniel noto unas luces que ascendían en el horizonte. Saco los binoculares de su mochila y camino unos metros hasta llegar a donde comenzaba la laguna que habían atravesado horas atrás. Esperaba que sea algo extraño como un ovni o algo por el estilo pero era un avión. Lo contemplo igual hasta que desapareció del alcance de su vista.
-¿Qué era?- Grito desde lejos Virginia. –Nada, un simple avión- dijo con un tono medio triste. Estaba subiendo la colina cuando noto que alguien paso corriendo velozmente detrás de la gruta y se escondió entre los árboles. A pesar de estar lejos le pareció que era de baja estatura.
Sintió un escalofrió que le recorrió todo el cuerpo.  Se palpo y sintió que tenía el cuchillo en el bolsillo del pantalón.-Mejor así-dijo en voz baja. Corrió hasta donde estaba Virginia y le dijo:                   -acabo de ver una sombra, tenemos compañía. Ella se sorprendió y le alcanzo una linterna que tenía en la mano.-Te acompaño, no me dejes sola, por favor. –Está bien, pero tenemos que estar muy atentos y siempre juntos. Salieron en fila india, Daniel alumbro al árbol que le parecía haber visto en donde se había escondido la silueta, pero después de rodearlo no encontró nada.  Se dieron cuenta que a lo lejos estaban rodeado de un pequeño bosque. Virginia noto que en unos de los arboles  que estaba donde comenzaba el bosque comenzaban a caer hojas. -Halla hay algo- le dijo señalando. Fueron lentamente alumbrando pero no veían nada, solo las largas y enredadas raíces de un viejo árbol. Se estaban por dar vuelta cuando vieron caer una rama y escucharon una risa. Parecía de un niño.  Se acerco  y cuando alumbro para ver detenidamente las ramas alguien salto cayendo a centímetros de Daniel. Virginia pego un grito. Daniel temblando alumbro su rostro y pudo darse cuenta que se trataba de un niño. Vio que tenía el pelo blanco del mismo tono que la piel y sintió un escalofrió. –Me abra parecido a mí, estoy muy nervioso-pensó.  Este miro hacia un ángulo del bosque y volvió a reír nuevamente. Salió corriendo hacia el oeste y se perdió entre los árboles. La linterna se le cayó al suelo.
 Virginia grito nuevamente un alarido más largo y salió corriendo en dirección al bosque.                  – ¡Espérame!-grito Daniel.  Pero esta no le hizo caso y desapareció enseguida de su vista.
Mientras iba a su encuentro otro niño paso corriendo al lado suyo en dirección opuesta pero cuando lo alumbro ya estaba muy lejos. -¡Espera!, ¿Qué pasa?, ¿A dónde van?- Le grito Daniel, pero este pareció como no oírlo y siguió corriendo hacia adentrarse en el bosque.
-¡Daniel!-grito Virginia y pudo ver a los lejos una llama que se agitaba de un lado para el otro. Era la llama del encendedor. Fue a su encuentro y cuando llego tuvo que esperar unos segundos para poder hablar. Estaba muy agitado. –Habíamos quedado que no nos separábamos- dijo Daniel enojado. –Lo siento, fueron esos niños… ¿Qué está pasando?-pregunto Virginia con un tono de voz perturbado.
-No sé, es todo muy extraño, esos niños corriendo de noche en la oscuridad, uno se reía y el otro parecía asustado. –Fue como si no nos hubieran visto, ¿viste?- dijo él. Sí, me tuve que correr para esquivarlo y ni me miro.- Es muy raro, aparte,  en este sitio desolado, no entiendo nada.  En ese momento comenzaron a escuchar un canto que levemente iba aumentado. Era una voz que estremecía, pero muy dulce.  El tramo de la canción que pudieron oír decía:
“Todo es ausencia, dulce carencia.
Necesito hablar con alguien.
Pongo el mundo en off, apago nervios,
ya lo creo que...
 
Dios es una mujer de piel negra,
es una mujer…”
Lentamente como hipnotizados siguieron el canto, decidieron apagar la linterna. De repente algo le llamo la atención a Virginia.-Mira…-comento.  
Vio a la luz de la luna, una pareja de adolescentes que se besaban contra un árbol.
Virginia vio que Daniel estaba por alumbrarlos con la linterna y le tomo la mano haciéndosela bajar. -Para…están entretenidos, mejor no lo molestemos-Le susurro al oído. Es que quería preguntarle si saben algo de esos chicos. O de la mujer que está cantando. El canto se escuchaba más alejado y parecía provenir desde el norte.
Te entiendo, pero caminemos un poco más, tengo curiosidad por la mujer-comento ella. Está bien-dijo no muy convencido. Trataron de alejarse sin hacer ruido, pero Daniel piso un rama seca que emitió un crujido y se hizo un tajo que lo lastimo bastante.-La concha de su madre- Grito dolorosamente y después de darse cuenta de lo que acababa de cometer se tapo la boca.
Se quedaron atentamente esperando que alguno se asomara a mirar hacia su dirección, pero la pareja siguió en su asunto.  Esto les pareció igual de extraños que los niños.
Siguieron caminando tomados de la mano durante un largo trayecto.  Se aproximaban más a la voz y lograron escuchar una estrofa que decía:
“su juventud adora envejecer
marchito el jardín
la hiedra crece
entre tú y yo
corazón mordido
se desangra herido
dios es una mujer de piel negra
es una mujer
dios es una mujer de piel negra
es una mujer...”
Que canto tan extraño. Me parece haberlo escuchado. -¿Si?, es muy raro.- Me hiela la piel. A mí el alma. Parece muy triste.
Sacando la voz de la mujer, solamente se escuchaban algunos grillos y el canto de lo que parecía ser una lechuza.
De golpe Daniel noto que sus zapatillas se habían mojado por completo. Se detuvo haciendo que Virginia se chocara con él. Lo siento es que hay agua. -Mira- le dijo alumbrándole con la linterna una laguna muy similar a la que habían cruzado en la tarde. No era muy ancha pero si larga.  Era una zona donde había pocos árboles. Como el suelo venia en bajada tenían miedo de que sea más profunda de lo que imaginaran. Además no le daba mucha confianza a Virginia pisar esas aguas.  Bordearon la laguna pero se dieron cuenta de un pequeño detalle: acababan de perder la voz de la mujer.
Perdimos la voz, mejor volvamos-dijo Daniel. Caminemos un poco más, es por aquella dirección-dijo Virginia. Subieron una subida muy empinada agarrándose de las raíces de un árbol que parecía tener muchos años. Espera, le dijo el tomándola de la mano. -Tendríamos que haber hablado con esa pareja.- Es todo muy raro.- No quería molestarlos, estaban muy entretenidos. Igual no creo que sepan  mucho más que nosotros.- Pero capaz que si…
-¿Qué te pasa?, ¿no queres ver quién es la que canta y ver quien son esos niños?  -Está bien, sigamos, yo fui el que se metió acá, me hago cargo. -Estoy cansado y algo nervioso, nada más. Se besaron y siguieron caminando. Después de caminar varios minutos siguieron sin escuchar el canto. Me parece que la cantora cambio de rumbo. Si, pensaba lo mismo. -Sostenme la linterna que tengo los cordones desatados- comento Daniel.  Mientras se agachaba  miro en dirección al este y entre los yuyos noto una llama a lo lejos. Después de mirarlo con el binocular  se dio cuenta de que era un fogón ya que estaba acompañado de dos troncos.
Hay una fogata allá. Acerquémonos más. Caminaron con la linterna apagada nuevamente y al estar cerca pudieron ver con más detalles. A unos metros del fogón, un largo tablón estaba ocupado por varias personas. Solamente se podía observar lo que parecían dos personas. Eran las más próximas a la llama que tenían iluminado la mitad de sus cuerpos. Estaban comiendo, pero al igual que los niños tenían el pelo del mismo color que la cara: blanco. Retrocedió unos pasos para atrás y se alejo lentamente el binocular. -¿Qué pasa? Quiero ver…-dijo su mujer.
Se lo saco de la mano y al ver aquellas misteriosas presencias, su rostro se horrorizo. Esta los miro durante varios segundos.  Su ropa también era blanca, y al hacer más zoom noto también que sus labios y bocas eran blancos. -¡Volvamos!…. Volvamos, son fantasmas-grito.  Se dio vuelta mirando como Daniel tenia la mirada perdida, pero algo que venía detrás de él, hizo que soltara la  linterna y largara un largo alarido de horror.    
Le pudo alumbrar a la silueta que iba al encuentro de su pareja y vio un rostro tan blanco como una hoja de papel. Al correrse su esposo, noto que llevaba varias ramas entre sus brazos. Virginia salió corriendo y Daniel lo siguió. Corrieron sin detenerse hasta llegar a toparse con la laguna.
  Agitados los dos se sentaron en el piso apoyados sobre un árbol. Menos mal que la luna era llena porque si no hubieran tenido dificultad para orientarse.  Y también más terror.
Tranquila, tranquila, ya estamos lejos- le dijo Daniel muy agitado, rodeándola con su brazo.  Pero el que estaba más nervioso y no paraba de mirar para todos lados era él. -Son fantasmas-comento su mujer. -Creo que sí, humanos no son. Viste que tenía razón, son todos blancos. Algunos estaban comiendo en la oscuridad, eran sombras pero pude notar que comían.
Después de toparse con los chicos habían comenzado a hablar en voz baja, y siguieron haciéndolo hasta la mañana siguiente. Si bien no contaban con la linterna y tenían que caminar detenidamente para no llevarse alguna raíz por delante o algo por el estilo, les pareció llegar a la gruta rápidamente. Y esto les jugo en contra, ya que pensaban que estaban cerca de los supuestos entes que acababan de ver.  A pesar de estar muy agotados los dos, durmieron unas pocas horas.  El día había vuelto a amanecer con una espesa niebla y con un hombre encapuchado mirándolos fijamente. De su rostro solo se le notaba una nariz grande y curva.                       
Los dos se quedaron  atónitos ante la llegada del desconocido.  Llevaba una túnica de color marrón oscuro atada con una soga que les llegaba hasta las rodillas.  Se acerco lentamente y mirándolo a Daniel le dijo. –Los estuve observando desde que llegaron pero decidí esperar que sea de día, no quería asustarlos.  Daniel se palpo para saber si tenía el cuchillo y al darse cuenta que lo llevaba encima se paro acercándose unos metros. –Hola, ¿necesita algo?- le pregunto al desconocido.
-hola, antes que nada, me pueden llamar Ermac. Su voz era bastante grave y por como pronunciaba las palabras parecía extranjero -Ermac…-dijo Virginia.
 Al darse cuenta que el desconocido lo miro, se ruborizo diciendo que nunca había escuchado ese nombre.
-Solamente quería decirles que fue lo que les sucedió anoche…
-Los dos se encontraban muy nervioso ante la llegada de aquel desconocido,  su vestimenta y nombre les parecían raros y hacía horas que habían vistos supuestos espíritus.
 -¿De qué hablas?- dijo haciéndose el distraído.  De lo que vieron en el bosque. Se saco la capucha y le pudieron apreciar mejor su rostro. Contaba con una enorme cicatriz que le cruzaba el ojo izquierdo. Su pelo de color castaño oscuro era largo y enmarañado. Virginia lo miro a Daniel y luego dijo: -Vimos fantasmas de distintas personas, eran completamente blancos, sus pieles, sus rostros, sus ropas…
- Me lo imaginaba, yo también los conozco bastante bien… vivo cerca de este lugar. –No están locos, son completamente blancos.
 –Seguramente abran visto a una pareja de adolescentes, muy cariñosos entre ellos, a unos niños correteando por ahí y a una mesa con gente comiendo en la oscuridad, ¿no es así? – Los dos seguían muy perturbados y atentos ante las palabras de aquel misterioso hombre. -Sí, y  también escuchamos el canto de una mujer-dijo Daniel. -Cierto, me la estaba olvidando, la mujer también es como ellos. -Como verán por mi vestimenta soy un monje. Vivo en aquella catedral abandonada-Les dijo señalando hacia el bosque. Era una dirección opuesta a la que habían estado en la noche.
Se podía ver como sobresalía una cruz entre los árboles y pinos. -Les contare lo sucedido pero si primero aceptan almorzar conmigo. -¿Aceptan la invitación?- Daniel y Virginia se miraron mutuamente, los dos recordaron las veces que habían estado con gente de apariencias extrañas y nunca les había ocurrido nada. Pero también la pareja tenía el presentimiento que no debían confiar en el desconocido pero a la vez le carcomía saber la verdad. Virginia recordó que en la mañana había revisado las mochilas y no le quedan alimentos entonces al pensar que posiblemente pasaría hambre hasta el anochecer asintió con la cabeza.-Si, me gustaría, gracias por su atención…-dijo Daniel al ver la respuesta de su mujer y agarro las dos mochilas del suelo.
 Los tres llegaron rápidamente frente a la catedral sin decir una palabra. Estaba formada por enormes bloques de adoquines. Tenía el techo hecho en dos aguas, compuestas por tejas verdes. Muchos gorriones estaban sobre la misma. Varios vitrales  en formas rectangulares estaban rotos, parecían por piedrazos. -¿Por qué esta abandonada?-pregunto Daniel. -Por el simple hecho de que no venia gente. Las últimas dos misas, solo concurrieron tres personas. Antiguamente, hace 40 años atrás, donde ahora está localizado este bosque, había un pueblo. Se llamaba Ceibo viejo. Contaba con 3700 habitantes. Una extraña peste venida desde muy lejos lo hizo desaparecer del mapa, en tan solo 35 días….
-Caían muertos como arañas envenenadas…
-¡Que horrible!- dijo  Daniel tristemente. Perdone mi curiosidad pero… ¿sabe como era el nombre de la peste?
-Jamás supe el nombre, vinieron científicos de todas partes, durante varios años, era desconocida. Los síntomas eran vómitos, diarreas y cefaleas. Pero muy intensos… los tres síntomas.  Y el cuarto síntomas era el peor de todos. Ataque cardiaco. Nadie se pudo escapar del ataque al corazón, y después algo raro les pasó a las víctimas, su piel se volvía muy elástica y pálida. Las venas se veían dibujadas por todo el cuerpo. Sobresalían como si fueran relieves de alguna escultura. Ningún medico había visto algo igual. Nadie supo porque el organismo se comportaba de ese modo luego del ataque cardiaco. Pero lo que si encontraron fue quien lo originaba. -¿Qué cosa era el culpable?-dijo rápidamente Daniel. La culpable mejor dicho…-acoto Ermac.
-Era la virgen que está en donde fue su refugio. La virgen apareció en el mismo lugar que está ahora, nadie sabe quien fue la persona que la trajo. La gente del pueblo venía a orarle y muchas tocaron a la estatua o la besaron y se contagiaron de la peste.-Virginia recordó que había tocado el vidrio, se puso pálida y le comenzó a faltar el aire.
 Ermac se dio cuenta de la situación y aclaro que  en ese entonces no tenía un vidrio que la protegiera. –Qué alivio-dijo ella lanzando un suspiro.   Entonces se fueron contagiando entre sí, yo fui el único que me encontraba ausente debido a un retiro espiritual en tierras muy lejanas, gracias a Dios.  Ocurrió hace 40 años atrás, cuando la virgen llego, el pueblo desapareció. La gente de otros pueblos cercanos sabe de la historia y piensan que la virgen esta maldecida. –Al igual que el lugar que lo rodea.-Qué extraño….-acoto Virginia. -No tanto como lo que vimos anoche- dijo Daniel mirándola con una mirada despectiva.  Vengan pasen y seguimos hablando mas cómodos. Hace años que no tengo visitas. –Muy poca gente anda por estas tierras, como les decía.
- Ermac abrió la puerta de la vieja iglesia y unos gorriones salieron revoloteando, el ruido de las alas hizo retumbar el lugar. Pasaron en fila india.- Acompáñenme. Les prepare unas tazas de té. Pasaron entre los dos conjuntos de bancos que estaban ubicados en  hileras hasta llegar al altar. Había estatuas de santos y vírgenes por todos lados, estaban muy bien hechas. Una imagen de Jesucristo bañada en oro colgaba resaltando la pared. –Tomen asientos-les dijo señalando unos sillones que estaban rodeando una mesa ratona. Detrás de los mismos se podía apreciar un altar que tenía una biblia abierta en dos.  El piso estaba forrado de una felpa verde del mismo tono que el techo, con líneas y firuletes en tono dorado. En algunas partes estaba rasgado y se notaba el antiguo piso de madera.
Volvió con dos libros que parecían muy antiguos forrados en cuero. Los dejos en un estante donde había un  cáliz muy deteriorado que cumplía la función de pisapapeles sobre unos papiros. Virginia le estaba mostrando a Daniel que la herida  en la pierna se estaba infectando al estar llena de barro cuando de repente Ermac los interrumpió.
-¿No le molestaría si pongo algo de música?-comento.  Para nada, es tu casa-dijo Daniel. Una música extraña, que parecía budista, comenzó  a retumbar  por toda la enorme sala.-Voy a buscar las tasas-acoto Ermac. Era extraño estar en un altar de una iglesia abandonada en medio de un lugar donde no había nadie. Daniel le susurro al oído diciéndole que se quedara tranquila y que no tenga miedo. También le recordó que contaba con el cuchillo. Volvió con una bandeja grande que contaba con una cafetera con dos tazas que le sobresalían los hilos de los saquitos del té. En el medio de las dos tazas había un plato con unas cuantas medialunas. Dejo la bandeja sobre la mesa.
Con la tasa en la mano, a Virginia de golpe se le ocurrió pensar que pasaría si le habría puesto alguna sustancia para dormirlos u algo por el estilo. Pero ya era tarde para decirle que no, tendría que haberlo dicho antes y hacia semanas que no tomaba te. Daniel a ver que su esposa le temblaba la mano y que miraba dentro de la taza como si fuera algo extraño que jamás hubiera visto en su vida, trato de distraerlo a Ermac para que no notara lo sucedido. –Volviendo al tema de la virgen… ¿cómo es su nombre?
El monje con una servilleta señalo unas páginas del antiguo libro, lo cerró y lo dejo sobre la mesa.  -Desde que esta en este lugar nunca tuvo nombre. Siempre le falto la placa en donde llevaba su nombre.  He recurrido a muchos sitios tratando de encontrarla por su vestimenta pero nadie tiene registro de la misma. -La verdad que es un caso único-dijo Virginia y le dio un largo sorbo a su tasa.-Por cierto, están muy buenas las medialunas-comento Daniel con la boca llena y la mitad de una en su mano. Los cantos de unos monjes budistas en algún extraño idioma seguían escuchándose de fondo.
-Muchas gracias, las hice yo-dijo Ermac con una leve sonrisa. -¿Y la iglesia como tomo el tema de la virgen y de lo ocurrido?-pregunto Daniel. –Se opuso rápidamente al ver las miles de muerte que había ocasionado esta virgen. –Además todavía piensa que es obra del ocultismo, de alguna secta. Su orden era romperla hasta hacerla desaparecer, pero yo decidí plantearle lo de la gruta y de cubrirla con vidrio para proteger a las personas. Es un vidrio blindex. La iglesia al no haber ningún pueblo cerca en kilómetros aceptó finalmente pero con la condición de que si algún día se establece un pueblo cerca deberá desaparecer de donde se encuentra.
-Sé que es un riesgo muy grande pero esa estatua tiene algo que me dice que esa virgen no debe ser destruida…
-¿Se puede saber que es ese “algo”?-dijo Virginia en un tono que parecía enojada.
-La virgen cuando hay hechos de mucha violencia y muerte llora sangre, creo que en realidad esa fue la razón principal por lo que me permitieron dejarla.
-Que buena historia-dijo Daniel. Virginia dejo el pocillo sobre el plato y le pregunto si tenía alguna conexión con lo que habían visto en la noche.
 -Ninguna-dijo seriamente. –Empezare a contarle la historia de una vez por todas.-Pero me encanto la historia de la virgen, fue increíble- comento Daniel rápidamente y excitado.
-Lo que ustedes vieron anoche eran estatuas.
Lo que menos esperaban era esa respuesta y se quedaron paralizados y desconcertados ante semejante respuesta. Pero no estaban tan lejos de lo que ustedes creían. Son espíritus, fantasmas, entes o como ustedes quieran llamarlos, dentro de estatuas.-Estatuas…dijo pensativamente Virginia conectando con el recuerdo de las estatuas vivientes que trabajan por unas monedas ante las miradas de la gente que paseaba por el centro de Rosario, su ciudad natal. –Están atrapados por un hechizo que yo mismo les hice para que puedan descansar en paz.  Son las almas de personas que murieron de formas trágicas por asesinatos o accidentes. Cuando una alma no consigue descansar en paz, queda entre lo que es el cielo y el infierno, el planeta tierra…
-Pero se hallan en otro plano, en otra dimensión, en ese lugar están todas las almas que murieron trágicamente y no pudieron realizar lo que querían en nuestra dimensión. O no se quieren ir a su próximo destino por miedo a encontrarse con el infierno, debido a haber cometido algo que realmente lo atormenta mucho como por ejemplo haber matado a una persona. En ese lugar en donde se encuentran, los ángeles y demonios no pueden acceder. Por último están también los que necesitan comunicarse para decir algún mensaje a sus seres queridos como es el caso de la cantora que oyeron que no se suicido de un tiro en la cabeza, sino que su hermana la asesino para cobrar la herencia de su padre y de esa forma no tener que dividirla en dos. –Y eso es principalmente lo que sucede. Quedaron callados por unos segundos, en la música se escuchaban unos tambores acompañados de instrumentos extraños. Unos silbidos parecían de flautas muy agudas. –Que historia tan asombrosa-dijo Virginia. -No puedo creer que sea de verdad, pero anoche ya lo comprobé-dijo entrecortado tomándole la mano a su mujer. –Seguro que tienen más preguntas por hacerme. -¡Muchas!-dijo Virginia seguido de una risa.-Dime-dijo Ermac.
-¿Las veinticuatro horas están estas estatuas vagando por esta zona?
-No, el conjuro está hecho para que  sea desde las 11:00hs pm hasta la salida del sol.
-¿Pueden vagar por cualquier zona, estos fantasmas?
-Esta catedral, al igual que la mayoría de catedrales e iglesias del mundo está construida sobre tierra santa. Solamente puede vagar por esta zona donde es santa, que principalmente es donde está ubicado este bosque.-Que mas deseas saber…
-¿Por qué corren los niños?, ¿porque canta la mujer?, y esas personas… ¿qué hacían reunidos comiendo?
-Los niños juegan a las escondidas, la mujer canta, la pareja de adolescentes se besan, las personas comen un asado y charlan entre ellos. Estas acciones son las que ellos deseaban hacer el día de su muerte y no la pudieron realizar. Son acciones que deseaban efectuarlas con todo el corazón y después de su muerte siguieron haciéndolas, pero en el lugar de su muerte. Que en la gran mayoría fue en su casa donde habitaban, o en el tramo de la ruta o calle donde murieron. Por eso mi misión era trasladarlas para dejar en paz a los familiares o cualquier persona que se encuentre con estas presencias.  Todos los días en el horario en que fueron muertos hasta el comienzo del otro día podrían aparecerse y hacer dichas actividades, asustando a  los que se encontraban en el hogar donde vivía esta persona u ocasionando accidentes en las rutas donde aparecían. Intentamos otros métodos pero el único que dio resultado fue este conjuro.
Virginia después de un rato de intentar buscar otra pregunta para decirle dijo: -Ya no se me ocurre una nueva pregunta, si queres pregunta alguna vos Daniel.
El la miro a los ojos a su mujer que parecía estar meditando y luego clavo la mirada en Ermac.-Ya respondiste todas las preguntas que tenia, pero se me ocurrió una que es muy importante…
-A ver, pregúntame…
-¿Quién fabrico las estatuas?, y en la vida real, antes de sus muertes… ¿Las personas lucían como las estatuas?
-Las estatuas las fabrique yo, además de monje también soy escultor desde temprana edad. Amo las dos profesiones.  Todas las estatuas de esta gran sala las fabrique con mis manos. En cuanto a sus aspectos físicos, son los que contaban las victimas antes de su muerte, trate de imitarlos lo mejor posible gracias a fotos que me cedieron familiares o conocidos. Las fotografías necesitan ser recientes a sus muertes, sino me resulta muy difícil hacer el trabajo. -Necesitan lucir como lucían el día de su muerte sino el hechizo no es realizable.
-¿Ya le aclare todas sus dudas?-dijo rascándose el pelo en la parte de la nuca.
-La ultima y le prometo que no lo molestamos más.
-No son molestia, si yo los invite…
-Me dio curiosidad por saber cómo murieron las demás personas que vimos anoche, la historia de la mujer que canta ya la sabemos.
-Bueno, a ver…los chicos que vieron son cinco, murieron ahogados tratando de rescatar a un perro que se había caído en un rio. La pareja que vieron besándose fueron acuchilladas por un asesino serial. El grupo de personas cerca del fogón murieron en un accidente de tránsito, todos viajaban en el mismo autobús, fueron amigos en su infancia. Hacían diecisiete años que no se veían entre ellos, eran diez en total.
-Que muertes trágicas-dijo Virginia tristemente.-Horribles-acoto Daniel perturbado.
-Bueno, debemos continuar el viaje hasta llegar al próximo pueblo-dijo Virginia. -¿Van a Mocovi?- pregunto Ermac. -Sí, tenemos que tratar de encontrar alguien que nos lleve.
-Yo me ocupo, tengo una carreta. No, ya hizo mucho por nosotros, estamos acostumbrados a este ritmo de vida, de enserio-dijo fuertemente Daniel. –Necesito comprar provisiones en Antiguo Jerusalén.  – ¿Dónde queda?- Es una localidad que está a setenta kilómetros de Mocovi. Se llega por un camino de tierra, espero que no esté inundado.
 Virginia y Daniel  le agradecieron por su amabilidad a Ermac y partieron atravesando un atajo por un camino que comenzaba cruzando el bosque.  A medida que transcurría su trayectoria, entre la extensa arboleda, pudieron ir observando a la luz del día, la mayoría de las estatuas que acababan de nombrar. Vieron primero a tres de los niños, dos corrían muy juntos a esconderse, mientras el otro contaba pegado a un árbol con el brazo tapándose los ojos para no ver a sus amigos. Luego tuvieron que esquivar la carreta para pasar por al lado de la señora que cantaba.-Al fin la pudimos ver-dijo Virginia con una sonrisa. Tenía el aspecto de una mujer de 40 años aproximadamente, era de apariencia delgada, su pelo era enrulado y notaron que contaba con una excelente dentadura al tener la boca abierta. Poseía un hermoso vestido con elegantes bucles. –Lo que abra costado hacerla-dijo Daniel en voz baja a Virginia. –Fue la que más me costo-dijo Ermac con una sonrisa.
Por último pudieron ver a lo lejos el tablón con cuatro personas que parecían que habían estado hablando entre ellas en el momento del amanecer. Otras seis se encontraban sentadas sobre los troncos que miraban restos de cenizas que horas atrás habían sido una alta fogata. Luego de salir del bosque siguieron atravesando el camino entre un profundo maizal. Mientras Ermac seguía conduciendo la carreta, Virginia y Daniel descansaron hasta llegar a Mocovi. – ¡Llegamos!-grito Ermac sobresaltándolos con su voz tan grave.-Lo siento por sobresaltarlos-dijo con un tono más bajo.  Se pusieron las mochilas y en respuesta a la hospitalidad del escultor, le regalaron un enorme frasco de miel que habían comprado días atrás. -¡Muchas gracias!-dijo alegremente y un poco sorprendido ante aquella sorpresa.-Lo conservare para el invierno que se aproxima. –Fue un gusto haber escuchado y vivido aquella historia de las ánimas, creo que nunca me la voy a olvidar-dijo Virginia conmovida.-La historia de la virgen también-acoto Daniel.
–Adiós, suerte a los dos, ya saben que después de la muerte el viaje continua, les deseo lo mejor, fue un gusto hablar con ustedes, si andan por estas tierras pasen a visitarme. -¡Lo tendremos en cuenta!-dijo Daniel.
 -¡Arre!-le dijo tirando de las sogas amarradas al caballo.  Y la pareja se quedo abrazada mirando cómo se alejaba la carreta hasta perderse de vista en una tarde con el cielo completamente despejado.



 
  








lunes, 13 de febrero de 2012

EL ULTIMO CIRCO FREAK


                                                      

Jason iba a realizar el último truco en su carrera como ilusionista. Lo había planeado hacia más de 5 años. Varias semanas venia durmiendo unas pocas horas. No era cualquier circo en donde él trabajaba. Era un circo freak, por lo que se podía ver en escena: enanos, gigantes, una mujer con dos cabezas, un hombre con pelo por todo el cuerpo, una mujer víbora, el hombre con mas tatuajes en el mundo y demás gente con mal formaciones y que llamaban mucho la atención. Cualquier hombre o animal extraño iba a parar en ese circo. La rutina del mismo era siempre igual: Primero los payasos que andan en mini-bicicletas rodeados de serpientes cobras. Después siguieron otros payasos con extraños trajes y mascaras que causaban mucho horror jugando con fuego entre ellos y realizando acrobacias. Finalizaron el acto haciendo malabares con unas arañas gigantescas. Esa siempre era la parte de gritos mas fuerte del show, pero ese día, después de muchos años, fue el espectáculo de Jason el que le gano. Luego de los payasos siguió la jaula de los motociclistas encerrados en esa famosa esfera de metal en donde se encontraba un hombre en el medio de la misma. Y a mitad del show, Jason salió en escena. Ese día estaba mas nervioso que de costumbre. Quizás era debido a que uno de los principales canales de su país, estaban televisando el show. O tal vez porque ese era el último día que contaba con un trabajo, y después, seria un hombre desocupado y con 40 años. Lo que Jason acostumbraba a hacer en escena era que por medio del ilusionismo, se arrancara la cabeza y jugara con ella, a veces la revoleaba por el aire, o también la ponía en el piso y con una mano comenzaba a girarla. Otro truco era el de cortarse por la mitad y después hacer diferentes acciones graciosas como bailar o abrazarse fuertemente con las piernas su otra mitad del cuerpo. Era un excelente ilusionista, cada vez se había perfeccionado más a lo largo de los años y era muy famoso en la ciudad donde vivía. Por eso, el estaba muy convencido de que iba  a ser contrato en otros lugares después de haber trabajado 15 años para el CIRCO DEL INFIERNO. Pero como dije anteriormente, el miedo de quedarse sin empleo también estaba siempre presente en el. Unas asistentes que estaban disfrazadas de zombies le trajeron una camilla donde se podía observar un bulto que lanzaba movimientos para todos lados. La mayoría de los espectadores pensaba que era alguna especie de animal raro o algo por el estilo. Hasta que lo destapo y ahí se encontraba un hombre encadenado en las manos y pies. Sonrío y saludo con una mano al público.
Entonces el ilusionista se puso una mascara de hockey y una de la asistente le alcanzo una motosierra. Las 4 mujeres agarraron fuertemente la camilla desde cada punta para que no se moviera.
Una vez encendida la herramienta, amago dos veces con cortarlo por la cintura. Varios de los espectadores lanzaron gritos de espanto. Luego le pidió al público que contara hasta 3. Cuando se escucho el tercer grito que inundo todo el escenario comenzó a cortarlo por la mitad. Una lluvia de sangre comenzó a salir para todos lados. La mascara blanca se tiño de roja. El hombre ahogado de terror comenzó a gritar y a mover sus brazos y piernas sin cesar. Lo mas sorprendente era que después de cortarlo también corto la camilla que era de plástico. Una vez cortado en dos, unió las dos partes de la camilla, quedando una al lado de la otra. Las piernas pataleaban como alguien que cae en la parte profunda de una pileta de natación y no sabe nadar. Cientos de flashes de cámaras fotográficas se disparaban, la gran mayoría del público quedo horrorizado. Los gritos de horror eran muy fuertes y se escuchaban a lo largo y ancho de la platea en forma de anillo. También una minoría lanzaba fuertes quejidos. Y algunas mujeres largaron fuertes vómitos.

Creo que lo más sorprendente era ver como en las dos partes donde se había realizado el corte, colgaban tripas y órganos de distintos tamaños, luego iban cayendo al piso continuamente como caramelos de una piñata reventada. La sangre no para de chorrear formando un gran charco en el piso que se agrandaba a medida que transcurrían los segundos.
Jasón se saco la mascara, después tiro besos para la izquierda y a la derecha y tapo todo el cuerpo con una enorme sábana. Quedo el cuerpo cubierto por el lienzo en forma de U. Saco una bomba de humo y la tiro debajo de la camilla. Llamo a tres de sus asistentes e hicieron un bollo con la sábana y con mucha fuerza lo arrojaron donde se encontraba el humo. Luego la asistente que faltaba se acerco con una gigantesca aspiradora que daba la impresión de tener mucha fuerza para limpiar (por su ruido y por cómo se movía) y absorbió rápidamente todo el humo (las tripas y las dos mitades del cuerpo). Cuando se esfumo el humo y se contemplo el suelo nuevamente, no había quedado ningún rastro de la sabana, ni del cuerpo.
A continuación  el ilusionista agarro el cable de la aspiradora que era bastante grueso y con la ayuda de las cuatro mujeres comenzó a tirar del mismo. Era muy largo y al final contaba con un enorme bulto redondo. Se acerco y con una navaja que saco de un bolsillo de su camisa, comenzó a hacerle un largo tajo en el volumen que sobresalía. Un brazo comenzó a salir seguido de la cabeza y el torso. Era el hombre que había sido cortado hacia minutos. Estaba completo. Le dio la mano al ilusionista y comenzó a saludar al público con las dos manos hacia arriba. Luego se retiro yéndose detrás del telón. Un pequeño grupo comenzó a aplaudir. De a poco la gente se fue contagiando con los aplausos. Hasta que todas las personas del lugar se encontraron aplaudiendo. Entonces Jason saludo al estilo japonés y  se retiro del escenario.
Después el acto siguió con esas personas que le gusta agujerearse el cuerpo con clavos y ganchos. Uno de ellos que contaba con dos argollas en la espalada, se colgó desde unos ganchos que estaban arriba, quedando suspendidos en el aire. Mientras colgaba, comenzó a bailar una especie de tarantela. El show finalizo con una banda heavy metal muy conocido en esa ciudad. Fue el show perfecto para los espectadores y se hablaba que más tarde lanzarían un DVD recordando aquel día. La gente lo pedía.
Pero un secreto que salio a la luz mientras el show continuaba, lo convirtió en el show más horrible de la historia de los circos. Todo comenzó con una conversación que tubo Jason con el hombre que había sido cortado en dos. Uno de los encargados de iluminación logro escuchar sobre la verdad de aquel tétrico y horrible truco. La verdad del truco era que no había usado nada de magia. Habían acabado de cortar en dos a un hombre. Lo que escucho fue que este hombre que hablaba tenía un hermano gemelo. Se odiaban tanto al punto de que el que hablaba, lo había amenazado con una terrible venganza. Y esa noche el sentimiento de venganza había sido saciado.
Marcos era el nombre del vengador, y Ezequiel el pobre hombre que acababa de ser mutilado. Jason después de tantos años de buscar gemelos que se odien a muerte, logro toparse con Marcos y este acepto rápidamente la propuesta. Jason falsamente se hizo amigo de Ezequiel y le hizo la propuesta de pagarle mucha plata si se animaba a actuar en su último show temporalmente. Este al ser un pobre drogadicto que se dedicaba a la delincuencia solamente para comprarse drogas, acepto sin pensarlo. Pero nunca se imagino lo que le iba a pasar esa noche. El truco había sido ensayado anteriormente en donde Ezequiel en un hueco escondía su cintura en la camilla.
Una cintura falsa era cortada. Por cuidado a que la sierra lo lastime, una hoja de metal bloqueaba el contacto con la piel.  Pero ese día Jason no corto en la cintura sino que varios centímetros mas arriba.
Cuando este trabajador de iluminación les contó todo a la policía comenzaron a buscar los restos de Ezequiel por todo el lugar. Y rápidamente encontraron las sabanas donde todos suponían, debajo de las tablas del escenario.


Era el lugar que Jason había tirado la bomba de humo y los restos de Ezequiel cubridos por las sabanas, un mecanismo muy avanzado hizo llevar hasta abajo los resto del cuerpo, los tiro debajo, en el sótano y rápidamente subió de vuelta sin dejar rastros. Creo que la gran mayoría sabía que había pasado eso. Si no, ¿para qué tiro la bomba de humo?
El encargado actúo tan rápidamente que no les dio tiempo a los criminales de sacar el cuerpo del sótano donde se encontraban los restos de la víctima. También tuvo suerte de que unos cuatros policías se encontraban en el lugar y lograron reducirlo. Actualmente se encuentran en prisión, al igual que Marcos y sus 4 asistentes que estaban involucrados en este desagradable hecho. Siempre me pregunte que le vio de atractivo mutilar a un hombre mientras lo veían miles de personas.
 Después del hecho en entrevistas posteriores, Jason confeso que desde chico tenía muchas ganas de matar a una persona, principalmente fantaseaba con cortarla en dos. Y que si lo hacia, seria con una motosierras. Por este horrible truco y por mucha oposición  de la sociedad, después de este incidente, quedaron clausurados todos los circos freak del mundo.

jueves, 26 de enero de 2012

EL HOMBRE DEL PARAGUA GRIS



La ciudad había amanecido por una fuerte tormenta que no daba tregua. Muchas de las calles habían quedado inundadas, haciendo que el agua les llegue hasta las rodillas a sus habitantes que caminaban por las mismas. Se habían provocados embotellamientos en consecuencias de esas calles anegadas, muchos árboles habían caído destrozando algunos automóviles estacionados o bloqueando las calles. Y tres personas acababan de morir electrocutadas por pisar cables de la luz en contacto con el agua.
En medio de todo este caos que vivía la ciudad de Rosario, un hombre con paraguas gris paseaba por la peatonal  de la misma, haciendo compras y mirando las vidrieras de varios negocios comerciales, como si fuera un día normal y corriente. Es que necesitaba hacer las compras y había llegado unos minutos antes de que la tormenta comenzara. Al igual que él, muchas otras personas realizaban la misma actividad: pasear por el centro de su ciudad, sin importar el mal tiempo.
Se diferenciaba de las personas normales porque el tipo del paraguas gris elegía los días de lluvia a propósito y escondía un secreto que nadie conocía. Y ese secreto,  podía ser aplicado únicamente los días de lluvias. En especial, cuando el diluvio era fuerte. Le encantaba conocer mujeres por medio de su vieja y amiga arma de seducción: el paraguas. Nunca le había fallado ninguna vez con las mujeres que decían tener el estado civil de soltera, o aparentaban serlo.
Tenía varios condimentos universales que hacía a las mujeres caer rendidas ante este hombre tan amable y de hermosa sonrisa.
Contaba con: buen humor, buena presencia, buen dialogo, buena inteligencia y buena musculatura.
Todo este grupo de cosas “buenas” se podía apreciar fácilmente en el trayecto que esta persona hacia desde el lugar que la mujer se encontraba hacia el lugar que la misma tenía como destino.
En esta ocasión la victima de sus encantos, que acepto fácilmente fue una mujer de veintitrés años llamada Nadia.  Estaba debajo del toldo de una panadería, a mitad de cuadra. De esta manera el señor del paraguas gris se pudo dar cuenta de que no quería tomar colectivos, ni taxis, ya que la parada estaba en la esquina de la calle, solamente tenía como objetivo esperar que pare la lluvia o disminuya a llovizna.
Comenzó el dialogo como siempre, haciéndole la propuesta de que él tenía ganas de conocer una nueva amiga a cambio de que ella aceptara dejarse acompañar con su paraguas hasta su destino que tuviera en mente.
 Y de forma gratuita, como solía bromear siempre.
 Nadia, después de titubear durante unos cinco segundos, acepto la invitación. La conversación del trayecto fue muy fluida e interesante, los dos habían crecido en el mismo barrio, hablaron de sus trabajos, de sus familias, de los viajes que habían realizados y principalmente del mal momento que estaba atravesando la mujer: su madre luchaba contra el cáncer y se encontraba en crítico estado.
Estando en el zaguán de su casa, el hombre consoló a la mujer dándoles buenos consejos para afrontar la situación y ella con una sonrisa en su boca le dio las gracias devolviéndole como regalo un largo y pasional beso. A continuación lo invito a tomar un café para seguir conociéndolo más que aquella media hora que le había parecido eterna. El hombre del paraguas gris acepto fácilmente a su invitación.
La casa era de estilo antiguo por sus ventanales y altas puertas, contaba con un patio lleno de variadas flores de las que pudo reconocer algunas especies, como las rosas, los Jazmines, las violetas y los Tulipanes.  En una mesa de plástico empapada por la lluvia, dejo su paraguas abierto que siguió bañándose por gordas gotas de la lluvia.
La charla continúo en la sala del living, mientras tomaron unas tazas de café acompañado de unas masitas dulces. Una gata siamesa pasó frotándole su cuerpo entre las piernas del hombre, era la única mascota que contaba la mujer. Nadia había encendido el televisor, sintonizado en un canal de música, que se escuchaba suavemente de fondo.
De repente el hombre la impacto con una extraña sorpresa. Le comento que le mostraría las tres cosas que acababa de comprar esa mañana. La primera fue una caja de bombones en forma de corazón que se la dio diciéndole que era un regalo por ser tan bella y buena persona. La mujer se quedo desconcertada ya que jamás hubiera imaginado recibir un obsequio tan pronto de aquel hombre que acababa de conocer. Les dio las gracias y le dijo que amaba los bombones de chocolate. De la segunda bolsa saco unos guantes negros que se los calzo para ver cómo le quedaban. Comento que estaban en oferta y que pronto los necesitaría. La mujer asintió con la cabeza pensando que a pesar de los días calurosos que habían pasado, faltaban solamente dos semanas para la llegada del invierno.
Y lo último que saco de una de sus bolsas, fue un enorme cuchillo de caza que lo alzo mirándole su parte afilada. –Y este cuchillo es para cortarte todo tu preciado cuerpo al haber dejado pasar a un desconocido a tu domicilio- grito enfermizamente seguido de un aullido.-¡Maldita perra!-le grito mientras se levantaba de la mesa del living. Comenzó a reír como una hiena sin importar que algún vecino levante sospechas. Su voz no era la misma, era ronca y muy aguda.
Nadia horrorizada  también se levanto y comenzó a gritar pidiendo ayuda. -¡Ayuda! , ¡Ayuda!, ¡Por favor!, ¡Alguien me quiere matar!


Con una sonrisa muy siniestra, se acercaba cada vez más lentamente a su víctima. Esta, aterrada por como se había transformada la cara de su atacante, sintió como un fuerte escalofrió le recorrió todo el cuerpo. Tomo un florero que posaba como centro de mesa y se lo arrojo pegándole en una de sus piernas. ¡Me la vas a pagar!- dijo seguido de otro grito.- ¡puta!-
 La mujer apresuradamente siguió avanzando hacia atrás cuando se olvido que una pila de cajas al costado de la mesa ratona se encontraba a sus espaldas. Se tropezó cayendo hacia atrás haciendo romper el vidrio de la mesa, que estallo en muchos pedazos. Su víctima se encontraba servida. Quería volver a gritar pero sintió que sus pulmones no tenían aire para hacerlo. Su pecho se había cerrado al golpear fuertemente. Comenzó a llorar. El hombre se acerco y lanzo una serie de trece puñaladas hacia el cuerpo de su víctima. Un gran charco de sangre comenzó a manchar el piso debajo del cuerpo de Nadia que se encontraba suspendida por las maderas de la mesa ratona. El individuo se alejo pronto para no dejar huellas de sangre con sus zapatillas. Se saco los guantes y los metió en una de las bolsas junto al cuchillo que no paraba de gotear. Tomo el paraguas y se alejo de la escena del crimen. La fuerte lluvia seguía sin cesar, pocas personas se cruzo hasta llegar hasta su domicilio. Pasaron treinta y siete días para que el hombre del paraguas gris saliera nuevamente al encuentro de una nueva víctima. Mientras caminaba por las calles céntricas de su querida ciudad, entonaba alegremente una canción de una banda local llamada el regreso del colacanto. La letra de la canción decía en su estrofa principal: “te conozco de algún lado, no sé si me conoces, en la cola de algún banco tal vez, o tal vez del mismo bar… o bajo de algunas lluvias que vuelven, por un segundo amigos a la gente…”     


 





miércoles, 25 de enero de 2012

UN PUEBLO LLAMADO “ARAKHO”



           
Sebastián se mojo la cara para despejarse un poco después de dormir unas preciadas horas que tanto las necesitaba.  Todavía le costaba entender como después de estar tan cerca de su muerte había estado roncando como un perezoso.
Un fuerte dolor de cabeza le volvió a renacer. No sé si las jaquecas eran porque había estado leyendo demasiado, o debido a las vibraciones continúas que lo sacudían al viajar en tren. Quizás se debía a la combinación de ambas cosas.
Decidió ir afuera del vagón para estirar un poco las piernas. El tren se había descarrilado en una curva, hacia ya unas cinco horas. Fue en medio de una zona árida donde la próxima ciudad llamada Anahi se encontraba a doscientos cincuenta kilómetros de distancia. Sabía que la espera iba a ser larga.  
Mucha gente estaba asomada y apreciando el paisaje. Del lado derecho de la ruta el desierto estaba compuesto por miles de árboles secos con retorcidas ramas que formaban telarañas en el cielo. Eran tan extraños, Sebastian nunca había visto algo igual en cuanto a sus ramas retorcidas. Escucho que un hombre contaba que le decían “los brazos del diablo”. Sebastián sentía el cansancio de sus piernas y también que su vejiga iba a explotar. Así que decidió ir del lado izquierdo de la ruta en donde  el paisaje estaba compuesto por pastizales muy altos que tapaban toda la visión. Eran pastos de dos metros que parecían no tener fin a lo largo de toda la ruta. Ninguna vez había visto pastizales que alcanzaran esa altura por las rutas que él solía viajar. En esas rutas, el campo estaba cosechado por maíz, trigo, tomates, lechuga y el oro del campo argentino: Soja. Se notaba que era una zona muy amplia sin habitantes. La tierra estaba muerta, por lo que no había ninguna cosecha y había escuchado que el agua de lluvia era poco frecuente en esa región. El suelo resquebrajado lo decía todo, pero ese día atinaba con que iba a llover.
Antes de adentrarse tomo un palo que le gusto mucho por su forma y pensó en utilizarlo como defensa personal por si algún animal salvaje se le acercaba o algo por el estilo. Primero pensó en orinar pasando la línea que divide el asfalto con la tierra seca. Pero se sentía observado por parte de la gente que lo miraba desde arriba del tren y cuando alguien lo observaba no podía ni sacar una sola gota. Es similar a los animales cuando se sienten observados y no hacen las payasadas que saben hacer.
Después de mirar que no haya víboras o arañas que les causaban mucha fobia, se adentro unos centímetros más en los yuyos. La sorpresa fue enorme al ver que los yuyos terminaban a unos dos metros de donde comenzaban y el paisaje era el mismo que en el lado derecho de la ruta.  Miles de árboles con ramas que apuntaban para cualquier lado. Plantados en una tierra agrietada que parecían las escamas de una tortuga y ondulada como joroba de camello.
Los arboles no se veían desde la ruta ya que todo ese lugar estaba en declive. Era tan misterioso el lugar que lamento no tener una rollo con película de 35mm para sacar algunas fotografías con la cámara fotográfica que llevaba en su mochila.
El paisaje estaba ondulado por toda una extensa zona que parecía ser infinita. Abrió la cremallera y comenzó a largar orina sin cesar. Observo como la tierra absorbía la sustancia amarilla que tanto lo aliviaba al largarla al exterior. Relajado miro al cielo y vio como las nubes negras cubrían el cielo, recordó que antes de quedarse dormido el cielo estaba despejado y ninguna nube se asomaba.
Una rama de un árbol que estaba a su lado se empezó a mover y le toco la cabeza. Se sorprendió y  al mirar con detenimiento la rama, se dio cuenta que en esas curvas que iban para cualquier lado, un cuervo muy grande se acercaba caminando hacia él como si estuviera en una cornisa. Volvió a agarrar la rama del suelo y cuando estaba por retirarse vio algo que a sus ojos le llamo la atención. Algo rojo. Enseguida lo relaciono con esas fotos en blanco y negro donde un detalle en color resalta la escena. Todo el lugar estaba en color sepia por medio de la tierra y los arboles, el cielo gris oscuro y en el centro de la escena una larga cinta roja atada a un árbol que flameaba como una bandera. El cuervo emitió su típico canto y salió volando para el sur. A diferencia del paisaje en donde se encontraban todos los turistas este estaba compuestos también por arboles de medianos tamaños y otros muy pequeños.
Corriendo se acerco a ver si había algún mensaje o algo por el estilo. Debajo de la cinta pudo observar una flecha que le pareció estar hecha con pintura roja. La dirección de la misma era hacia el sentido izquierdo. Vio que desde las enormes raíces del árbol un trazo de alguna sustancia blanca se alejaba marcando una especie de camino. Lo siguió como gamsel y gretel siguieron el camino que ellos mismos formaron con pan. Esta vez se encontró con un árbol que tenía otra señal apuntando hacia la derecha.
Vio como la línea blanca se alejaba hasta la cima de una colina donde se encontraba otro árbol con otra flecha. De este juego que en sus pensamientos lo llamo “siguiendo la flecha” se encontró con algo que nunca antes hubiera pensado en encontrarse. Al principio pensó en volver ya que le habían informado que quedaban unas horas más para retomar el viaje. Pero sentía una sensación con que iba a encontrarse con algo desconocido en ese lugar tan extraño. Además contaba con su mochila que llevaba todas sus pertenencias y tenía pensado hacer dedo como tantas otras veces.
Finalmente el juego termino. Se había topado con un árbol tan enorme como tétrico que cuando lo vio inconscientemente dio dos pasos para atrás. Nunca había visto algo igual. Estaba solo a diferencias de los otros árboles de menor tamaño que venía siguiendo. -Este es el padre de toda la familia, es gigante-pensó. Se acerco lentamente y vio que estaba rodeado de todo un círculo de aquella sustancia blanca que había venido siguiendo. Dentro del círculo se formaba una estrella de 5 puntas. Vio que de cada punta de la estrella salían las líneas que conducían en diferentes direcciones. Así como el había seguido una de ellas, las demás contaban exactamente con el mismo juego de seguir las flechas.
Al subir a una loma muy alta la sensación de que el lugar no tenia fin fue todavía mayor.  Pero lo más espeluznante e inimaginable era las cosas que le colgaban de sus ramas. De lejos pensó que era algún tipo de frutos extraños que desconocía.
Al caminar temblando hasta estar a unos 20 metros se dio cuenta de lo que tenía enfrente. No eran flores exóticas o frutos grandes que colgaban. Eran bebes, algunos estaban chorreando de sangre y colgaban de sus cordones umbilicales.
Se quedo con la boca abierta como alguien que se entera de la peor noticia de su vida. Estaba realmente bloqueado, nunca había estado así.  Fue un cuervo que se paro en una de sus ramas del árbol que lo hizo desbloquear. Los cuervos solamente le hacían compañía a los cadáveres, algo que le llamo mucho la atención –Este sí que es el sueño más surrealista y realista que tuve-pensó. Los pastos marrones jamás cortados de dos metros de altura, la tierra resquebrajada que parecían los gajos de una pelota de futbol, las líneas blancas como serpientes por todo esa tierra infinita y ahora esos trece bebes colgados en un árbol que parecía un edificio por su altura.  Se raspo la pierna con el palo que lo tenía como defensa personal y una línea muy fina de sangre comenzó a chorrearle, le había dolido bastante. Tenía filo la punta, ¿porque simplemente no me pellizque?- pensó. -Estoy sintiendo, por lo que no es un sueño-se dijo en voz baja.  Entonces fue cuando escucho el chillido de un cuervo y decidió estar en alerta. Alguien había colgado esos bebes. Esperaba lo peor y entonces decidió sacar de la mochila un cuchillo y lo guardo en uno de sus bolsillos de su pantalón.  Miro durante unos segundos detenidamente el lugar y no vio ningún movimiento más allá de los cuervos que revoloteaban en todas partes. –Mejor así- se dijo nuevamente en voz baja y largo un suspiro. Sebastian hablaba en voz baja en los momentos en que estaba nervioso y ese era uno. El cielo seguía cubriéndose de nubes cada vez más oscuras, en cualquier momento se largaría a llover torrencialmente.
Camino despacio acercándose al árbol y volvió a contemplar con mas detalles los bebes. Era tal el horror que al principio no podía detener la mirada en ellos. El viento los hacía mover, estaban arrugados y curtidos por el sol.  Los de arriba eran de un tono de color más oscuro y más achicharrados. Todos tenían abierta sus pequeñas panza con un grueso y marcado tajo. Decidió quedar afuera de la estrella de cinco puntas, sabía que era un acto de brujería o algo por el estilo. Camino alrededor del círculo hecho con la sustancia blanca que rodeaba el árbol y fue cuando encontró del otro lado una fuente  que danzaba  un líquido rojo en vez de agua. Una manguera salía entre las raíces, debajo de la tierra, y se conectaba con la fuente.-Seguro que es sangre, no tengo dudas, que lugar más horrible y macabro-pensó.  La fuente tenia decorada unas guardas muy bonitas con formas elípticas y en el centro una gárgola que miraba hacia el cielo con unas enormes alas abiertas. Debajo de la misma decía una palabra muy extraña: “ARAKHO”
La gárgola era tenebrosa, recordó que una vez de chico había visto una similar en la terraza de un edificio. Tenía garras, una cola en forma de letra S que finalizaba con una punta como la de una flecha. Miro de cerca su rostro: Unos cuernos enroscados como de carnero sobresalían de su frente, dientes puntiagudos que daban la sensación de tener mucho filo y lo más impactante de todo: enormes ojos de felino, mirando el cielo que comenzaba a tronar.
Miro una parte del horizonte que desconocía ya que se encontraba tapada por una de las pendientes más pronunciadas. Fue cuando vio un grupo numeroso de casas.
Era un pueblo desconocido. En esa parte del sitio donde estaban las viviendas, era mucho menor el numero de arboles. Le dio la sensación de que los arboles habían sido talados para construir y asentar el pueblo en ese lugar. Pensó y volvió a bajar por el declive para ocultarse y no ser visto por algún extraño.
Busco de su mochila unos binoculares para apreciar mejor el conjunto de casas.  Eran casas hechas con adoquines y de techo de pajas. Parecía una aldea vikinga, de siglos de antigüedad. Estaban muy juntas formando largas hileras horizontales. De lejos el conjunto de casas formaban un rectángulo un poco deforme. Eran veinticinco en total. Veía todas sus puertas cerradas, no tenían ventanas.  Observo detrás de las últimas casas, a la derecha de la aldea, una tropa de caballos. Y fue en ese instante cuando se dio cuenta que a lo lejos,  del lado izquierdo, pasando una pendiente muy pronunciada que ponía el límite al poblado,  un enorme granero de madera se perdía en el horizonte. Era similar en cuanto al tamaño de la aldea.
En ese momento Sebastián no sabía cómo continuar con su destino. -¿Qué haría frente tal enorme desconcierto?, ¿Buscar a la gente del tren y pedir ayuda?, ¿llamar a la policía y explicarle de semejante lugar oculto?, ¿Adentrarse solo en el pueblo oculto y explorar por su cuenta de que se trataba eso de colgar bebes en un árbol, tener líneas como caminos por el suelo y tener una fuente llena de sangre?
De todos los pensamientos que tubo eligió el peor de todo, explorar por su cuenta, sin importar las consecuencias, como un típico personaje de una película de terror que sale afuera sin ninguna arma a enfrentarse con su próximo asesino que acaba de tocar la puerta y está escondido en la oscuridad.  
Trato de elegir el camino más apartado de las líneas blancas y del pueblo. Las líneas blancas siempre conducían a algo. Iría bordeando por la izquierda hasta aproximarse al asentamiento que vio primero, el pueblo. El viento zumbaba fuertemente.  En menos de media hora llegaría el atardecer. Camino atentamente mirando el horizonte, iba entre los árboles para tenerlos cerca y ocultarse si alguien o algo aparecieran en su camino.  El lugar estaba tan seco y vacio, Los únicos animales eran cuervos y los caballos que acababa de ver con sus binoculares muy a lo lejos. Después de caminar durante unos minutos comenzó a llover fuertemente y la noche llego. Siguió caminando hasta encontrar algún lugar para refugiarse y afortunadamente la encontró. Pudo contemplar a los lejos una lugar iluminado por una luz interior muy rojiza. Era una iglesia en medio del bosque donde los arboles eran grandes y se encontraban muy cerca entre sí al punto que muchas ramas se enredaban. Al igual que las casas estaba construida con adoquines y techo a dos aguas fabricado con pajas.
No tenía puerta pero igual decidió mirar de lejos durante unos minutos para asegurarse de que no hubiera nadie. Después de ver con detenimiento pudo comprobar que estaba vacía. Al poner el zoom de los binoculares al máximo pudo ver unos azulejos negros que constituían todo el piso. La pintura de todas las cuatro paredes era de color negro.
Contenía dos grandes candelabros que iluminaban la única sala. En medio de la misma, una cama con almohadones  era la principal atracción. Alrededor de la cama, las sillas la rodeaban en forma circular. En el fondo se veía un altar con un libro abierto por la mitad iluminado por una gruesa vela, la pared del fondo estaba acompañadas de vitrinas de madera.
Cuando se acerco al frente de la misma, noto un detalle que no se había dado cuenta, la cruz ubicada en la intersección de los dos techos a dos aguas estaba invertida. Muchos cuervos a pesar de la lluvia la acompañaban quietos como estatuas. Decidió entrar y explorar el lugar, tenía el presentimiento de que con algo terrible se iba a topar. Antes de adentrarse, volvió a contemplar una línea blanca que terminaba en la entrada. La sala era muy amplia, iluminadas por enormes velas a lo largo del piso y arriba de algunos muebles, principalmente  en las vitrinas. Se notaba que alguien las había encendido recientemente ya que pudo observar que no estaban consumidas. Además noto que en el piso había huellas de barro. -En cualquier momento llega alguien, debo permanecer alerta-pensó. Pudo ver en el fondo una carabera de un carnero colgado debajo de una silla muy elegante. La cama era de dos plazas, cubierta por un cubrecama de color rojo al igual que los almohadones que estaban arriba del mismo.
Se dirigió a lo que más le llamo la atención: el libro del altar. El altar era de madera y tenía varios libros apilados en sus estantes. EL libro principal era una biblia pero al igual que la iglesia contaba con una enorme cruz invertida de color dorada. Las tapas eran de cuero y parecía muy antigua. El titulo principal de la misma era: “EL LIBRO NEGRO DE ARAKHO”.
En las siguientes páginas se encontraban relatos escritos con unas letras muy extrañas y de tono oscuras, similar a las letras góticas. Los relatos eran muchos y estaban acompañados de dibujos muy macabros. Lo que pudo  observar rápidamente en la primera imagen fue unos hombres peleando con espadas en donde a uno le cercenaban unas piernas. Parecían Samuráis. En muchos dibujos aparecía la criatura de la estatua, y en otras, gárgolas similares. Después de los relatos o cuentos, había una sección en donde predominaban muchos rituales con símbolos muy variados. Rápidamente pudo ver un conjunto de imágenes donde los protagonistas eran bebes y decidió cerrar el libro. Prefirió omitir esa parte, sabia con lo que se iba a encontrar. Tenía ganas de llevarse el libro pero enseguida se darían cuenta que el pueblo contaba con un intruso. Ya sabía unos datos, era una especie de secta que adoraban a un demonio llamado arakho, le gustaba hacer rituales y colgaban a bebes como adornos de navidad…
Sebastian estaba muy nervioso, ansiaba irse de ese horrendo lugar. Antes de irse decidió ver unas de las ultimas paginas que no había llegado a mirar, que estaba marcada con un señalador o mejor dicho con una pluma de cuervo.
Era una lista que ocupaba las dos páginas señaladas, estaban escritas con una pluma, la letra era cursiva muy prolija. El titulo principal era “Lista de mujeres”, debajo  contaba con tres columnas, la primera estaba constituida por nombres y apellidos, la segunda columna decía: fecha de embarazo y la última fecha de nacimiento.
Siguió ojeando y descubrió que la lista era muy larga llegando a finalizar el libro.  Estaba a punto de ver unas doscientas páginas que se había omitido, cuando escucho que unos gritos de una mujer ascendía hacia esa dirección desde muy lejos. Arranco las últimas dos hojas, las doblo y se la guardo en el bolsillo.
Primero miro en el hueco entre dos armarios pero pensó que sería muy arriesgado, finalmente se oculto debajo de la cama donde nadie podría verlo, con el cuchillo en mano, espero durante unos largos minutos en el que solo se apreciaban el ruido del viento, de la lluvia, de las goteras que caían por varios recovecos y los llantos de una mujer seguidos de lagrimas, cada vez más cerca.
Un olor desagradable se podía oler debajo de la cama, se dio cuenta que el piso estaba repleto de manchas de sangre que ya se encontraba seca. Pensó que usarían la cama para hacer rituales sexuales o algo por el estilo. Finalmente vio como unas piernas se posaron a centímetros de su cara, cerró los ojos y trato de calmarse.
-¡Por favor, no le hagan nada, es mi bebe, por favor!-gritaba la mujer con tono agonizante. A su costado se encontraban otras dos personas más. Tenían sandalias y una túnica de color marrón que le llegaba hasta los tobillos. -¿Para qué gritas si sabes que nadie te va a hacer caso?- le dijo un hombre con una risa siniestra. Otra voz de un hombre se rio a la par.- Quédate tranquila que vas a estar bien…
-Son unas mierdas, algún día me escapare y todos sabrán la verdad de las cosas que hacen…¡están locos! Una fuerte cachetada retumbo en el lugar. -¡Cállate la boca o te ponemos un trapo!
Sebastian escucho el sonido de un escupitajo, seguido de gritos y unas cuantas cachetadas. Después de unos segundos puedo escuchar que la mujer ya contaba con el trapo en la boca-mmmm…mmmm-eran únicamente el sonido que se escuchaba. –Vos encárgate de atarle la mano derecha, pero fuerte, que no se salga, no quiero problemas con Jeremías-dijo en tono de orden.
-Es verdad, si se llega a escapar, no quiero hacer otra mudanza-acoto el extraño sujeto.
Después de unos minutos de haber atado a la chica, el salón se lleno por completo. Por las voces noto que la mayoría eran hombres. El murmullo era tal que tapaba el ruido de la lluvia que había decaído.
-¡Silencio, por favor!-dijo una fuerte voz muy grave. El silencio que reino después del llamado fue absoluto. Las maderas del respaldo de la cama no paraban de crujir, por lo que la mujer no paraba de moverse. –Estamos reunidos para celebrar y conmemorar una vez más la venida de Arakho, a nuestro querido asentamiento –dijo el hombre que se encontraba detrás del altar. Todos aplaudieron y gritaron en respuesta a lo dicho.
-Queridos hermanos, ya han pasado rápidamente nueve meses desde la última visita, como cada año, y quiero decirle el orgullo que es para mí ser el líder nuevamente de este clan, tan unido, donde reina la felicidad…
Aplausos inundaron el salón.-Ahora a continuación les leeré uno de los pasajes de Malakias, el relato se llama “Gengis Khan, el invencible”, donde cuenta cuando  contacto con Arakho en el siglo XIII:
(…) Cualquier cosa que hiciera Gengis Khan ya sea desde dar un discurso anunciando, la toma de algún territorio,  buscar gente para unirlo a su ejército o quemar una aldea  incluyendo hasta la última persona que quede por asesinar, la noticia era sabida. Y por varias semanas la noticia que corrió por los principales territorios del mundo fue que Gengis Khan quería ser inmortal a toda costa. Creo que tuvo mucha potencia porque era algo muy extraño, por no decir la palabra descabellado. Contactaba con chamanes y brujas, pero ninguno le podía dar la respuesta de lo que estaba buscando. Fue entonces  cuando el rumor que daba vuelta llego en los confines del infierno… y el boca en boca siguió fluyendo hasta llegar al oído del mismísimo Arakho: el demonio que arrebataba el vino de la inmortalidad y lucha contra el Sol y la Luna.  
Contactaron  una tarde, luego de que gengis khan desbasto un pueblo prendiéndolo fuego por completo, mutilando a mujeres, niños y ancianos que querían escapar. con su caballo muy veloz y demasiado entrenado para alcanzar a las personas a la par que sus sombras, por lo que se gano el apodo de llamarse “sombras”, los acababa, uno por uno. El demonio contemplaba tanta maldad concentrada que pensó que sería el adecuado en cuanto se enterara de lo que haría a cambio de lo que tanto anhelaba.  Salto desde un techo de un gran salón prendido en llamas y voló hasta aterrizar enfrente del líder mongol, que estaba agitado por todas las acciones cometidas. El Demonio le conto con detalles todas las cosas que debería hacer a cambio de la vida eterna. El mongol después de unos segundos le hizo una única pregunta al demonio: -es todo muy tentador…, ¿pero además de vivir eternamente usted podría concederme el don de no recibir daños en mi cuerpo, no quiero tener el cuerpo deteriorado como por ejemplo que me falte algún brazo o una mano para levantar la espada, y si es de ser posible podría andar de día a la luz del sol sin sufrir las consecuencias que acaba de nombrarme, ¿se podría hacer algo de mas por estas dos cosas que les pido?
Y la criatura con una enorme sonrisa asintió diciéndole:-nada es imposible en la vida, usted más que yo debería saberlo con las conquistas que está haciendo, pero deber… -¡Señor la cabeza se está asomando, ¡el niño va a llegar!-dijo uno de los hombres que habían llevado la mujer hasta la iglesia. Un trueno retumbo en toda la sala.
-¡Oren mis queridos hermanos, solamente les pido que oren con todas las fuerzas de sus pulmones… nuestro  señor quiere y necesita escuchar sus plegarias!- grito con una enorme potencia. ¡Andom!- Corearon todos. Se dio cuenta que sería una especie de Amen, pero para las tinieblas.
La oración era la siguiente:
Padre nuestro que vienes de las tinieblas
Ven a darnos oscuridad y felicidad para adorar
Sin importar las consecuencias, venga desde su reino
Nuestra fe es tu fe hacia nuestras vidas eternas
Danos el niño, ¡hoy es nuestro día, es nuestra ofendra!
Mal…líbranos del bien
Por el fruto de tu vientre mujer
Con pecados pero sin sentidos
Lucifer… ¡ruega por nosotros!
Arakho… ¡vive por nosotros!
¡¡Andom!!-
-¡Jacob! ¡Córtale el cordón umbilical!-grito acercándose a ver el bebe
-Si, mi líder,-dijo agarrando una navaja que escondía debajo del pantalón.
Tantos pies alrededor de Sebastian le dio mucho miedo y un escalofrió le corrió por toda su columna vertebral.
-Es un bello niño, lástima que va a durar tan poco…
Todos los que contemplaron el parto lanzaron una risa que vibro por todo el lugar.
-Síganme, continuemos con el ritual y esperemos la venida de nuestro demonio arrebatador  del vino de la inmortalidad.
-¡¡Andom!!- ¡¡Andom!!- ¡¡Andom!!- ¡¡Andom!!- ¡¡Andom!!- gritaron hasta alejarse por completo dejando únicamente a la señora que acababa de parir y a Sebastian debajo de la misma.
Una vez de haber esperado que saliera el último señor del grupo y percatado de que no haya nadie alrededor salió. Miro a la reciente madre a los ojos, se encontraban muy brillantes y desorbitados. Volvió a intentar hablar pero al tener el vendaje solo escucho palabras sin sentido. Las lágrimas no paraban de deslizarse por las mejillas hasta llegar a su cuello.
Sebastian le hizo seña con el dedo para que guardara silencio. -Sshhhh… sshhhhh… Soy bueno quédate tranquila. Te sacare de aquí, estoy para salvarte. Miro su vestimenta y comprendió que venía de algún lugar lejano, que no era de la secta.-Tranquila, tranquila…todo va a estar bien-le dijo sacándole el pañuelo de la boca. Tocio y escupió una gran cantidad de saliva. Lo abrazo fuertemente a su rescatante y este le acarició su cabellera mientras le decía al oído que toda la pesadilla que estaba viviendo iba a finalizar.
-Necesito que me digas que hacen esas personas y quienes son-dijo Sebastian.
-Están locos, no sé si son humanos, no comen nunca, usan a nuestros bebes para luego sacrificarlos, siempre tienen las misma túnicas con sus capuchas puestas.
Viven tomando sangre, la sacan de la fuente delante del gran árbol. Nos tienen encerrado cuando hacen sus actos satánicos, halaban a un demonio llamado Arakho como debiste haber escuchado recién. Esta villa lleva el mismo nombre. La nombran así cuando se alejan por unas horas con sus caballos.
-¿Cuántos son sus víctimas?-pregunto alteradamente.-Somos muchos…
-Si, pero necesito saber en números, ¿cuantos son los que se encuentran secuestrados?
-Somos todas mujeres, necesitan mujeres… o mejor dicho nuestros bebes. La mujer recapacito que no le estaba respondiendo la pregunta y contesto-  Somos treinta-seguido de un llanto mientras se miraba que una de sus dedos tenía un tajo bastante profundo.
-¡Este pueblo es un infierno!-dijo moviendo sus manos que estaban amarradas al respaldar de la cama. ¡Soltame y escapémonos ante de que nos descubran!-dijo con una vos ronca. –De esa forma nos descubrirán fácilmente, necesito que me entiendas, voy a liberar a todas las prisioneras y combatirlos de alguna manera. Espera un rato más por el bien de todas las mujeres que están en tu mismo lugar ¿sí?
Después de llorar durante un rato dijo con una voz entrecortada:
-Está bien, espero que tu plan de resultado… te entiendo perfectamente… contesto después de unos segundos.
-Bueno me voy yendo, matare a todos estos psicópatas pervertidos, uno por uno.-Confía en mí, dios va a estar de nuestro lado.-Hasta luego-dijo Sebastian retirándose del recinto con su cuchillo en la mano. -¡Espera un momento!-grito la mujer-Te tengo que contar unas cosas más. Pueden ser importantes. Son nocturnos, viven de noche únicamente. Una de mis amigas dice que se queman cuando la luz del sol alcanza su piel. No sé si es verdad ya que esa mujer se encuentra con graves problemas psicológicos y alucina cosas, comenzó después de estar secuestrada y en cautiverio.-Nada mas, ándate antes de que te descubran, mucha suerte.
-Muchas gracias-Respondió Sebastian huyendo con mucha prisa. Al rato ya se encontraba profundamente metido en el bosque, en completa oscuridad.
Nunca hubiera pensado que esa acotación de la señora que acababa de parir seria una pista fundamental para acabar con estos seres en el futuro. Se sentó en un hueco que había entre las raíces de uno de los árboles y comenzó a planear lo que haría dentro de unas horas.
Respiro profundamente por un rato y se tranquilizo lo más que pudo. Buenas ideas le vinieron a la cabeza, pero de golpe decidió cambiar los planes. Necesitaba ver el ritual de estas personas, luego acomodaría sus ideas y detallaría su futuro plan. -¿Qué cosas estarían haciendo con el bebe?, era la única pregunta que le daba vueltas por su cabeza-¿Por qué le abren su panza y lo cuelgan como zapatillas en cable de alumbrado público?, necesito ver la respuesta- Dijo en voz baja. Corriendo se dirigió hasta ver la inmensidad del árbol  que ahora era una sombra oscura. Salvo por las antorchas de estas personas que iluminaban la parte inferior del mismo.
No sé de donde las habían sacado, pero cada uno contaba con una llama ardiente que le resplandecía su piel blanca como leche de vaca.
El binocular le había servido de gran ayuda, ya que tenía mucho alcance, gracias a él le permitía estar cómodamente lejos de ese grupo tan siniestro. Sus caras parecían deformadas pero eran por la iluminación de las llamas que danzaban con el viento. Jacob se encontraba con el bebe en sus brazos, parecía que estaba durmiendo, no se movía.- ¿Ya estaría muerto?-pensó Sebastian.  Sincronizadamente todos agarraron sus antorchas con la mano izquierda y la bajaron hasta la altura de sus cinturas. Con la otra mano se descubrieron sus cabezas. Todos eran pelados y contaban con algo que le llamo mucho la atención.  Tenían diferentes símbolos en la parte detrás de sus calvas, eran círculos que contaban con imágenes que no podía distinguir. Pensó que seguramente serian tatuajes relacionados con algo de su secta. Después de contemprarlos se dio cuenta que eran los mismos símbolos que estaban en el libro. Únicamente podía ver el rostro de tres de ellos, el del líder y sus dos acompañantes en cada costado: Isaías y Jacob. Los demás estaban de espaldas escuchando las palabras de su guía, que eran inalcanzables para el oído de Sebastian. Noto que Isaías asintió  unas palabras que le dijo Jacob y se alejo dirigiéndose hacia el gran árbol.
Se poso al lado de la fuente y con un cuchillo se corto la mano haciéndose un tajo muy profundo, luego hizo unos pasos y vertió la sangre arriba de la estatua de la gárgola. Mientras se encargaba de manchar la cabeza y el pecho de la bestia de piedra, Jacob hizo el mismo procedimiento que Isaías bañando sus enormes alas. También el líder se tajeo la mano y se dirigió a la zona de sus piernas y brazo.  Lo que vio a continuación Sebastian fue lo más descabellado que vio en su vida. Lentamente a la par de las líneas de sangre que le chorreaban por todo su cuerpo moldeado, comenzó a ver unas líneas negras que se iban ramificando. La estatua de Arakho se estaba resquebrajando lentamente hasta que las ramificaciones llagaron a todo su cuerpo. Fue cuando vio que los ojos felinos que tanto lo había conmocionado por su naturaleza comenzaron a iluminarse como dos luces de un auto. Sus pupilas eran dos tajos rojos en forma vertical que tenían mucha potencia.
Automáticamente los pedazos de rocas comenzaron a caer, su cara se movió como si se sonara el cuello,  sus brazos se bajaron apoyando sus manos en las rodillas y sus alas comenzaron a  aletear fuertemente.
Todos comenzaron a aplaudir. La lluvia había finalizado. Arakho clavo su mirada en todo el grupo y sus tatuajes esféricos  comenzaron a titilar hasta quedar iluminados con la misma fuerza que los ojos de la criatura. Su color también era rojo. Sebastian noto que los ojos de todo el grupo también se habían tornado de color rojo, por el líder y sus dos acompañantes, que eran los únicos que estaban de frente a él.
La misa continúo y pudo observar que principalmente cantaban oraciones o algo por el estilo. Después pudo ver que uno del grupo saco una hoja y se la leyó a la bestia de cerca mientras esta lo contemplaba mostrando sus afilados dientes. Parecía que estaba muy contento, que no paraba de sonreír.
Finalmente llego el peor momento de la ceremonia donde a Sebastian le comenzó a faltar el aire por unos segundos, luego lanzo un horrendo vomito entres sus pies. El líder saco el cuchillo apuntándolo hacia el cielo, dijo unas palabras y comenzó abrirle el pecho al pequeño recién nacido. Noto que ya estaba muerto porque no emitió ningún movimiento. La sangre corría como una represa cuando se abren sus compuertas para soltar el agua. Arakho teniendo su boca debajo del niño comenzó a beberla desesperadamente. Varios hilos de sangres le chorreaban por el cuello. Después la criatura tomo al niño y se lo llevo volando hasta colgarlo en una de las ramas inferiores que se encontraba sin ningún bebe atado. Siguió revoloteando sus alas hasta desparecer. Todos volvieron nuevamente a aplaudir y se dieron la vuelta retirándose del lugar. El ritual había finalizado.
Esa noche Sebastian se alejo lo suficiente para no ser visto y planifico durante toda la noche lo que haría al amanecer. Fue la primera noche en su vida que no durmió ni un solo segundo. Con la luz de una linterna decidió mirar la lista que había arrancado en esa biblia del Infierno, lo que leyó en las primeras líneas de la lista fue lo siguiente:
                                                           LISTA DE MUJERES

NOMBRE------------------------------------FECHA DEL EMBARAZO--------------FECHA DEL PARTO APROX-
Alicia ----------------------------------------27/09/1804-----------------------------04    /06/1805
Ana------------------------------------------01/06/1805-----------------------------06    /03/1805
Andrea S.----------------------------------12/12/1805------------------------------01   /09/1806
Andrea F.---------------------------------03/06/1806-------------------------------05   /03/1807
Carla--------------------------------------09/12/1807--------------------------------24   /09/1808
Claudia------------------------------------23/06/1809-------------------------------13   /03/1810
Romina-----------------------------------02/12/1810--------------------------------08   /09/1811
Dolores-----------------------------------22/06/1812--------------------------------03   /03/1813
Sofía--------------------------------------09/12/1813---------------------------------11   /09/1814
(…)
El día amaneció con un fuerte sol naranja que se asomaba detrás de varios árboles  en el horizonte. Era extraño ver como las formas retorcidas quedaban iluminadas por el sol. Lamento nuevamente no tener un rollo de foto.
Los cuervos habían desaparecido por completo, el único ruido fue el relinche de unos de los caballos que estaba a unos metros con una soga que se arrastraba levantando polvareda.  Decidió asomarse a espiar el granero o mejor dicho: el almacenamiento de embarazadas.
El portón de madera estaba simplemente trancado con una madera gruesa que  lo atravesaba horizontalmente. Retiro la madera esforzándose un poco y espero la llegada de las mujeres. El lugar donde se encontraba era muy básico. Estaba compuesto por tres hileras de 10 camas con un piso totalmente cubierto de paja. En el fondo se podía observar un pileton en la que había una señora mayor lavando con manguera un plato, una mesa en la que entraban 10 personas y un pequeño cuarto que posiblemente era el baño.
Sebastian se había olvidado de preguntarle el nombre, pero enseguida la mujer fue a su encuentro y lo abrazo fuertemente. Me llamo Dolores-No pudo creer que este día llegaría, gracias- hablo la mujer largando lagrimas nuevamente. Empezaron a planear todo lo que iban a hacer a continuación. Costo un poco ya que muchas de las mujeres, principalmente las que no habían parido, se querían ir dejando el campamento sin matar a sus ocupantes. En cambio otro grupo mayor, querían justicia por las violaciones cometidas y las muerte de sus hijos.
Por suerte el plan fue llevado en marcha. Consistía en quemar con antorchas las casas de todos los ocupantes y trancar la puerta con el peso  del cuerpo de cada una de las mujeres hasta que se quemen vivos. Antes de eso, debían comprobar con cualquier integrante del grupo, si la luz solar les hacia alguna reacción al cuerpo. Si esto era posible, la tarea de exterminación de aquella secta, sería mucho más simple.  Derribaron la primera puerta y tiraron una antorcha a la cama que comenzó a arder en segundos. El hombre o lo que fuere,  se tiro de un salto al piso.  Sebastian aprovecho que estaba indefenso y lo estrangulo con uno de sus brazos llevándolo hacia a fuera. El hombre le clavo unas uñas negras en el brazo con el que lo tenía dominado, no sabía si las uñas eran de ese color o se las había  pintado. Comenzó a patalear y tratar de zafarse moviéndose con fuerza pero fue inútil, cayó en la tierra a la luz del sol como una bolsa de papas.
Automáticamente ardió como si estuviera cubierto de querosén y le hubieran tirado una cerilla. No paraba de gritar y revolcarse por el piso. Su piel tan pálida ahora era de color marrón y arrugada.  Finalmente cayó rendido al piso hasta quedar una masa negra formada por cenizas. Del mismo modo que con el primero fueron acabando con todos simultáneamente. Prendían el techo de paja y esperaban a que saliera hacia su perdición: el sol. Algunos no salieron porque ya sabían lo que le pasaría. Toda la villa ardía por completo. La pesadilla parecía finalizada hasta cuando alguien hablo en una lengua muy extraña desde el cielo. Era Arakho, y aterrizo tranquilamente con sus enormes alas extendidas.  Se acerco a centímetros de una mujer de cabellera rubia y muy delgada, le lanzo un gruñido mostrándoles sus dientes. Luego le enseño la lengua larga y fina donde la punta se dividía en dos y agarrándola del cuello la lanzo fuertemente dentro de una casa consumida por las llamas. Todas las mujeres lanzaron alaridos y fueron a su encuentro, pero fue inútil. Con sus brazos las apartaba como si no pesaran nada, estreyandolas contra el piso. Su fuerza parecía sobrenatural.  Una de las mujeres más viejas del grupo consiguió clavarle un cuchillo en el pecho. 
En respuesta le mordió fuertemente el cuello, arrancándole un pedazo del mismo, el reguero de sangre fue impresionante y comenzó a beberla. Sebastian aprovecho la oportunidad en la distracción del demonio, se encontraba detrás de su espalda, se había acercado sigilosamente, tomo su bastón que llevaba consigo a toda partes desde aquella mañana en que lo tomo y se lanzo con todas su fuerzas traspasándole la punta que la había afilado más en la noche. El alarido fue sorprende, jamás había escuchado gritar a alguien tan fuerte, le quedo un zumbido por unas horas. Intentaba sacarse el palo pero no podía. -Agárrenlo de sus alas… ¡que no escape!-grito Sebastian. Rápidamente varias mujeres se lanzaron a su encuentro tomándoles sus alas en distintas partes. Una de sus alas que intento aletear se desgarro cayéndose al piso junto a cuatro mujeres que no lo soltaban.  De pronto alguien le puso final a esa criatura sorprendiendo a todos. Había finalizado con toda esa serie de horrores y pesadillas que habían vivido. Se llamaba Jesica, lo decapito con un machete que tenía reservado para usarlo en una ocasión como esa. La cabeza cayo rodando por uno de los declives. Las mujeres que tenían sujeta el ala derecha se tiraron al piso y lanzaron un suspiro. Sebastian también quedo sentado en la tierra y no podía creer que todo por fin había finalizado. Era la primera vez que se sentía un héroe o de haber hecho algo tan importante como esa hazaña. No podía entender como pasaban esas cosas en el mundo. Le parecía todo tan lejano.
Pensó que le costaría adaptarse de vuelta a su rutina y a todas las cosas que lo rodeaban, desde la más simple a hasta la más compleja. Si él se sentía así, no quería imaginar cómo estarían las mujeres que el mismo había rescatado.  Después de descansar y charlar entre todas las damas durante un largo rato, quemaron la iglesia y el granero.  Llenaron unos grandes bidones con agua y algunas cosas de utilidad y lo cargaron en tres caballos. Por la tarde partieron hacia una ruta a esperar que alguien se detuviera y les diera ayuda. Por suerte rápidamente un señor que viajaba en un Peugeot 504 se detuvo y acudió a la policía. Horas más tardes todos se encontraban dentro de un colectivo para ir a la próxima ciudad y declarar lo ocurrido. En ese tramo hasta llegar a la ciudad de Valle seco, todos pactaron en no contar nada de lo ocurrido y decir que se escaparon de unos hombres que las habían secuestrado y abusado de ellas. También dirían que gracias a la ayuda de Sebastian pudieron escapar, dándole a los policía una ubicación más alejada de la escena del hecho, por miedo a que encuentren el árbol con los bebes colgando. Nadie les creería esa historia tan alejada de la realidad. Pero en el mundo lamentablemente pasaban todo ese tipo de cosas, o peores que esas, la tierra necesitaba alimentarse de hechos malos tanto como hechos buenos, de esa forma los demonios como los ángeles podía trabajar cada uno por su lado, los ángeles alimentando a personas hacia el bien por medio de la conciencia de la gente o en apariciones, y los demonios alimentándose de pura maldad, como esa secta donde solo quedaron cenizas viajando con el viento y un árbol de siglos de antigüedad con adornos para un querido demonio…